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"JALADORES” NOTABLES

En el estado Guárico uno de los grandes panegiristas del régimen fue el Dr. José Francisco Torrealba. En el periódico El Sembrador, que él mismo dirigía en Zaraza, aparece en un número de 1934 una verdadera apología del “gomismo”, como él lo llamaba. Además de sus alabanzas a Gómez también exalta a los prohombres del régimen en este estado llanero: David Gimón Pérez y Pedro Itriago Chacín.




Por Manuel Soto Arbeláez

A finales del siglo XIX y en las primeras dos décadas del XX los jóvenes intelectuales, científicos, artistas y pensadores criollos se van alineando con la corriente del Positivismo. Es esta línea de pensamiento la aglutinadora de las elites pensantes del país. La estrategia y táctica de acción de esta praxis renovadora esta inclinada hacia un solo objetivo: buscar una salida del orden colonial todavía imperante, sustentándose en un proyecto nacional que guíe los pasos de la anarquía social, al orden y el progreso.

Definido el plan rector en esos términos los más connotados prohombres de esa filosofía estaban listos para cuadrarse con el caudillo militar de chafarote que aportara el soporte político, para ellos poner en ejecución su teoría. “Se partía del principio que el hispanoamericano debía ser distinto al español, por supuesto, los habitantes de estos países mantendrían sus peculiaridades regionales, sus acentos vocales, sus giros idiomáticos, sus gustos culinarios; en fin, sus culturas zonales”(.,) como dice Manuel Caballero.

La Dra. Rodríguez Gallad establece que “En Venezuela la corriente positivista encuentra el suelo abonado con los sembradores en posesión de la mejor semilla: la pobreza secular de nuestros ancestros y la fatiga que les embargaba como consecuencia de las tantas guerras habidas entre 1810 y 1902. En 1908, con la llegada del general Juan Vicente Gómez Chacón al poder, los más brillantes miembros de la generación del 98 están ávidos de sembrar su semilla. Todos a uno se acomodan en los cargos públicos más relevantes, o toman la pluma para defender al régimen bajo la premisa de basarlo en un principio ideológico definido y categórico”(..). Serán los plumarios del régimen. Serán los “jalamecate” de entonces. Empieza el culto a la personalidad del tirano tachirense. Hasta el mismo Gómez los tituló como sus plumarios.

Dice Caballero que “Venezuela sería otra al modernizar los medios de producción y al renovarse su pensamiento y cultura; esta era la máxima de los cuatro epígonos más visibles y leídos de la dictadura: José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz, Cesar Zumeta y Pedro Manuel Arcaya. Los cuatro actuando sincronizadamente se propusieron exponer y divulgar ideas positivistas y aplicarlas a un análisis de nuestra historia y de sus hombres”(..). Según un estudio del Centro Gumilla ellos “Fijaron las bases sociológicas de las autocracias e incluso llegan a defenderlas como necesidades historias. Ponen las bases para la justificación del Cesarismo Democrático, encarnado en Juan Vicente Gómez y su régimen”(..). En ellos, sin embargo, hay pequeñas diferencias o matices, pero su sujeción a la larga dictadura fue abyecta. Aplicaron verdades históricas a premisas falsas, pues desde ningún punto de vista, la inteligencia puede justificar a la barbarie, bien sea esta en el siglo XX o XXI.

Este razonamiento es válido y aplicable al gomecismo, nazismo, perezjimenismo, franquismo o a cualquier “ismo” que atente contra los derechos humanos. Del mismo trabajo del Centro Gumilla tomamos las definiciones y matices de estos cuatro panegiristas (es una designación benigna, ya que el vocablo que más les cuadra es el de jalamecates). Vallenilla Lanz: “Tuvo precisión en el método y elegancia literaria en la exposición. Es de los que cree que los derechos se fabrican como las máquinas. Parte del principio que todo pueblo tiene un gobierno que él mismo produce de acuerdo con su grado de cultura, demostrando con esto un gran oportunismo”. El gran polemista colombiano Laureano Gómez lo llamó “el inescrupuloso apologista y filósofo de la dictadura”.





Arcaya: “Es el más sociólogo y jurista del grupo. Promueve reformas legislativas y constitucionales para modernizar el Código Civil y adaptarlo a la evolución del país. Es el más fundamentalista en la aplicación del positivismo”. Gil Fortoul: “Es el más flexible en la aplicación del fatalismo racial y los determinismo geográficos. Para él las ideas preceden a los hechos y los determinan”. Zumeta: “Reflexiona sobre los problemas de Latinoamérica y comprueba que frente a los imperialismos que se arman estamos en desventaja. Necesitamos fuerzas porque el mundo no es moral ni tiene justificación moral”(..) (Gumilla).





En el estado Guárico uno de los grandes panegiristas del régimen fue el Dr. José Francisco Torrealba. En el periódico El Sembrador, que él mismo dirigía en Zaraza, aparece en un número de 1934 una verdadera apología del “gomismo”, como él lo llamaba. Además de sus alabanzas a Gómez también exalta a los prohombres del régimen en este estado llanero: David Gimón Pérez y Pedro Itriago Chacín. Dice Torrealba que “Para gobernar a un país de bárbaros (como el nuestro), es preferible la mano fuerte del gobernante (como el sanguinario Gómez), con una espada empuñada, que una nación dirigida por intelectuales”(..).

Manuel Soto Arbeláez es ingeniero e investigador venezolano.

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