martes, febrero 26, 2019

Un hato afrollanero


El escritor e historiador guariqueño Adolfo Rodríguez posa su mirada el inventario de los bienes del Capitán Juan Antonio Ascanio y Guerra (1704), con el cual deconstruye  y reconstruye narrativamente
ILUSTRACIÓN: Fotografía suministrada por el antiguo servicio audiovisual del Ministerio de Educación (De acuerdo con información del africanólogo Arturo Álvarez D´Ármas el ordeño en esta posición (con el torso inclinado y de pie) es un aporte cultural afrollanero).

Adolfo Rodríguez
Quizá el inventario de los bienes del Capitán Juan Antonio Ascanio y Guerra en 1704 se debió a las diligencias matrimoniales de su hija María con el Segundo Marqués de Mijares. Padre Don Juan, también, de Fernando, quien luego de su enlace con Isabel Oviedo, se convierte en Conde de la Granja.
Uno de los bienes es el Hato de San Juan de Paya, en las proximidades del río de ese nombre, en territorio del sitio de Ortiz.
Se contabilizaron 1.812 cabezas de ganado vacuno valoradas en 5.436 pesos (pes) y 80 reales (rs), 122 caballos mansos y útiles de vaquerías (1.460 ps), 40 potros de dos años (132 ps), 32 potros de un año (170 ps), 32 potrancas de 3 años (132 ps), 15 padrotes (180 ps), 9 bestias mulares útiles y buenas (570 ps), macho de año (80 ps).
Asimismo un total de 22 esclavos, mano de obra para aquellos ejercicios que, entonces, representaban una importante fuerza económica, amén de un fenómeno de reetnización, por el cual, el elemento humano de procedencia afro se hace tan llanero como blancos e indios, con distintivos que no merecieron objeciones, sino más bien admiración por la manera en que era enriquecido dicho haber cultural.
El mandador es Juan, cuarentón de nación cacheo (“originario de una factoría del mismo nombre, que poseían los portugueses cerca del río Santo Domingo, próximo al Cazamancia en Senegal” dice Ramos Guedez (2001, p. 77). Tipificado como “negro” aunque su mujer mulata (hija de blanco y negro), treintañera, de nombre Irsilia. Padres de los criollos María Escolatina de 6, Nicolasa de 4 y Luis de tres.
Otra pareja conformada por Francisco de nación mina y la mulata Margarita, también de 4º y 3º respectivamente y cuatro hijos: María Alfonso, Felipe, Ana María y Julián.
La representación blanca, en una comunidad predominantemente afro, parecía residir en estas mujeres, hijas tal vez de propietarios o parientes de éstos. El poder detrás de la inquietante etnicidad.
Aunque la tercera pareja la conformaban los negros Blas y María, de 36 y 16 años, respectivamente.
Cada familia, quizá con vivienda aparte. En tanto los demás en un caney, incluyendo al nonagenario Cristóbal, negro, quien estaría cumpliendo las veces de trasmisor de la sapiencia respecto a trabajo de llano como a referencias a los orígenes de su presencia en aquellas tierras extrañas.
Los demás: el loango Domingo de 30 años.
Y una ristra mozalbetes que iban desde los 36 a los 18 años de edad. A saber: los negros Juan José, Silvestre, Juan Ignacio, Francisco y Juan Domingo (treintañero, enfermo de dos fístulas, provenientes quizá de labores de amansamiento de equinos, que parecía ser una de las funciones de aquella unidad productiva). Y dos mulatos; Santiago y Victorio.
18 criollos y 4 bozales. Entre estos uno de nación mina, Ashanti, procedentes de Ghana o Togo, Y el loango, de etnia Barilí, congolés.
Aunque los mandadores eran personas de confianza de aquellos propietarios absentistas que nunca o casi nunca frecuentaban sus posesiones, es presumible que, dadas las condiciones de libertad en que se cumple el trabajo de llano, se permitiesen numerosos beneficios para que el dueño optase un importante porcentaje de lo producido como su reconocimiento por parte de aquella comunidad laboral, parientes y vecinos.
Cincuenta años después, las matrículas de 1752 registran en el sitio de San Juan de Paya (Paya Abajo), las casas y hato de don Miguel Ascanio y la casa de Carlos Ascanio (Archivo Arzobispal de Caracas, Matrículas de la Parroquia de Parapara).
FUENTES CONSULTADAS
CASTILLO LARA, L. G. San Sebastián de los Reyes, Tomo I: La Ciudad Trashumante, Maracay: Asamblea Legislativa del Estado Aragua, 1984,
RAMOS GUÉDEZ, José Marcial. Contribuión a la historia de las culturas negras en Venezuela colonial. Caracas: Fondo Editorial Ipasme, 2001.
MENDOZA, Irma Marina. “Presencia de la Mano de Obra Esclava de Origen Africano en el Guárico Colonial. Siglo XVIII”, en Resonancias de la Africanidad. Caracas: Fondo Editorial Ipasme, 2005.



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viernes, febrero 15, 2019

Discurso del libertador, Simón Bolívar, al Congreso de Angostura en 1819 y su vigencia en el tiempo



Desde esta perspectiva , 26 de los 30 constituyentitas que estaban presentes en la instalación del Congreso, donde  el  Libertador pronunció el célebre discurso del cual se cumplen 200 años   de su presentación,  luego publicado en el  Correo del Orinoco. En su alocución se centró básicamente en dos aspectos importantes: el proyecto de constitución y la crítica situación que atravesaba Venezuela durante la  guerra de independencia a finales del año 1918 y comienzo  de  1919; el primer elemento señalado  por este estadista en su tiempo  es el de valorar los principios  democráticos,   para consolidar el gobierno de este tinte,  con el fin de no permitir la usurpación y la tiranía y de esta manera sostener  la libertad republicana  para los venezolanos

José Aquino

Antes  que se instalara el Congreso Constituyente  el 15 de febrero 1819, en Angostura hoy Ciudad Bolívar,  la realidad de Venezuela en ese  tiempo sufría  los  embates de la guerra en la cual sus instituciones estaban en una situación de fragilidad. Por consiguiente, se contaba  con un congreso republicano, que estuvo  vigente desde el año 1811 hasta el año siguiente; motivo por el cual el Libertador Simón Bolívar pretendía un modelo político que amoldara a los verdaderos ideales republicanos (libre y soberano). En consecuencia de lo antes expuesto el Padre de la Patria presenta al Consejo de Estado en octubre de 1818, el nombramiento de una comisión especial que redactara un proyecto para un nuevo proceso de elecciones populares para la selección de diputados provinciales con el fin de discutir un texto constitucional inspirado en el ideario de Francisco de Miranda. El 22 de octubre de ese año  se celebraron comicios   y se escogen 30 representantes  de las diversas provincias; de igual manera se invita a una representación de delegados de la Nueva Granada.
    Desde esta perspectiva , 26 de los 30 constituyentitas que estaban presentes en la instalación del Congreso, donde  el  Libertador pronunció el célebre discurso del cual se cumplen 200 años   de su presentación,  luego publicado en el  Correo del Orinoco. En su alocución se centró básicamente en dos aspectos importantes: el proyecto de constitución y la crítica situación que atravesaba Venezuela durante la  guerra de independencia a finales del año 1918 y comienzo  de  1919; el primer elemento señalado  por este estadista en su tiempo  es el de valorar los principios  democráticos,   para consolidar el gobierno de este tinte,  con el fin de no permitir la usurpación y la tiranía y de esta manera sostener  la libertad republicana  para los venezolanos y así se  evitaría la permanencia de un individuo y su grupo  en el poder. Además  sometió a consideración de los diputados un modelo constitucional  centralizado en detrimento al Federal  basado en un  Poder Público equilibrado en  tres   entidades : Ejecutivo, Legislativo y Judicial; destacando las verdaderas funciones de gobierno republicano  fundamentado en el  criterio de igualdad social, indispensable  para lograr una patria justa y digna como es el respeto  a la soberanía popular. En consecuencia se suprimiría la esclavitud  y la abolición de la monarquía con sus respectivos privilegios.
    Del mismo modo, propone a los constituyentes  de este órgano legislativo  un cuarto poder  : El  Moral. Destinado a exaltar la preponderancia de la virtud  y la educación  a gran escala para toda la sociedad. Por tal  motivo los políticos y el pueblo debieran mostrar  honestidad  a carta cabal y una buena educación para tener una república próspera y productiva. Por  consiguiente  en su discurso resalta  la importancia  de la Educación Popular, principio fundamental para el progreso de las naciones.
         “Moral y Luces son  los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras Necesidades”, máxima de Bolívar que tiene vigencia para los actuales momentos, entendido que las dos deben estar presentes en palabras y hechos de cada ciudadano y ciudadana.

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Bicentenario del Congreso de Agostura...15 de febrero de 1819-2019

El Congreso fue inaugurado bajo la inspiración del ideario del general Francisco de Miranda y representó el segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela. La convocatoria se hizo en el contexto de las guerras de independencia de Venezuela y de la Nueva Granada. Representó el Segundo Congreso Constituyente de Venezuela. Y se llegó a su instalación luego que Bolívar expusiera en 1818 ante el Consejo de Estado, la necesidad de convocar a elecciones para celebrar un Congreso Nacional que diese una salida constitucional a la inestable situación política del país.


FELIPE HERNÁNDEZ G.*

Hace 200 años Simón Bolívar instaló el Congreso de Angostura y dejó claro el rumbo de la Independencia de nuestro país, que venía transitando de manera determinante desde el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811, y a los que anteceden diversos movimientos preindependentistas. 

Celebrado en la ciudad de Angostura, hoy Ciudad Bolívar. Magno evento donde el Libertador pronunció un inmortal discurso, en el cual reflejó una vez más la profundidad de su pensamiento político. El Congreso fue inaugurado bajo la inspiración del ideario del general Francisco de Miranda y representó el segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela. La convocatoria se hizo en el contexto de las guerras de independencia de Venezuela y de la Nueva Granada. Representó el Segundo Congreso Constituyente de Venezuela. Y se llegó a su instalación luego que Bolívar expusiera en 1818 ante el Consejo de Estado, la necesidad de convocar a elecciones para celebrar un Congreso Nacional que diese una salida constitucional a la inestable situación política del país.
El acto revistió la mayor solemnidad. Ante 26 de los 30 diputados electos por las provincias de Caracas, Barcelona, Cumaná, Barinas, Guayana y Margarita, y distinguidas personalidades invitadas, el 15 de febrero de 1819 se instala el Congreso de Angostura con un discurso medular de Simón Bolívar, Jefe Supremo de la República desde 1816. Entre los diputados destaca la presencia del eminente jurista guariqueño, Juan Germán Roscio Nieves, diputado por la Provincia de Caracas... Francisco Antonio Zea es electo Presidente del Congreso, y éste, ya en posesión, invita a tomar la elección de un Presidente de la República interino. Como es lógico suponer, el elegido es Simón Bolívar. Al Libertador, sin embargo, le preocupa más la guerra que la Presidencia. Pide, por tanto, que se le acepte la renuncia: “Legisladores: Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la República; en vuestras manos está la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria; ellas sellarán los decretos que fijan nuestra libertad...”.
El Congreso de Angostura, produjo la segunda constitución de la historia de Venezuela, le antecedió el Primer Congreso Constituyente de Venezuela, realizado el 2 de marzo de 1811 en la ciudad de Valencia, en el cual había sido promulgada la primera Carta Magna, la Constitución Federal para los estados de Venezuela. El ideario del Libertador esboza la creación de la Gran Colombia, conformada en un principio por el Departamento de Venezuela, Departamento de Nueva Granada; posteriormente se anexaría el Departamento de Quito, hoy la República del Ecuador.
En cuanto al Discurso de Angostura: Es una pieza oratoria llena de sabias y sensatas reflexiones, de un insuperable contenido político y filosófico. Un sesudo documento concebido en muy difíciles circunstancias, en medio del estruendo de la guerra, los viajes a caballo, en embarcaciones, las inclemencias del tiempo, aunado a los sacrificios y las intrigas de los mismos conciudadanos. Es el poder de concentración lo que asombra de Bolívar, capacidad demostrada cuando dictaba hasta tres y cuatro cartas a la vez.
En Angostura, Bolívar es sociólogo, filósofo, psicólogo, historiador, visionario, nos muestra lo que ha asimilado de los clásicos antiguos y modernos, es esencialmente un político creador. Cuando nos habla del poder moral, su cuarto poder, pone de manifiesto la sensibilidad de su alma y su preocupación por la educación del pueblo: “La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades...”.
En ese sentido, Bolívar en el texto señala y alerta: “por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia... Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor; que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad”.
Aunque se reconoció la eficacia de los gobiernos Federales, se decidió que para Venezuela era preferible instalar un sistema centralizado, basado en un Poder Público que se distribuyera en las siguientes ramas: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; resaltando la fortaleza en el caso del Ejecutivo. Hizo mención además a elementos indispensables para lograr una Patria justa y digna, como son: “el respeto por la soberanía popular, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía con sus privilegios y la instalación de un cuarto y muy importante poder: el Poder Moral”. Este último destinado a exaltar el imperio de la virtud y enseñar a los políticos a ser probos e ilustrados... Señalando además, que “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
Tras repasar otros tópicos relacionados con una visión sobre la grandeza y el poderío de la América libre y unida, cierra Bolívar su discurso con la siguiente exhortación al Congreso: "Señor, empezad vuestras funciones: yo he terminado las mías". Tras lo cual hizo entrega de un proyecto de Constitución así como del poder moral, a fin de que fueran estudiados por los diputados presentes.
Para culminar dijo: "El Congreso de Venezuela está instalado; en él reside, desde este momento, la Soberanía Nacional. Mi espada y las de mis ínclitos compañeros de armas están siempre prontas a sostener su augusta autoridad. ¡Viva el Congreso de Venezuela!".
El discurso tiene unas cinco mil palabras. Bolívar le encomendó a Manuel Palacio Fajardo que le hiciera las observaciones que creyera convenientes. Apenas pronunciado en el recinto donde se realizó el Congreso, Bolívar lo entregó al súbdito británico James Hamilton, comerciante residenciado en Angostura, para que lo tradujera al inglés. Este manuscrito, escrito por ambas caras en un cuaderno de 32 folios.

A 200 años del Congreso de Angostura el discurso que ofreció nuestro Libertador, Simón Bolívar, marcó el camino a seguir para la consolidación de la Gran Colombia y de las naciones que la conformaron; gracias a este hombre extraordinario, cuyo pensamiento visionario traspasó las barreras del tiempo, a la fecha este fundamental documento de la historia patria mantiene su vigencia histórica.

*UNESR/Cronista del Municipio Infante-Guárico // fhernandezg457@gmail.com


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jueves, febrero 07, 2019

Mujeres en el Ortiz del siglo XVII: Imágenes femeninas en la visita pastoral del Obispo Martí

IMAGE web | “Cocina al aire libre” (1854). Pintura realizada por Camille Pissarro durante su estadía en Venezuela

El relato narrativo del monseñor Mariano Martí,Obispo de Caracas y Venezuela, en su visita pastoral a los pueblos de San Francisco de Tiznados y Santa Rosa de Lima de Ortiz, en 1780, da referencias breves y concisas sobre los espacios corporales de las mujeres que recogió durante la visita pastoral. En aquel conjunto de textualidades de disímiles escenarios, el prelado se encuentra con un registro de curiosas historias particulares en su paso por el llano.


Por José Obswaldo Pérez

Introducción


Durante el siglo XVII, las mujeres tenían escasas presencia y visibilidad social. A veces su imagen era desdibujada o dibujada en un espacio de fragilidades humanas, en una sociedad organizada por hombres. Al menos así se refleja en la gran obra Relación y Testimonio Íntegro de la Visita General que en la Diócesis de Caracas y Venezuela hizo el Ilmo Sr. Dr. Mariano Martí, del Consejo de su Majestad 1771-1784, la cual constituye un documento historiográfico importante para el estudio de la historia colonial venezolana. La misma ha sido reimpresa por la Academia Nacional de la Historia como Documentos relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas 1771-1784.  En ella el Obispo Martí describió la vida cotidiana de diferentes ciudades y pueblos de la región centro-occidental del territorio de Venezuela. Un tema presente, en el que compiló una enorme cantidad de información, fue el de la mujer en aquella época provinciana.

De modo que el relato narrativo del monseñor Martí, da referencias breves y concisas sobre los espacios corporales de  mujeres que recogió durante la visita pastoral en 1780, en los pueblos de San Francisco de Tiznados y Ortiz, pertenecientes al Cantón de San Sebastián de los Reyes de la provincia de Caracas. En aquel conjunto de textualidades de disímiles escenarios, el prelado se encuentra con un registro de curiosas historias particulares en su paso por el llano, lo que constituye la finalidad principal de este artículo, cuyo propósito es visualizar el panorama femenino local a través de los apuntes del máximo patriarca de la Iglesia Católica venezolana. Su observación se deduce a su testimonio personal, a una visión patriarcal y sesgada, cuyo paisaje femenino de aquellas localidades visitadas, resultaba expresivo de la situación social de las féminas en la región de estudio, durante los años finales del siglo XVIII. Para ello se aborda, como se da cuenta, desde una perspectiva de la historia local y de las mentalidades, donde la presencia de las mujeres, en esos espacios de desempeño, es descrita y representada por sus prácticas cotidianas.

Cabe destacar que esa presencia de la mujer en el periodo español venezolano fue desigual frente al sexo masculino. Al menos hasta la época de la Independencia, cuando el espacio social estuvo dominado por los hombres mientras que las mujeres estaban reducidas espacialmente de manera cualitativa y cuantitativa. Así lo demuestra el Obispo Martí, ofreciéndonos datos demográficos de los habitantes de los Tiznados y Ortiz. En la primera población el 45,17%  de los grupos sociales eran de sexo femenino, mientras los hombres superaban a las féminas en 54,83%. Esta diferencia era notable con la soltería: 610 hombres y 441 mujeres (Vila, 1981; p.144). Asimismo, esta tendencia se repite en la parroquia Santa Rosa de Lima de Ortiz, donde las féminas eran 562 en total, es decir, un 47,34%; mientras los hombres eran 625, un 52,65%. La soltería rondaba de esta manera diferenciada: 318 hombres y 244 mujeres.


Féminas categorizadas


Todo esto supone entender que la mujer del siglo diecisiete fue vista, desde la perspectiva religiosa, como un proceso de construcción y atribución de significados. A partir de este presupuesto se pueden clasificar por su quehacer diario, como castigadas, chismosas, rocheleras, mal vestidas, hateras, pecadoras y deshonradas, cuyas denominaciones se describen en los siguientes apartados.

Las castigadas


En aquel siglo, el paradigma imperante era el de la mujer cristiana; pero, en el recorrido por estos pueblos del norte llanero, el Obispo Martí se hallará con mujeres marginales, situadas fuera de las normas establecidas que acaban, en muchas ocasiones, en perseguidas y condenadas. Un ejemplo muy significativo fue el de las llamadas brujas. A quienes acusaban de realizar conjuros, prácticas de magias y conocimiento de pócimas con múltiples finalidades; pero, en verdad, eran simples supercherías más que verdaderas brujería en el sentido de pacto demoniaco, situación de la cual podría ser la causa de que algunas mujeres fueran consideradas brujas y pagarán las consecuencias de su fama.

En este sentido, Martí recoge el caso de varias damas castigadas por el Teniente de Justicia del Pueblo de San Francisco de Tiznados, la mayoría por brujería. El castigo con azotes estuvo vinculado con la religión, igual que los tormentos. Pero, también, fue la flagelación. En el testimonio del alto prelado sobre aquellas mujeres se puede inferir sobre diferentes azotainas (o especies de torturas) a las que fueron sometidas: “…unas con azotes, a otras con tormentos en los pechos y dedos, y a otras no sé de qué manera...”, con las cuales las obligaban a confesar sus delitos. Decía monseñor que aquellos actos, al parecer,  tenían el consentimiento del párroco Diego Báez de Simancas, quien no salió en defensa de las pobres mujeres y por ende no gozaba con el aprecio total de la feligresía.

Las chismosas


Hay un dicho que dice: pueblo pequeño, infierno grande; proverbio popular para referirse a las calumnias pueblerinas y a los chismes malsanos. El Obispo Martí registra estas lenguaracias en el caso de Alejandra Silva, esclava y sobrina del esclavo libre José Marcelino Silva, con la cual se decía que tenía relaciones sexuales con aquel, pese de estar casado con Antonia Jacinta Mejías, también negra libre. Vivían en una misma casa, en el Hato El Medio, ubicado en San Francisco de Tiznados. Pero,  el mismo Martí  la llama y la interroga y ella dice: “... que nada hay de verdad”. Dice que está contenta y no quiere venderse, aunque su amo la castiga. De modo que el Obispo reconoce como incierta esta denuncia. Otra mentira que transcendió a los oídos de Martí fue el caso de don Pedro Alcántara Nieves- tío del prócer Juan Germán Roscio- quien era el único blanco que vivía en el pueblo, ya que los demás habitaban a las afueras en los hatos y de quien se decía que vivía mal con una mujer de un hombre que le cuidaba el hato. Ciertamente Pedro Alcántara casó en 1788 con la samba Ysabel Silva, contra todos los principios morales y las habladurías de los vecinos. En este sentido, su sobrino Juan Germán Roscio intervino en el juicio contra tales infamaciones en los derechos de su tío por parte del cura local, Diego Báez de Simancas.


Las rocheleras


El Obispo encuentra que la acumulación de personas durante las grandes pesquerías en el río Tiznados, actividad que iniciaba antes de la Cuaresma y duraban dos meses, generaban desordenes entre hombres y mujeres. En este sentido, el representante de la Iglesia recomendó al religioso P. fray Juan Miguel Mérida y al cabo José Damián Pérez para que evitarán que allá fueran mujeres durante la zafra.

El auto del Obispo sentenciaba a que “… no se lleven a dichas pesquerías a mujeres solteras y solo vayan a ellas las mujeres casadas con sus maridos, y que el Teniente o Cabo de un pueblo ponga la cárcel a cualquier muchacha mayor de ocho años y también  su padre, si se verifica que tal muchacha o mujer viuda o soltera ha ido a las pesquerías, pues sólo podrán ir las mujeres casadas con sus maridos, y ninguna otra mujer…”

Las mal vestidas


Asimismo, Martí repara, en San Francisco de Tiznados, que las mujeres de esa localidad “andan mal vestidas y casi indecentes” y dice que no sabe si será por “la pobreza o por falta de lienzos en esta provincia o por el calor” (p.177).


Las hateras


En su recorrido hacia Ortiz, el Obispo Martí pernota el 4 de mayo de 1780 en el Hato de doña Eustaquia Nieves, en Quebrada Grande, a unas cinco leguas de San Francisco de Tiznados, en un tramo montañoso que comunicaba con la vertiente de la Galera Mapire y la serranía de Morrocoyes. Aunque no nos dice nada sobre doña Eustaquia, otras fuentes primarias nos aportan que esta dama aparece entre las fundadoras de la parroquia Señor San José de Tiznados, según matricula de 1780. Además, la matrona en cuestión debió ser de noble clase terrateniente con su nivel de riqueza y con su posición dominante en la escala social de la época.


Las pecadoras


Ya en Ortiz, se halla con el caso escandaloso de Catalina de la Rosa Prieto Ramos, soltera, mujer blanca, hija legítima de José Valeriano Prieto y de Teresa Ramos. Desde 1777, esta fémina vivía mal con su padre a quien incestuosamente le parió una vez. También le concibió dos veces a su pariente Valentín Loreto, soltero y mestizo. “… todos (los) tres hijos los ha enterrado fuera de la iglesia, uno en la misma casa de su padre y los otros dos en el monte”, relata el Jerarca de Iglesia venezolana (p.182).

Las deshonradas


Otro tipo de mujeres vista por el Obispo fueron las deshonradas. Mujeres sin honor y vergüenza. En aquel tiempo era el sentido del honor uno de los principios que regía la vida misma de la sociedad e incluso estaba por encima de la vida del ser humano. El honor no solo era una cuestión moral sino también social, era algo más profundo y complejo, dependía asimismo de la opinión de los otros. Al enterarse de que en el pueblo había mujeres solteras y viudas con hijos, fruto de relaciones irregulares, complacidas de ostentar a salir con ellos y, aún con ellos, concurrir al templo, pidió que la pusieran en la cárcel, quizás como medida extrema, reveladora de la moral estricta de la época que no toleraba adulterios. Refiere el Prelado que “… hay acá muchas mujeres que nunca han sido casada y otras viudas que crían públicamente a sus hijos ilegítimos, llevándolos por las calles y aún a la Iglesia ataviados, como haciendo galas de sus delitos…” (p.183).

Conclusión


En la sociedad orticeña del siglo XVII los espacios sociales estaban dominados por los hombres; pero, las mujeres también tuvieron su papel en aquella colectividad. Aunque eran más los hombres alabados y recordados; pero, igualmente, hubo mujeres que merecieron el recuerdo. Algunas sin mucho elogio. En estas tipologías de féminas encontradas en el relato del Obispo Martí son las de damas estereotipadas, son las de señoras de pueblo, cuyas huellas están por estudiarse aún con mayor profundidad. Apenas, sólo hemos querido hacer notar su presencia en esta geografía de fragilidades humanas. Difícilmente, mediante una aproximación al tema.

Bibliografía consultada


MARTÍ,  OBISPO MARIANO (1988). Documentos relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas 1771-1784. Tomo II. Libro Personal. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela.
PERROT, MICHELLE (2009). Mi historia de las mujeres. Buenos Aires: Fondo Cultura Económica
QUINTERO, INÉS (2008). La palabra ignorada. La mujer: testigo oculto de la historia en Venezuela. Caracas, Fundación Polar.
RODRÍGUEZ, ADOLFO (1997, diciembre). Continentes e incontinencias en la Parapara del siglo XVII. Ortiz-Parapara: El Federal.
SCOTT, JOAN (1996). Historia de las Mujeres. En: Peter Burke y otros (1996). Formas de hacer Historia. España: Alianza Editorial; pp.59-89.
VILA PABLO (1981). El Obispo Martí. Caracas: UCV.
* Periodista e historiador venezolano.

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sábado, febrero 02, 2019

El Cerro Guarumen


 En esta propiedad existen grandes yacimientos y formaciones de sílice que en la actualidad se utiliza para la industria del vidrio, pues constituye su materia prima. Las fábricas que consumen dicha materia prima se hallan situadas en el Estado Aragua, La Victoria, Cagua y en el Estado Carabobo, Los Guayos. 

Félix Celis Lugo (*)


 El Cerro Guarumen se encuentra ubicado entre los límites de los municipios Juan Germán Roscio, Ortiz y Julián Mellado del Estado Guárico y Camatagua del Estado Aragua. Allí existen unas fuentes termales, cuyo acceso más fácil y rápido es a través del pueblo de El Sombrero, ubicadas en forma de semicírculo en un amplio valle, siempre verde, aún durante la estación de verano: enclavadas entre altas montañas, hay seis fuentes o pozos conocidos con los nombres de: El Caldero, Las Canales, El Aceite, El Uvero, El Vapor y La Campera. Las cinco primeras alineadas en dirección Este-Oeste. La fuente La Campera está situada a un kilómetro al Oeste de las anteriores.
    El Sr. Dionisio Bolívar (1897-1978), destacado músico, comerciante y ganadero sombrereño, en su libro “De Cero a Ocho Cifras”, al referirse a sus propiedades manifiesta: “Años atrás, en 1934 adquirí la hacienda Guarumen, de tierras para ganadería y agricultura en el Municipio Camatagua, Distrito Urdaneta del Estado Aragua, lugar donde se encuentran las famosas aguas termales que visitó en una ocasión el General Antonio Guzmán Blanco y su familia. Esta finca no la he podido explotar por falta de comunicación fácil.
   En esta propiedad existen grandes yacimientos y formaciones de sílice que en la actualidad se utiliza para la industria del vidrio, pues constituye su materia prima. Las fábricas que consumen dicha materia prima se hallan situadas en el Estado Aragua, La Victoria, Cagua y en el Estado Carabobo, Los Guayos. Tiene esta hacienda un gran valor económico por su potencial minero y por su cercanía a los consumidores pues la distancia es apenas de 180 kilómetros, mientras que las otras fuentes productoras del mineral sílice quedan en el Estado Monagas-Maturín- a 632 kilómetros, de los cuales 57 son de carretera de tierra, y los yacimientos de Monay, del Estado Trujillo que quedan a 360 kilómetros”.
   Lo cierto es que don Dionisio tenía un proyecto para la explotación de las aguas termales, estableciendo en Guarumen una embotelladora de agua y su industrialización comercial y una estación de hidroterapia o investigación de las enfermedades del estómago, hígado, diabetes, vesícula y vías biliares, y otro para la explotación de sílice. Planes que no logró cristalizar por razones que desconocemos.
   El Cerro Guarumen es muy visitado por personas que vienen de diferentes regiones del país, nos dice el Sr. Bolívar que “a pesar de las dificultades existentes para el ascenso, el cual se hacía a caballo hasta el pie de La Galera, y de allí en adelante a pie, difícil para los pocos animosos por el camino estrecho y peligroso, Guarumen en años anteriores a 1900 era lugar muy visitado por familias de Caracas y de poblaciones de los estados circunvecinos. Se cuenta que el presidente Guzmán Blanco solía con frecuencia hacer allí curas termales y todavía señálase el sitio de la amplia y confortable Casa de Guzmán”.
   En 1942 Ricardo Montilla en compañía de Rómulo Gallegos, doña Teotiste Arocha de Gallegos  visitaron el Cerro  Guarumen. Estuvieron en este agradable lugar durante 15 días tomando baños para calmar algunas alteraciones en la salud del ilustre maestro y novelista. Según versiones posteriores de Montilla, Gallegos presentó mejorías en sus dolencias.
   De igual manera Guarumen fue visitado en varias oportunidades por el General Joaquín Crespo, y es él quien  le recomienda al General Guzmán Blanco,  que se tratara algunas dolencias en estas fuentes de aguas. El Ilustre Americano llegó a Guarumen en enero de 1874, según se puede evidenciar en algunas cartas enviadas por Guzmán Blanco a su esposa, publicadas en el libro Guzmán Blanco, Íntimo, del escritor Rafael Ramón Castellanos. En una de esas cartas dice:

Guarumen, enero 21/1874

Mi querida Ana Teresa.


   Ayer, apenas había llegado, te escribí. Anoche recibí la tuya del 18. He amanecido bien, aunque de purga por el efecto de las aguas: dicen que no entra en los efectos del tratamiento, Ayer me bañé dos veces, lo mismo que Roberto, Andrés, Vicente y Diego. La lata de quesos la llevaré como me encargas. Hoy me tomaré dos baños tibios como ayer, y mañana tomaré el caliente, que sólo se puede repetir de tres en tres días.
   Tuviste una buena idea de mandarme los papeles que se me quedaron en la casa. Me mortifica el que no hubiera podido traerte, porque estoy seguro que te hubiera hecho mucho bien pasar aquí estos 15 días.

Mis besos para los niñitos.
                                                                           Tu afectísimo
                                                                          Guzmán Blanco.
  
   Como podemos observar, el Cerro Guarumen ha sido honrado con la visita de tres presidentes de la República, el General Antonio Guzmán Blanco, el General Joaquín Crespo y el Maestro Rómulo Gallegos. En la actualidad la carretera El Sombrero-Guarumen ha sido mejorada, por lo que se hace más fácil la travesía hacia las aguas termales. Sus habitantes se han organizado a través de  un consejo comunal y han planteado varios proyectos con el objetivo de desarrollar actividades agropecuarias y turísticas.

(*) Cronista Oficial del Municipio Julián Mellado
      El Sombrero, Estado Guárico.

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