jueves, octubre 13, 2022

La hipótesis de la ignorancia


Instituciones perversas existen y persisten porque es de interés de algunos conservarlas.


Por Fritz Thomas

Si las elites políticas tan solo supieran lo que hay que hacer, lo harían; esta es la hipótesis de la ignorancia. La idea tiene aún vigencia entre especialistas en desarrollo económico, expertos de organizaciones multilaterales y agencias de ayuda internacional. Un país no logra encauzarse en la ruta del desarrollo económico porque sus gobernantes, funcionarios y tecnócratas no saben, ignoran, cuáles son las políticas correctas capaces de producir la tan anhelada prosperidad general. Según esta línea de pensamiento, los países ricos alcanzan y mantienen la prosperidad porque sus líderes políticos saben lo que hay que hacer, conocen los secretos y adoptan las políticas económicas apropiadas. Lideres políticos en los países pobres, en cambio, desconocen estas fórmulas.

En décadas recientes, el viejo consenso de Washington sobre la potencia del consejo experto para producir políticas económicas correctas se ha movido más a una posición institucionalista, estructural. No basta con liberar el comercio exterior y privatizar empresas estatales, por ejemplo, si la institucionalidad subyacente retiene grandes obstáculos a la inversión, innovación y generación de dinamismo productivo. Sin embargo, ahora que el enfoque es institucional, la hipótesis de la ignorancia persiste; el problema es no saber cuáles son las instituciones correctas o cómo crearlas. Hay dos grandes problemas aquí. Uno es que para que las instituciones, las reglas del juego conducentes a la creación de prosperidad funcionen adecuadamente tienen que estar en cierta armonía con las creencias y valores de la población en una sociedad. El segundo es que instituciones perversas existen y persisten porque es del interés de fuerzas políticas y sistemas burocráticos mantenerlas de esa manera.

El primer problema es superable, ya que, en general, la gente cree en el derecho a lo propio, la justicia e igualdad ante la ley, el mérito del esfuerzo y la legítima aspiración a mejorar su condición propia. El segundo problema es más difícil, cuando la autoridad y el ejercicio de poder es fundamentalmente un aparato extractivo y la burocracia se acomoda sin someterse al juicio del consumidor o cuentadancia al usuario, la resistencia al cambio es formidable.

Las instituciones económicas son importantes para determinar la capacidad de crear prosperidad en el país, pero como señalan Acemoglu y Robinson (2012), son los políticos y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas. Adoptar buenas políticas económicas es vital, pero insuficiente si el sistema en el que operan es ineficaz por diseño y corrupto en la práctica. El sistema político está capturado, se sirve a sí mismo, y eso se refleja en toda la institucionalidad.

La ignorancia, el desconocimiento de la arquitectura institucional y políticas que mejor puedan producir el estado de Derecho y bienestar económico, es un factor, como lo es el error, fenómeno ineludible de la acción humana. De otra forma no puede explicarse por qué actores con buenas intenciones acuerpan y promueven ideas y políticas viciadas, defectuosas. El acertijo consiste en cómo crear las reglas que potencian el natural impulso del interés propio, de forma tal que sirva al interés social; en sustitución de matrices de incentivos en los que los creadores y monitores de las reglas las usan para servirse.

Cambios necesarios en el sistema requieren sabiduría e ingeniería; un ingrediente esencial es auténtico liderazgo moral. La sociedad necesita percibir que este liderazgo hace no solo lo eficiente, sino, especialmente, lo bueno.

Fritz Thomas es Doctor en Economía por la Universidad Francisco Marroquín y profesor de la misma casa de estudios. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional y de Maya Holdings y fundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

fritzmthomas@gmail.com

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Nicolás Maduro es el presidente de Venezuela, le guste a Estados Unidos o no


Aceptar la realidad tendrá muchos posibles beneficios, sobre todo para la oposición venezolana, que está en medio de un turbulento esfuerzo por rehacerse.


Por William Neuman

La semana pasada, cuando Estados Unidos organizó un intercambio de prisioneros con el presidente venezolano Nicolás Maduro —dos sobrinos de la esposa de Maduro que habían sido condenados por tráfico de drogas fueron enviados a casa a cambio de siete estadounidenses detenidos en cárceles venezolanas— puso de manifiesto la incoherencia de la política estadounidense en torno a Venezuela.

Incluso mientras negocia con Maduro, la Casa Blanca aún insiste en que Juan Guaidó, político de la oposición, es el verdadero presidente de Venezuela. Estados Unidos no tiene relaciones diplomáticas formales con el gobierno de Maduro, y la embajada en Caracas ha estado cerrada desde principios de 2019, poco después de que el presidente Donald Trump reconociera a Guaidó como presidente en un intento infructuoso y con pocas probabilidades de obligar a Maduro a abandonar el poder.

Es hora de que el gobierno de Biden acepte que la apuesta por Guaidó fracasó y que la mayoría de los venezolanos, y la mayor parte de la comunidad internacional, han pasado a otra cosa. La Casa Blanca necesita una política para Venezuela basada en hechos, no en ficción. Y el hecho es que Maduro es presidente de Venezuela y Guaidó no.

Aceptar la realidad tendrá muchos posibles beneficios, sobre todo para la oposición venezolana, que se encuentra en medio de un turbulento esfuerzo por rehacerse.

Después de que Trump anunció su apoyo a Guaidó en enero de 2019, decenas de otros países siguieron el ejemplo de Washington. Pero en la actualidad, solo un puñado cada vez más reducido reconoce a Guaidó como presidente de Venezuela y, al igual que Estados Unidos, evita los lazos diplomáticos directos con el gobierno de Maduro.

Y esa lista se está reduciendo.

El izquierdista Gustavo Petro, el recién electo presidente de Colombia, tomó medidas después de asumir el cargo en agosto para desistir del reconocimiento que su país hizo de Guaidó y reabrir su embajada en Caracas. Ese cambio es crucial porque Colombia ha sido durante mucho tiempo el aliado más importante de Washington en Sudamérica y un partidario clave de Guaidó.

Brasil, otro poderoso defensor de Guaidó, podría ser el siguiente, si Luiz Inácio Lula da Silva reconquista la presidencia en una segunda vuelta electoral a finales de este mes.

Guaidó siempre ha sido presidente de nombre: no tuvo gobierno ni poder para actuar dentro de Venezuela. Demostró valor cuando desafió al régimen represivo de Maduro, pero nunca tuvo un plan viable, más allá de las vagas esperanzas de un golpe militar o de la intervención de Estados Unidos. Además, se aferró a la estrategia de Trump de sancionar severamente a Venezuela, lo que exacerbó su crisis económica.

La pretensión de Guaidó de una presidencia alternativa se basaba en su papel como jefe de la Asamblea Nacional, pero su mandato legislativo terminó el año pasado, y en ese momento muchos de sus partidarios dentro y fuera de Venezuela abandonaron la idea.

Hoy, Maduro es más fuerte que hace tres años, y la oposición está desorganizada.

Abandonar la pretensión de que Guaidó es el presidente daría un cimiento racional a la política de Estados Unidos, pero no supondría un respaldo a Maduro. Podría facilitar las conversaciones con Maduro sobre temas clave, incluida la ola de refugiados venezolanos que entran en Estados Unidos y los posibles cambios en las sanciones económicas relacionadas con las exportaciones de petróleo. La reanudación de las actividades consulares permitiría a los ciudadanos obtener o renovar visados y pasaportes.

Uno de los mayores beneficiarios podría ser la oposición venezolana, que se encuentra en un turbulento, y necesario, estado de cambio. La oposición ha sido duramente reprimida por un gobierno de Maduro comprometido a quedarse en el poder a toda costa; aunque la oposición ha dado muchos pasos en falso, es la principal fuerza política del país comprometida con la democracia y la defensa de los derechos humanos y, por lo tanto, es fundamental para encontrar una solución a la crisis del país.

En los últimos dos años, la mayoría de los partidos dominantes de la oposición venezolana entraron en crisis, perdiendo activistas, dividiéndose en disputas por el liderazgo o viendo cómo desertaban los votantes que alguna vez fueron leales.

Con frecuencia, el gobierno ha intervenido para agitar la situación, al recurrir a los tribunales o a las autoridades electorales para ordenar la toma de posesión de los partidos por parte de dirigentes sustitutos que el resto de la oposición considera sospechosos. Pero, en la mayoría de los casos, las divisiones estaban ahí para ser explotadas.

Los venezolanos están hartos de los partidos de la oposición, que a menudo parecen más interesados en pelearse entre ellos que en mejorar la suerte del país.

Al mismo tiempo, han surgido nuevos partidos que se organizan con nuevos líderes.

Los cambios políticos fueron evidentes en las elecciones celebradas en noviembre pasado. La oposición ganó un tercio de las alcaldías de todo el país, después de haber tenido menos de una de cada diez. Y aunque la oposición solo ganó cuatro gubernaturas de 23, recibió la mayoría de los votos en todos los estados, excepto en algunos. La razón por la que no ganó más gubernaturas fue que múltiples candidatos de la oposición dividieron el voto y básicamente otorgaron la victoria a los candidatos aliados con Maduro.

Las lecciones de noviembre fueron poderosas. Las elecciones demostraron que los venezolanos siguen viendo las urnas como una salida a los problemas de la nación. Desenmascararon la debilidad del partido de gobierno entre los votantes. Demostraron, una vez más, que la falta de unidad es el talón de Aquiles de la oposición.

Y pusieron de manifiesto los avances de la oposición no tradicional, ya que cerca de la mitad del total de los votos de la oposición fueron a parar a candidatos ajenos a la coalición liderada por los cuatro partidos mayoritarios, según Eugenio Martínez, periodista especializado en análisis electoral.

La política venezolana apunta ahora a unas elecciones presidenciales en 2024.

¿Se unirá la oposición para elegir un candidato único o seguirá dividida? Estados Unidos ha instado a Maduro y a la oposición a reanudar las negociaciones que podrían conducir a una mejora de las condiciones electorales. ¿Pero quién se sentará a la mesa con los negociadores de Maduro?

Hasta ahora, Washington ha apoyado a Plataforma Unitaria, una coalición renovada que es liderada por Guaidó y los partidos tradicionales, y que busca encauzar la elección del candidato para 2024, además de controlar el equipo que negociaría las condiciones con Maduro.

Pero al mantener todavía la ficción de que Guaidó es presidente de Venezuela, el gobierno hace más difícil que la oposición pase por el necesario proceso de reforma. Estados Unidos debe reconocer la realidad respecto a quién gobierna en Venezuela y la necesidad de que los venezolanos formen la oposición que ellos mismos elijan. Esa es la única manera en que Washington puede desempeñar un papel constructivo en la solución de la crisis de Venezuela.

William Neuman es Exdirector oficina de la región de los Andes de The New York Times c.2022 The New York Times Company

. Artículo tomado de Prensa Libre
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sábado, octubre 08, 2022

La unidad de propósito: un reclamo de la historia (parte tres)


Podemos afirmar que en Venezuela las sanciones comienzan formalmente a aplicarse a partir del año 2008, siendo en estos inicios de carácter individual. Una larga lista de personeros del régimen ligados a escandalos de corrupcion, narcotrafico, lavado de dinero y blanqueo de capitales a través de sofisticadas redes financieras internacionales. Es a partir del año 2017 cuando se adoptan las primeras sanciones económicas y de carácter militar con los embargos de armas, por parte de la comunidad europea y los Estados Unidos.


“ O actuamos juntos, o nos ahorcan por separado “

Benjamin Franklin


Por Jesús Cepeda Villavicencio

ACERCA DEL ASUNTO DE LAS SANCIONES INTERNACIONALES. 3.1

El abordaje de un tema, como el referido, que ha tenido trascendentales repercusiones en los ámbitos políticos, sociales y económicos de la nación, requiere de una narrativa, que abarque desde sus significados, orígenes y razón de ser, pasando por el contexto nacional en el cual se aplican, hasta sus consecuencias en la vida ciudadana de los venezolanos. En ese sentido, hemos dividido su discusión en tres ejes temáticos; 3.1.1, qué se entiende por sanciones internacionales (SI), cuando y porqué se originan, 3.1.2, en qué contexto ocurren y 3.1.3, qué consecuencias han tenido.

3.1.1. Las SI son disposiciones, mecanismos y medidas de carácter coercitivo que se aplican contra Estados, entidades no estatales o individuos, que suponen una amenaza para la paz y seguridad internacional. Se aplican cuando hay inobservancia e incumplimiento, de tratados, acuerdos y convenios internacionales, que han sido suscritos por los Estados, para garantizar el orden internacional, así como las normas que rigen las relaciones económicas, comerciales, diplomáticas y el derecho internacional. De manera que estas no se aplican caprichosamente, ni por obra y gracia del espíritu santo, ni porque las soliciten factores internos que adversen un determinado gobierno. No, se incoan cuando se transgreden los sistemas que regulan y tutelan tales relaciones, y se reclama la restitución de los acuerdos infringidos, a otros Estados, comunidades de Estados u organismos multilaterales.

La evolucion de las SI se acelera despues de la segunda guerra mundial, una vez conocidos los horrores del holocausto y la vulneracion de todos los principios mas elementales para la vida, presupuestados en la razon y el progreso de la civilizacion humana. Se pueden identificar tres hitos históricos en esa evolución; los acuerdos de Bretton Woods a finales de 1944, la declaración universal de los derechos humanos en 1948 y el estatuto de Roma, que crea la CPI (corte penal internacional) en 1998.

Las SI se formulan en base a tres categorías; para obligar a un país a cooperar con una ley internacional, para contener una amenaza a la paz dentro de una delimitación geográfica o cuando es la ONU quien rechaza categóricamente las acciones de un determinado país. Estas suelen usarse como ya hemos dicho, como instrumento de coerción cuando la paz está amenazada y los esfuerzos diplomáticos han fracasado.

Existen varios tipos de sanciones; diplomáticas ( cuando ocurren rupturas parciales o totales en las relaciones diplomáticas ), económicas ( cuando se transgreden las normas que regulan el comercio internacional o se afectan los sistemas financieros de los Estados, como consecuencia de lavados y blanqueo de capitales ), militares ( cuando ocurren intervenciones militares o embargos de armas ), deportivas ( que son utilizadas más que todo como presiones psicológicas ), ambientales ( cuando se transgreden las normativas planteadas en las convenciones ambientales que regulan internacionalmente, las distintas formas de agresión ambiental, como las grandes deforestaciones en los pulmones de la humanidad, la acelerada desertización de suelos agrícolas y las emisiones de gases de efecto invernadero ) y finalmente están las sanciones individuales, que son aquellas que se aplican a individualidades, que pueden ser líderes políticos o empresariales, así como también altos funcionarios gubernamentales u otros, por sus probados vínculos con hechos tipificados; como corrupción, blanqueo de capitales o narcotráfico. Es importante destacar el hecho, en relación a estas últimas, de que, son las que con mayor frecuencia encuentran formas evasivas, porque generalmente están ligadas a corruptelas, que facilitan vías de escape por sus conexiones gubernamentales, dentro de sus propios Estados y las interconexiones con la delincuencia transnacional.

Podemos afirmar que en Venezuela las sanciones comienzan formalmente a aplicarse a partir del año 2008, siendo en estos inicios de carácter individual. Una larga lista de personeros del régimen ligados a escandalos de corrupcion, narcotrafico, lavado de dinero y blanqueo de capitales a través de sofisticadas redes financieras internacionales. Es a partir del año 2017 cuando se adoptan las primeras sanciones económicas y de carácter militar con los embargos de armas, por parte de la comunidad europea y los Estados Unidos. Todas estan sanciones economicas, han estado circunscritas a la prohibicion de transacciones relacionadas con el financiamiento de cualquiera de los organos gubernamentales y han estado dirigidas especificamente a limitar las nuevas emisiones de deuda, lo que sin lugar a dudas imposibilita al regimen, de reestructurar o refinanciar deuda externa, y con ello la posibilidad o capacidad para obtener financiamiento, negociar los bonos existentes o vender activos.

Es necesario aclarar ante la opinion publica, que en ninguno de los eslabones establecidos en las sanciones, ha estado planteada, la posibilidad de prohibicion de importacion de bienes alimentarios y de salud, con lo que se desmonta categoricamente las campañas de que la escaces de alimentos y medicinas, se deben a las sanciones, solo que estas, le han reducido al regimen su capacidad de maniobra.

Dada la critica situacion que vive el pais, el regimen y sus voceros, asi como personalidades ligadas al mundo empresarial y de la politica, han terminado actuando como colaboradores directos e indirectos, de una dispendiosa y falsa matriz de opinion, orientada a justificar el hecho de que el monumental colapso que padecemos, es cosecuencia de las sanciones, como antes lo hicieron durante el lapso 2012_2016, donde todos los males de la nacion, eran atribuibles a la guerra economica y a una pagina denominada dolar today, llevando el discurso politico engañoso y cinico, a unos niveles nunca vistos en la historia republicana. Lo cierto es que dicha crisis ya existia, en grado de metastasis antes de la aplicacion de las primeras sanciones economicas, como lo podremos apreciar en la contextualizacion que haremos en la proxima entrega.

Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero Agrónomo, doctor en Ciencias de la Educación, profesor universitario jubilado y político. Actualmente es miembro de la Dirección Regional del Partido Un Nuevo Tiempo.

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lunes, octubre 03, 2022

El apellido Scott en Ortiz

Monumento en honor a Ezequiel Zamora, en Villa de Cura. Líder de la Federación que fue socio de Daniel Scott (Foto Diario El Siglo)

Los hermanos Scotto o, finalmente, Scott son dos figuras del acontecer local, regional y nacional que están vinculadas con el proceso político venezolano del siglo XIX. Personajes singulares, muy conocidos en la vieja San Luis del Rey de Villa de Cura.


Por José Obswaldo Pérez

Este apellido aparece en la geografía de Ortiz hacia finales del siglo XVIII, en la parroquia de San Francisco de Tiznados. Uno de sus miembro va a ser Anselmo Escoto (o Scott), vecino del lugar y uno de los implicados en las acciones revolucionarias de la Independencia de Venezuela. Además, Escoto fue uno de los remitentes de donativos en dinero y especies para las tropas que salían de esta zona a combatir a los realistas en 1811(Gaceta de Caracas, 3 de septiembre de 1811; p.4).

Desde tiempos tempranos este Escotto o Scott supuso que debía concurrir con sus aportes a la causa libertaria. Porque luego, con la fundación de la Republica y durante el gobierno del general José Antonio Páez (1831-1835), dos hermanos Scott poseyeron propiedades en San Francisco de Tiznados: Daniele Scotto y Geremi Scotto. Provenían de la Villa de San Luis del Rey de Cura; pero, eran originarios de la Isla de Cerdeña, península que, posteriormente, conformará el reino de Italia (Vannini de Gerulewicz, 2001; p.621). Eran hijos legítimos de Antoni Scotte y Paula Fracada.

Según la historiadora Vannini de Gerulewicz los hermanos Scotto emigraron a Venezuela, durante la primera oleada de extranjeros italianos que se refugiaron en el país, con el fin de “probar suerte en otras tierras” cuando emergía la naciente republica (ídem). Quizás amparados por la ley general de inmigración de 1837, la cual abrió las puertas para inmigrantes italianos y otras nacionalidades (Arráiz Lucca, 2007; p.29).

Los Scott en la historiografía venezolana

Los hermanos Scotto o, finalmente, Scott son dos figuras del acontecer local, regional y nacional que están vinculadas con el proceso político venezolano del siglo XIX. Personajes singulares, muy conocidos en la vieja San Luis del Rey de Villa de Cura. Hombres sencillos que, por tener méritos especiales, consignaron sus nombres en la historia, sobre todo por su hechos de vida diaria, ligados con su personalidad de comerciantes algo avaros en la posesión material, pródigos y galantes en cortesías y charlas.

En este sentido, el escritor e historiador Adolfo Rodríguez señala que Daniel Scotto fue socio de Ezequiel Zamora, en 1839, en actividades financieras y que este enseñaba el arte de bailar. Al respecto el autor apunta:

“Se inicia aquí en los asuntos mercantiles asociado a un profesor de baile de origen italiano, llamado Daniel Scotto o Scott, junto al cual hizo uso de la implacable Ley del 10 de abril de 1834, que, por propiciar la usura, era denunciada, entonces, por el naciente Partido Liberal y una intelectualidad justiciera de la época. Zamora condujo hasta el tribunal, al hacendado Mateo Zerpa, quien tuvo que cancelarle hasta con un siervo.”

Es de hacer notar que, en su momento, la sociedad Scotto y Zamora, como prestamistas (canastilleros, en viejo término de la época) y en cumplimiento de la repudiada ley de Quita y Espera, cobraron la deuda que el hacendado Mateo Cerpa tenía contraída con ellos, rematando a su favor las propiedades del deudor. Rodríguez recuerda que, en lo relativo a la ley y al futuro General del Pueblo Soberano, subyacía entre ambos una relación usurera, donde la avaricia prevalecía sobre la condición humana de ser un redentor de las clases desposeídas:

“Zamora es un pequeño comerciante, que comienza apenas como socio de Scotto, quien seguramente no es tampoco “un canastillero”. Lo cual significa que los dos no practiquen los métodos usureros de éstos: prestar a los “cosecheros”, e imponerles las condiciones de la Ley del 10 de abril. Y hasta llegar al caso de hacerles rematar sus haciendas. Y obtener en pago de deudas y también esclavos, como hizo Zamora el 7 de enero de 1841.” (Rodríguez, 1977, p.38).

Al igual que el historiador Rodríguez, Manuel Donís Ríos sintetiza esta secuencia que llevó a Zamora de dependiente a propietario de su pulpería situada en la calle Real de Villa de Cura, gracias a los beneficios vergonzosos de la Ley Quita y Espera del gobierno paecista:

“Una vez en Villa de Cura se hizo socio de la casa comercial de Daniel Scotto y como pequeño comerciante y prestamista que fue (llamados despectivamente, canastilleros), se ajustó –y saco beneficio– a las condiciones establecidas en la Ley de abril de 1834, la cual concedió el derecho a los acreedores de rematar las propiedades y bienes; incluyendo las deudas y esclavos de los deudores, para hacer efectivo el pago en caso de que éstos no cancelaran en el plazo establecido (…) La sociedad con Scotto se disolvió y el nuevo socio fue Gabriel Rodríguez. La Sociedad Rodríguez Zamora duró hasta marzo de 1844, año en que Ezequiel se independizó y montó negocio propio.” (Donís, 2007, p. 17).

En 1847, el general Carlos Luis Castelli, uno de los próceres libertadores de Venezuela, era- ad honorem- Cónsul del Rey de Cerdeña en Venezuela y testimoniaba el primero de abril de ese año, en un documento histórico escrito de puño y letra, sobre el listado de varios ciudadanos originarios de la península italiana, súbditos a su majestad, residenciados en el país. Y, entre los mencionados que se encontraban, estaban los hermanos Scotto (Vannini de Gerulewicz, o.cit).

El primero de los Scotto o Scott, Daniel, no sólo se destacó como maestro de baile y comerciante sino que también fue político, desempeñándose como concejal del Concejo Municipal de Villa de Cura, en 1845. En esta ciudad casó in articulo mortis el 3 de octubre de 1855, con Guadalupe Bolívar, hija natural de Isabel Bolívar. Fueron testigos del acto nupcial el doctor Matías González Méndez y Josefa Guerrero. Son los padres de Antonio Scott Bolívar, casado con Sofía Gutiérrez y con quien procrea a Antonio, Félix Manuel, Andrés Rafael, Daniel Ramón, Carmen y Ana Teresa Scott Gutiérrez (Scott, o.cit; p.25). El cuarto hijo de los Scott Gutiérrez, Daniel Ramón, contrajo matrimonio en segundas nupcias con la orticeña Dolores Marsella Franceschini, hija de Ramón Marsella y de Bárbara Franceschini Zumbado . Siendo los progenitores de Marcial Scott Marsella.

Mientras, Andrés Jeremías Scotte (o Scott) casó y se veló en la Iglesia Parroquial de San Luis del Rey de Villa de Cura, el 30 de agosto de 1848, con la señorita y educadora Rosaura Meléndez, hija natural de María Sinforosa Meléndez , al parecer vinculada con los Meléndez de Tiznados y Ortiz. La boda fue oficiada por el párroco Juan Baustista Obregón y fueron testigos del acto Joaquín Jaén, Rosaura Celis y Laureano Seijas.

De este matrimonio fueron hijos suyos: Samuel Ramón del Carmen, nacido en Villa de Cura, el 25 de agosto de 1855 y tuvo como padrinos a los tíos Manuel y Virginia Meléndez; Francisco, Andrés y Daniel Scott Meléndez. El primero, Samuel Ramón vive en Ortiz, en 1874, cuando era capital del Guárico, y su población transcendía las fronteras por su apogeo cultural y político. Así lo demuestra un documento del 11 de abril de 1874, el cual suscribe junto a otros vecinos de la localidad, pidiendo a la Legislatura Nacional una reforma a la Constitución promovida por el general Antonio Guzmán Blanco, la cual fue promulgada el 27 de mayo de 1874 (Arráez Luccca, 2007; p.89). Igualmente, su hermano Francisco Scott Meléndez casó en la Iglesia Parroquial Santa Rosa de Lima de Ortiz, el 24 de junio de 1871, con Inés Rodríguez Ávila, hija legítima de Pedro Pablo Rodríguez y doña Bárbara Ávila. Fueron testigos del acto Enrique Briceño y Melicia Trujillo.

Para ese año de su matrimonio con Rosaura Meléndez, este Jeremías Scott había comprado en San Francisco de Tiznados, un hato a don Francisco Monroy- oriundo de Calabozo-, latifundio que contenía “más de cuatro mil reses, 400 bestias caballares y 80 burros aproximadamente” (Botello, 2004; p.34).

En nuestra historia familiar, oía de nuestros mayores que hacia la década de los 40 del siglo veinte, un Francisco Scott poseía tierras en Ortiz, cerca de Guesipo y se hizo compadre de mi abuela María Esperanza Pérez Salvatierra, junto con la pariente Narcisa Pérez, tía de mi abuela, por “echarle el agua” al tío Epifanio de los Reyes Pérez, el popular “reyito” que aún vive con nosotros.

Bibliografía consultada


BOTELLO, OLDMAN (1998).Los Tiznados: orígenes de San Francisco y San José de Tiznados. Caracas: Congreso de la República. Ediciones de la Cámara de Diputados.

BOTELLO, OLDMAN (2004). El linaje Fuentes Ceballos de Landazuri de Villa de Cura y sus entronques. Trabajo de incorporación como Miembro de Número del Instituto Venezolano de Genealogía. Serie Cuadernos de Genealogía.

DONÍS, MANUEL (2007). Ezequiel Zamora. Caracas: Biblioteca Biográfica Venezolana.

RODRÍGUEZ, ADOLFO (1977). Ezequiel Zamora. Caracas: Ministerio de Educación.

SCOTT, DANIEL (2012). Remembranza de familia. San Juan de los Morros: Ediciones El Perro y la Rana.

VANNINI DE GERULEWICZ, MARISA (2001). La primera inmigración italiana en Venezuela: alineación de los derechos humanos, historia de un reiterado atropello. Caracas: Revista Tierra Firme, No.76, año 19, Vol.XIX; pp.619-630.

VILORIA VERA, ENRIQUE (2020, 25 de octubre). Ezequiel Zamora: De huérfano menesteroso a boyante pulpero. La Patilla. https://www.lapatilla.com/2020/10/25/ezequiel-zamora-de-huerfano-menesteroso-a-boyante-pulpero-por-enrique-viloria-vera/

José Obswaldo Pérez es periodista, docente universitario e historiador venezolano. Editor de la Revista Fuego Cotidiano

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sábado, octubre 01, 2022

Mujeres, política y cultura: Italia e Irán


La victoria de Giorgia Meloni en Italia y las protestas en Irán dan cuenta de la tensión existente entre un mundo globalizado que exige respuestas globales y la resistencia a la posibilidad misma de tales respuestas.


POR Gisela Kozak Rovero

Dos fenómenos recientes protagonizados por mujeres dan cuenta de la tensión existente entre un mundo globalizado que exige respuestas globales y la resistencia a la posibilidad misma de tales respuestas. La victoria de Hermanos de Italia, con Giorgia Meloni a la cabeza, y las protestas en Irán a causa de la muerte de Mahsa Amini, presumiblemente a manos de la policía religiosa, señalan la importancia de los valores, ideas y expresiones culturales más allá del descontento económico, efectivamente existente tanto en una nación como en otra.

Meloni defiende su condición de mujer italiana, afincada en el cristianismo y en la familia “natural” (padre, madre e hijos), amenazada por el feminismo y el “lobby” LGBTQ. Se confiesa, además, defensora de la maternidad y de las fronteras de su país ante la avanzada musulmana.

Las iraníes no rechazan el islamismo sino las imposiciones morales que las convierten en víctimas potenciales de cualquier clérigo ofendido. La teocracia en el poder ha perdido terreno ante las libertades básicas para las mujeres, reclamadas en nombre de un margen mínimo de laicidad y de aspiraciones relativas a la equidad de género. Estas ganancias democráticas se han abierto terreno en el mundo a despecho del autoritarismo al alza, e Irán no iba a ser la excepción.

El triunfo de Hermanos de Italia significa una apuesta por el occidente de raíz cristiana; las y los manifestantes en Teherán y otros lugares proyectan un espacio de libertades individuales compatible con la vida en un planeta interconectado. En ambos casos, las mujeres asumen su derecho a formar parte de la política, aunque sus acciones remiten a tradiciones de pensamiento diferentes. En el caso italiano, se trata del nacionalismo, una herencia moderna cruzada por la identidad, es decir, por la cohesión colectiva cimentada en valores, tradiciones y expresiones convertidas en estandarte del poder del Estado. Meloni ha convertido la exitosa política fascista de la vuelta a las raíces italianas en un fenómeno ahistórico, como si Italia no fuese producto de acciones precisas de agentes políticos sino una esencia intacta, amenazada por la migración.

Quienes protestan en Irán, en cambio, defienden la posibilidad del cambio ante el anquilosamiento de la moral pública, de un ejercicio del poder religioso incompatible no solamente con los derechos humanos fundamentales, cuya inspiración se remite erróneamente de manera exclusiva al llamado occidente, sino con interpretaciones del Corán abiertas a la comprensión de las diferencias y a la variabilidad de los criterios al momento de juzgar el adecuado ejercicio de las personas de fe. Tanto el economista indio Amartya Sem 1 como la filósofa estadounidense de origen turco Seyla Benhabib 2 señalan que la libertad, el pluralismo y el respeto a la vida no son invenciones de occidente y han estado presentes en sociedades y pensadores de muy diverso origen. Desde mi perspectiva, las religiones monoteístas son monumentos patriarcales, pero entiendo que la fe es un tema central para la especie sapiens. En este sentido, las iraníes pregonan otros sentidos posibles de la experiencia religiosa y de la fidelidad a la propia cultura, por no hablar de la opción de no profesar ninguna creencia ultraterrena.

Celia Amorós, 3 filósofa española identificada con el feminismo ilustrado, aporta una idea iluminadora: toda demanda identificable con las desigualdades de género remite a “vetas de ilustración”, a ejercicios de la razón para resolver dilemas sociales presentes en culturas diferentes y en distintos momentos históricos. La guerra de Meloni contra el feminismo es, en cambio, irracional: sin las luchas por la equidad de género no hubiese logrado ser la primera jefa de gobierno de su país, pero prefiere atrincherarse en un antifeminismo que preconiza que este es producto de la globalización de izquierdas, en lugar de reconocer la tradición feminista de la propia Italia. Así mismo, al oponer la universalidad del símbolo cristiano de la cruz al islamismo, convierte un asunto político en religioso e identitario. Es mala fe o pura ignorancia.

No cabe duda de que las reivindicaciones culturales ponen en cuestión al humanismo universalista de estirpe liberal, con su idea del hombre agente y soberano de su propio destino. Toqué este tema en el primer texto de esta serie: cierta concepción de lo humano como esencia que trasciende la contingencia histórica ha muerto y, por ende, el humanismo inspirado en tal concepción.

Sin embargo, la necesidad de pensar en alternativas para vivir juntos más allá de nuestras referencias locales es acuciante. Sobre todo, hay que dejar los atajos y las soluciones fáciles a un lado: la derecha antiliberal, el refugio en la religión y el nacionalismo son otras caras de la izquierda identitaria, igualmente antiliberal y entregada a una suerte de furia emancipadora que no comprende la vida social sino en términos de pura opresión. Sobre este tema versará el próximo artículo.

Este artículo forma parte de la serie Fantasmagorías del pasado: el humanismo, publicado originalmente en la revista mexicana Letras Libres. Gisela Kozak Rovero es escritora y ensayista venezolana, actualmente residenciada en México.

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