sábado, noviembre 12, 2022

La marea creciente de la tristeza global


Antes de la pandemia, la experiencia de vivir con dolor aumentó en todos los grupos etarios


Por David Brooks

Taylor Swift era bastante romántica cuando saltó a la fama en 2006. Cantaba sobre el éxtasis del amor joven y el dolor del desengaño. Pero su tono se ha endurecido a medida que ha ido ascendiendo en el estrellato. Su excelente nuevo disco, Midnights, se desarrolla sobre una serie de emociones negativas: ansiedad, inquietud, agotamiento y, en ocasiones, ira.


"No me visto para las mujeres”, canta en un momento del disco. “No me visto para los hombres / Últimamente me he estado vistiendo para la venganza”.


Resulta que Swift forma parte de una tendencia más grande. Los investigadores Charlotte Brand, Alberto Acerbi y Alex Mesoudi analizaron más de 150.000 canciones pop lanzadas entre 1965 y 2015. Durante ese tiempo, la aparición de la palabra “amor” en los 100 éxitos principales se ha reducido aproximadamente a la mitad. Al mismo tiempo, la cantidad de veces que esas canciones tuvieron palabras de emociones negativas, como “odio”, aumentó de forma considerable.


La música pop no es la única que se ha vuelto mucho más agria. David Rozado, Ruth Hughes y Jamin Halberstadt analizaron 23 millones de titulares publicados entre 2000 y 2019 por 47 medios de comunicación populares en Estados Unidos. Los titulares también se volvieron significativamente más negativos con el tiempo: una mayor proporción de titulares denotaron furia, miedo, asco y tristeza. Los titulares en los medios con tendencia de izquierda se volvieron mucho más negativos, pero los titulares en las publicaciones con tendencia de derecha se volvieron todavía más negativos que esos.


La negatividad en la cultura refleja la negatividad en la vida real. La Encuesta Social General les pide a las personas que califiquen sus niveles de felicidad. Entre 1990 y 2018, la proporción de estadounidenses que se pusieron en la categoría de felicidad más baja incrementó en más del 50 por ciento. Y eso fue antes de la pandemia.


La verdadera mala noticia está en el extranjero. Cada año, Gallup encuesta a aproximadamente 150.000 personas en más de 140 países sobre su vida emocional. Las experiencias de emociones negativas —relacionadas con el estrés, la tristeza, la ira, la preocupación y el dolor físico— alcanzaron un punto máximo récord el año pasado.


En esta encuesta, Gallup les pide a las personas que califiquen su vida en una escala de 0 a 10, en la que 0 significa que estás viviendo la peor vida posible y 10 significa que estás viviendo la mejor. Hace 16 años, el 1,6 por ciento de las personas en todo el mundo calificó su vida con un 0. Desde el año pasado, la proporción de personas que afirman tener la peor vida posible se ha más que cuadruplicado. Las personas más infelices son aún más infelices. En 2006, la quinta parte inferior de la población calificó su vida con una puntuación media de 2,5. Quince años después, ese puntaje promedio del quintil inferior había caído a 1,2.


En una entrevista, Jon Clifton, director ejecutivo de Gallup, afirmó que, en 2021, el 21 por ciento de la población en la India calificó sus vidas con un 0. Clifton afirmó que las emociones negativas están aumentando en India, China, Brasil, México y muchas otras naciones. Muchas personas se sienten bastante miserables en sus trabajos. En la encuesta más reciente, Gallup encontró que el 20 por ciento de todas las personas están felices en el trabajo, 62 por ciento son indiferentes y el 18 por ciento se siente miserable.


Parte del problema es el declive comunitario. Las encuestas sugieren que casi 2000 millones de personas están tan descontentas con el lugar donde viven que no le recomendarían su comunidad a un amigo. Esto sucede sobre todo en China y la India.


Parte del problema es la hambruna. En 2014, el 22,6 por ciento del mundo lidió con una inseguridad alimentaria moderada o grave. Para 2020, esa cifra se había elevado al 30,4 por ciento.


Parte del problema es un incremento de la miseria física. En 2006, el 30 por ciento de las personas que calificaron su vida como la peor dijeron que experimentaban dolor a diario. El año pasado, el 45 por ciento de esas personas afirmaron vivir con dolor todos los días. Antes de la pandemia, la experiencia de vivir con dolor aumentó en todos los grupos etarios.


Muchos de esas cifras me sorprendieron. Lugares como China e India se han vuelto mucho más ricos. Pero el desarrollo no conduce necesariamente a mejoras en el bienestar, en parte porque el desarrollo suele venir acompañado de un incremento de la desigualdad. Este es uno de los puntos centrales que Clifton esgrime en su libro Blind Spot: The Global Rise of Unhappiness and How Leaders Missed It. De forma convencional usamos el producto interno bruto y otras medidas materiales para evaluar cómo les está yendo a las naciones. Pero estas son medidas por lo general profundamente defectuosas de cómo las personas de verdad experimentan sus vidas.


La miseria influye en la política. James Carville dijo la famosa frase: “¡Es la economía, estúpido!”. Pero eso es muy limitado. A menudo, ¡es el desarrollo humano, estúpido! Incluida la cohesión comunitaria, la sensación de ser respetado, las conexiones sociales. George Ward, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha argumentado que las medidas subjetivas del bienestar predicen mejor algunos resultados electorales que las medidas económicas. Las mediciones de bienestar cayeron en Túnez y Egipto antes de los levantamientos árabes. El bienestar declinó en el Reino Unido antes de la votación del brexit. Los condados en Estados Unidos que obtuvieron los mayores incrementos de votos republicanos para la presidencia entre las elecciones de 2012 y el triunfo de Donald Trump en 2016 fueron también los condados en los que las personas calificaron peor sus vidas.


Si los niveles de miseria siguen aumentando, ¿qué podemos esperar en el futuro? Bueno, primero, niveles crecientes de populismo. Segundo, un mayor malestar de la población en todos los ámbitos. Clifton señaló que, según el índice de paz global, el descontento cívico (disturbios, huelgas, manifestaciones antigubernamentales) aumentó un 244 por ciento, de 2011 a 2019.


Vivimos en un mundo con una creciente desigualdad emocional. El 20 por ciento superior del mundo está experimentando el nivel más alto de felicidad y bienestar desde que Gallup comenzó a medir estas cosas. El 20 por ciento inferior está experimentando lo peor. Es una situación fundamentalmente injusta e inestable. La salud emocional del mundo se está desmoronando.


c.2022 The New York Times Company

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viernes, noviembre 11, 2022

Acerca de la cuestión agroalimentaria venezolana  (tres)


Desde estos orígenes y con múltiples matices, se han tratado de definir las políticas y la institucionalidad para la atención del sector agroalimentario, pero con un elevado sesgo hacia la sectorización, desvirtuando con ello, interconexiones, que si no se entienden, jamás se podrá tener ni asertividad, ni eficiencia en dicha concepción sectorial, es por esta razón, que se necesita la visión holística para la atención integral de las políticas, desde la producción de alimentos hasta su definitivo consumo.


Por Jesús Cepeda Villavicencio


En las entregas anteriores, hemos insistido en la necesidad de consensuar y concientizar, sobre tres aspectos claves para poder ordenar el complicado y complejo sistema agroalimentario venezolano (SAV): 1) los tres objetivos concretos sobre los que debemos actuar: a) garantizar a toda la población una adecuada ingesta alimentaria, en términos de calidad y cantidad, para que esta a su vez, pueda tener una vida activa, productiva y saludable, aquí nos estamos refiriendo al derecho de tener seguridad alimentaria, b) que ese derecho sea suplido mayoritariamente con producción nacional, aquí nos estamos refiriendo a la necesidad de incrementar nuestra soberanía alimentaria y c) la necesidad de exportar para generar divisas, eso puede ser posible en aquellos rubros en los que el país tiene ventajas comparativas, aquí nos estamos refiriendo a la necesidad de reducir la descomunal brecha negativa en la balanza comercial agrícola. 2) Tener perfectamente claro, los conceptos de seguridad y soberanía alimentaria, ya que estos son distintos, pero necesariamente complementarios en el caso venezolano. Han sido largos y tensos los debates que sobre estos dos conceptos se han suscitado a nivel mundial. Y 3) El esfuerzo que hemos venido haciendo, ante la urgente necesidad del PLAN NACIONAL AGROALIMENTARIO DE LARGO PLAZO( mayúsculas ex profeso).


En el artículo de esta semana, trataremos lo concerniente al concepto del SAV, y el porqué de la visión de sistema y no la vetusta concepción de sectorialización, también haremos referencia a la amplia gama de actores y actividades que concurren en él, para de esta manera poder percibir la magnitud e importancia que este reviste, para la vida y socialización de la nación.


Desde la perspectiva del debate académico, acerca de los procesos evolutivos del concepto de sistemas agroalimentarios, podemos afirmar, que en nuestro caso, la mayor influencia se debe a dos escuelas; la de Harvard en los Estados Unidos, con Ray Goldberg y John Deivis como sus máximos exponentes (1957). Estos autores se constituyeron en los principales precursores de la aplicación de la teoría de la organización industrial a la cadena agroalimentaria a través de un enfoque, que convinieron en llamar análisis del sub sector, cuyo origen parte del proceso denominado “ Agribusiness Commodity System”, entendiéndose por este término, a todos los participantes involucrados en la produccion, transformación y comercialización de un producto agrícola en particular. Por otro lado desde un punto de vista parecido al de ellos, Louis Malassis (1973), a quien se considera el más conspicuo representante del “Instituto Agronomico Mediterraneo de Montpellier” (Francia), consideraba el agribusiness de Goldberg, como un sistema compuesto por cuatro grandes sub sectores, 1) el subsector de las empresas que abastecen a la agricultura de los servicios y medios de producción, 2) el subsector agropecuario propiamente dicho, 3) el subsector de las empresas de transformación y 4) el subsector de la distribución.


Desde estos orígenes y con múltiples matices, se han tratado de definir las políticas y la institucionalidad para la atención del sector agroalimentario, pero con un elevado sesgo hacia la sectorización, desvirtuando con ello, interconexiones, que si no se entienden, jamas se podra tener ni asertividad, ni eficiencia en dicha concepción sectorial, es por esta razón, que se necesita la visión holística para la atención integral de las políticas, desde la producción de alimentos hasta su definitivo consumo. En el país son numerosos los trabajos que al respecto han adelantado nuestras facultades de agronomía y los diferentes centros de investigación, dentro de los que destacan; el Dr Miguel Padron desde la Academia de Ingeniería y Hábitat, y el Dr Alejandro Gutierrez, desde la ilustre Universidad de los Andes, y por supuesto, nuestra casa matriz, el Post Grado de Desarrollo Rural, de nuestra no menos ilustre Alma Mater, la Universidad Central de Venezuela, así como la Facultad de Agronomía de la Universidad de Zulia. En fin, es desde nuestras universidades desde donde se ha tratado de academizar la política agroalimentaria venezolana, pero lamentablemente, sin la efectividad que siempre hemos querido y deseado, a quienes la vida por distintas razones nos empujó hacia el ejercicio de la política.


Para nosotros y los propósitos conexos que hemos venido exponiendo, el SAV, está conformado por un amplio conjunto de actores, protagonistas, actividades y procesos que van desde la producción agrícola, transformación agroindustrial, comercialización de insumos y bienes agroalimentarios, que deben interrelacionarse de manera coherente, si queremos cumplir los objetivos que previamente nos proponemos, cuando definimos las políticas y propuestas agroalimentarias. Entender que podemos transversalizar el SAV, utilizando metafóricamente el relieve de nuestros cursos de agua, en actividades propias del concepto aguas arriba y aguas abajo, desde un punto fijo espacio temporal que denominaremos unidad de producción, se captará la dimensión que dicho sistema abarca en nuestro país, pero que no guarda relación con la impronta que actualmente dibuja su rostro, y que se expresa en términos muy marginales para la economía nacional, lo que se visualiza como una contradicción, cuando lo analizamos en la interconexión de todas las aristas que configuran sus siete subsistemas, como podremos apreciar a continuación:


  1. El Agrocomercio (aguas arriba); aquí se ubica toda una infraestructura y movilización de grandes, medianos y pequeños productores de insumos, equipos, materiales, maquinarias, que se producen y distribuyen, para que la agricultura sea posible. Hoy como consecuencia de la globalización económica y política, podemos observar grandes cadenas distributivas que compiten por la ubicación de sus tecnologías.
  2. La infraestructura de apoyo a la producción (aguas arriba y aguas abajo). Aquí ubicamos todo lo relacionado a una infraestructura de servicios y apoyo fundamental para que la actividad agropecuaria  ocurra en el ex antes, el durante y el ex post. Nos estamos refiriendo a los servicios viales, comunicacionales, de electrificación y sistemas de riego, y todo lo que ello conlleva en materia de inversiones y generación de empleos.
  3. El medio natural y el contexto socioeconómico e institucional, donde se asienta y circunscribe la vida de quien se dedica a la tarea de producir alimentos (aguas arriba y aguas abajo). La ruralidad no puede ser sinónimo de atraso, subcultura o marginalidad. El ser humano que se dedica y vive de la actividad agropecuaria, también debe ser sujeto de los servicios y derechos de la urbanidad, todo lo cual, también se expresa en una amplia y variada red de servicios auxiliares a la producción, y a los niveles de calidad de vida de los productores; aspectos recreativos, de salud, educativos, culturales, deportivos, así como todas las medianas y pequeñas empresas dedicadas a la prestación de servicio inherentes a la actividad agropecuaria, como talleres mecánicos especializados, metalmecanicos, etc
  4. La Institucionalidad Política (aguas arriba y aguas abajo). Desde donde emanan todas las directrices, planes, programas, apoyos a las ciencias y tecnologías, fomento a la extensión agrícola y a la seguridad, tanto jurídica, como personal, así como todo lo relacionado con las políticas comerciales internas e internacionales. Este subsistema es el que prácticamente regula todo el SAV. Por eso la importancia de la democracia y de una institucionalidad que salvaguarde  justicia, derechos, libertades y valores, en absoluta concordancia con los modernos enfoques de una economía rural sustentable.
  5. La Unidad de Producción; asiento básico de la actividad agropecuaria. Ubicación temporal y espacial. Sujeto Fundamental de la esperada efectividad productiva, y de la necesaria competitividad, para soñar con la exportación,  generación de divisas y con la sana oferta alimentaria nacional. Y por supuesto, ella debe ser rentable económicamente, para que los productores permanezcan en la actividad. Aquí ubicamos a los grandes, medianos, pequeños productores, y la agricultura familiar y campesina.
  6. La Agroindustria (aguas abajo). Este subsistema configura todo un epicentro para el desarrollo regional, la generación de empleos y la agregación de valor. También constituye un eje clave en la sustitución de importaciones y en la lucha contra la reprimarización que agobia y acogota al país, con la irresponsable, primitiva e inhumana explotación irracional minera, que ha impulsado el cinismo de este oprobioso régimen. Desde este punto se desarrolla una intensa red de servicios de transporte y comercio, a pequeña, mediana y gran escala, que dinamiza con mucho empuje las economías regionales y locales.
  7. El Consumo (aguas abajo). Este subsistema integra todo el conglomerado de personas que se expresan como los destinatarios, de toda esta compleja red de procesos y participantes. Es a ellos a los que hay que garantizarles su seguridad alimentaria, y es un deber inaplazable nuestro, que eso se haga mayoritariamente con el eslogan de MADE IN VENEZUELA (mayúsculas exprofeso).

Finalmente, expuesta la visión, y definidos conceptualmente, los objetivos, la seguridad, la soberanía, el complejo mundo de actores y procesos del SAV, conviene en consecuencia, comenzar en próximas entregas, con el análisis de la  situación nutricional de los venezolanos, los perfiles deseados y como consideramos deberían articularse las acciones para el ordenamiento del SAV.


Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político.

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martes, noviembre 08, 2022

Vigésimo noveno aniversario más del Programa de Medicina de la Universidad Rómulo Gallegos


El primer docente Ordinario fue el Dr. Giacomo Pizzela, quien también fue el primer director del Programa de Medicina.


Por Edgardo Rafael Malaspina Guerra


1

El 25 de julio de 1977 el presidente Carlos Andrés Pérez decretó la creación de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos para San Juan de los Morros. El 8 de noviembre de 1993 se puso en marcha el Programa de Medicina, Dr. José Francisco Torrealba, destacado médico e investigador guariqueño. La iniciativa fue impulsada por el rector Giovanni Nani. Este programa funciona exitosamente en San Juan de los Morros, Calabozo y Valle de la Pascua.


2

El 21 de abril de 1986 el Consejo Nacional de Universidades aprobó la carrera de Técnico Superior Universitario en Enfermería. En octubre de 1986 el Consejo Nacional de Universidades aprueba la Licenciatura en Enfermería. La profesora Yolanda Villasmil fue la primera coordinadora del Área de Ciencias de la Salud y del Programa de Enfermería.


3

Para la elaboración del proyecto de la carrera de Medicina fue designada una comisión el 21 de octubre de 1991. El 30 de octubre de 1992 el Consejo Nacional de Universidades designa una comisión para el estudio del proyecto, el cual es aprobado el 4 de junio de 1993. Para la conformación inicial del programa tomaron parte activa los profesores Návis Márquez, José Zapata, Eugelio Chacín, Carmen Malpica, Iván Simón, Rafael Méndez, Marta Vicenta de Domínguez, Wilmer Becerra, Elzy León, Belkis Valeri, Darío Sánchez, Armando Peña, Miguel Malpica, Rafael Chirinos y Ely Febres.


4

El Dr. Giacomo Pizzela en “Algunas consideraciones para no olvidar los inicios del Programa de Medicina adscrito al Área de Ciencias de la Salud de la UNERG” (Trabajo inédito, 2002) habla de las primeras tareas que necesitaban resolver, entre las cuales menciona la búsqueda de los espacios físicos para implementar el Área Administrativa, los distintos departamentos, el anfiteatro de Morfología Macroscópica y el laboratorio de Histología, Embriología y Genética. Las prácticas de Histología se iniciaron en los laboratorios del Área de Agronomía con la colaboración de la Lic. Cinthia Tavares.


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Giacomo Pizzela dice también que los primeros docentes contratados del Departamento de Ciencias Morfológicas fueron los profesores Jesús Hernández, Miguelina Hernández y Cáceres. En otras asignaturas estaban Lourdes Serralha, Eliecer Andrade y César Ramírez.


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Los primeros departamentos creados fueron: Ciencias Morfológicas a cargo de Giacomo Pizzela; Salud Mental a cargo de Návis Márquez; Salud Pública a cargo de Eliecer Andrade; y Ciencias Funcionales, creado en el segundo año de la carrera, a cargo de José Szwarcbort.


7

El primer docente Ordinario fue el Dr. Giacomo Pizzela, quien también fue el primer director del Programa de Medicina.


8

El colegio de primera categoría de Calabozo fue decretado el 29 de agosto de 1883, y podía otorgar los títulos en Ciencias Políticas, Ciencias Eclesiásticas y Ciencias Médicas. Es por eso que al colegio de Calabozo lo podemos considerar el antecedente histórico más cercano del Programa de Medicina de la Universidad Rómulo Gallegos.


           

9

El Programa de Medicina José Francisco Torrealba tiene raíces de abolengo, de estirpe impregnada de grandeza en la carrera de Ciencias Médicas de Calabozo, la cual produjo hombres de la talla de Francisco Lazo Martí, el más insigne de los poetas nativistas; Carlos Segundo Madera que ejerció la medicina como un verdadero apóstol y compartió su profesión con el periodismo y la poesía.


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También pertenecen a este grupo de selectos pioneros de la medicina venezolana Carlos del Pozo quien dirigió la vacunación contra la viruela en Calabozo a principios del siglo XIX. El calaboceño, Dr. Anacleto Llamozas quien diagnosticó el primer caso de hidrofobia o rabia en el país en 1824; y José Félix Roscio, hermano del primer constituyentista Juan Germán Roscio, miembro de la Sociedad de Instrucción de la Facultad Médica de Caracas en 1827.


Fuente:

https://drive.google.com/file/d/1pJWJUseH1HtnflgAepDqRObmv694kn0f/view

Edgardo Rafael Malaspina Guerra es médico e historiador guariqueño. Profesor titular jubilado de la Universidad Rómulo Gallegos

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viernes, noviembre 04, 2022

Acerca de la cuestión agroalimentaria venezolana  (dos)


En cien años de absoluto monopolio del rentismo petrolero, tanto en lo político, como en lo cultural, social y económico, el país ha transitado por innumerables y lamentables capítulos que han comprometido seriamente nuestra propia seguridad alimentaria, al estar bastante lejos de una actuación responsable, en lo que a definiciones de soberanía respecta


Por Jesús Cepeda Villavicencio

En la entrega anterior, se hizo énfasis en lo amplio y  complejo que resulta una temática como la que pretendemos abordar, resaltamos un hecho concreto, que por supuesto no compartimos, como lo es, la calificación de ser considerados por la organización mundial de comercio (OMC), como un país netamente importador de alimentos; primero, porque no se justifica que siendo poseedores de un enorme potencial para la producción de alimentos a gran escala, así se nos califique, y en segundo lugar, porque sabemos que esto es el resultado de un gran desarreglo político, que tiene por supuesto sus raíces históricas e institucionales. Estos dos ejes, constituyen los elementos centrales sobre los que discernimos en los análisis que presentaremos en sucesivos capítulos.


Hay sectores de la socioeconomía cuya específica caracterización, los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad y debilidad para poder enfrentar con éxito, las crisis cíclicas, recurrentes o estructurales que la propia dinámica socioeconómica y política, imponen en determinados momentos de la historia. La dependencia climática y la propia naturaleza biológica de la actividad agropecuaria, ubica a esta, en la cúspide de la pirámide de riesgos, de manera que la importancia vital que ella reviste para la sociedad, debe inexorablemente ser atendida bajo un enfoque integral en sus políticas; racional y consensuadamente, sin ambigüedades, dispersiones o perversos intereses político partidistas.

En cien años de absoluto monopolio del rentismo petrolero, tanto en lo político, como en lo cultural, social y económico, el país ha transitado por innumerables y lamentables capítulos que han comprometido seriamente nuestra propia seguridad alimentaria, al estar bastante lejos de una actuación responsable, en lo que a definiciones de soberanía respecta. En el siguiente epitafio ilustramos tal afirmación: “Épocas de alta bonanza petrolera, políticas expansivas del gasto público, atenuación del hambre y la pobreza relativa. Épocas de crisis en los precios petroleros y ahora con producciones en franca caída, incrementos del hambre y la pobreza relativa”. Esta lamentable realidad que nos ha caracterizado, y que ha llegado a sus máximos niveles de degeneración, con el trágico desatino político del actual régimen, hace obligante el accionar consensuado de los diversos sectores y actores pensantes, racionales y dolientes de esta terrible causalgia, así mismo nos compromete no solo a los que conformamos una amplia plataforma agroalimentaria, sino también a todos los consumidores, a repensar y buscar las coincidencias para la atención del enorme desafío, que significa proponer las acciones, programas y planes para el sector agroalimentario, bajo el paraguas de una visión integral, holística y moderna.

El abordaje de los problemas de la agricultura en Venezuela, así como las soluciones presentadas históricamente, se han realizado bajo diferentes visiones (cada una de ellas respondiendo a determinados intereses); gremiales, empresariales, institucionales, políticos, de demagogia y populismo, en fin, un largo etc. De manera que siendo el prisma y los intereses que se defiendan distintos, igual multiplicidad de problemas y soluciones serán planteados, y esto, precisamente, es lo que no podemos permitir que siga sucediendo, es propicia en consecuencia la ocasión y el momento histórico, para el encuentro de los arreglos y registros necesarios, es decir, es en el aquí y el ahora, donde tenemos que parir las coincidencias oportunas, que se adecuen a una sola dirección orquestal, que no puede ser otra que la ley que materialice, el plan nacional agroalimentario de largo plazo, aspecto sobre el que volveremos en próximas entregas.

Concluimos este segundo capítulo de la serie, con una síntesis de lo que ha sido la génesis, evolución y perspectivas de nuestro SAV. La génesis la ubicamos en el año 1924, por una razón estrictamente de carácter económico política; ese año, por primera vez en la historia de la república, los ingresos por concepto de exportaciones petroleras superan a los percibidos por las exportaciones cafetaleras, constituyéndose esa fecha como un punto de inflexión histórico ( la economía petrolera comienza formalmente a desplazar a la agroexportadora ) a partir del cual se acentúan dos grandes acontecimientos que marcarán el rumbo definitivo de Venezuela; el éxodo poblacional campo ciudad por un lado (en la década que va de 1910 a 1920, la población rural era del 80% y la urbana el 20% restante, para la década de los años 80, esa ecuación se había invertido ), y el segundo gran acontecimiento fue la consolidación del rentismo que cambió el rostro de la nación en todos sus órdenes. En este largo siglo que transcurre a partir de la referida fecha se puede observar, como apreciaremos en posteriores capítulos, como la actividad agropecuaria fue perdiendo gradualmente importancia relativa, hasta llegar a tener prácticamente una participación absolutamente marginal en el concierto de la economía nacional, a pesar de que importantes regiones del país continuaron dependiendo de ella en su economía. Problemas estructurales y coyunturales ( de políticas macroeconómicas y agricolas, de seguridad jurídica y personal, de infraestructura de apoyo a la producción, de ciencia y tecnología, así como los precios , los flujos de insumos, los créditos y los desacertados programas agropecuarios ) tributaron para reducir a niveles insignificantes la participación del PIB agrícola en el PIB de la nación.

Finalmente, la pregunta obligatoria  ¿qué hacer? para transversalizar el SAV desde la producción de alimentos hasta su consumo. Esto pasa porque logremos encontrarnos y coincidir, según nuestro modesto punto de vista, solo en tres objetivos básicos, que estamos convencidos  podemos alcanzar, si y sólo si, logramos el encadenamiento holístico que proponemos ( simultaneidad de acciones políticas en los siete subsistemas que hemos definido y que analizaremos más adelante ).

1) En el plano productivo, nuestra demanda de alimentos debe ser suplida por producción nacional, en al menos un 70% (capacidad productiva nacional, acercarnos a ser más soberanos). 2) todos los venezolanos; niños, jóvenes, adultos y mayores deben consumir las calorías, las proteínas, las vitaminas y minerales necesarios, que garanticen su seguridad alimentaria (derecho a tener una vida sana y socialmente útil), y como punto 3) estamos en la obligación de convertirnos en exportadores de alimentos, en aquellos rubros en los que tenemos buenas ventajas comparativas, debemos generar divisas, debemos competir, debemos ser en consecuencia eficientes y zonificar estratégicamente nuestras regiones agrícolas, pero también debemos reinstitucionalizar y armonizar la macroeconomía, con acertadas políticas agrícolas sustentables ambientalmente, acordes con los modernos conceptos de ruralidad, por eso la importancia del plan nacional agroalimentario de largo plazo.Continuaremos precisando en próximas entregas, los elementos que hemos tratado por ahora, solo a grandes rasgos.

Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político.

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jueves, noviembre 03, 2022

¿Cuándo iniciará el siglo XXI en Venezuela?

Mariano Picón Salas hizo popular el axioma de que Venezuela ingresó al siglo XX en el año 1936 con la muerte del gamonal férreo. Nosotros, habitantes del siglo XXI, aún no hemos ingresado al siglo XXI estando en Venezuela, y esto sólo será posible cuando hayamos recuperado la Democracia bajo el protagonismo de los civiles y la recomposición de la vida social pluralista y tolerante en un sentido político real.


Por Ángel Lombardi Boscán



Las fechas históricas no coinciden con los tiempos históricos. Hay sociedades en pleno siglo XXI que aún se mantienen en el siglo XX como la venezolana. Otras como algunas africanas y asiáticas, muy pobres y con desarrollo social ínfimo, se han quedado inmovilizadas en el tiempo.

El caso venezolano es paradigmático y asombroso a la vez. Pasamos de ser una sociedad próspera y receptora de inmigrantes luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) a otra arruinada y con su población en fuga. Proceso éste iniciado con la llegada al poder del chavismo en el año 1998 y que se profundizó, como rosario de males, entre los años 2012 y 2022.

La evidencia del colapso se traduce en el desmantelamiento institucional de la Democracia y la colonización de los distintos poderes públicos de parte de la hegemonía en el poder. Esta crisis “sistémica” nos ha llevado a una especie de callejón sin salida en la hora actual. Tampoco representa una novedad si recurrimos a una mirada histórica de larga duración.

La actual hegemonía pretoriana bebe y se inspira en el caudillismo decimonónico surgido de los escombros de la Independencia (1810-1831). El proyecto republicano fue asumido desde una formalidad platónica tratando de imitar el prestigio institucional de los países líderes de la modernidad en ese momento. La realidad pre-moderna, con sus expresiones primitivas y campesinas, marcadas por el ojo del huracán de la violencia, contradecían los modales patricios de sucesivas hegemonías (Páez, Monagas, Guzmán Blanco, Castro-Gómez) con apenas luces y méritos en aspirar desarrollar una gestión gubernamental de alto vuelo y con continuidad en el tiempo.

El chavismo/madurismo, con una determinación suicida, decidió demoler la cultura pluralista que empezó a formarse luego del año 1936 con la muerte del tirano Juan Vicente Gómez. Es necesario recordar que en el año 1903 el dictador Cipriano Castro fundó la Academia Militar y que en ese mismo año en la Batalla de Ciudad Bolívar, el Vice-Presidente Juan Vicente Gómez derrotó al caudillismo montonero y selló el fin de la Independencia. Una Independencia que duró más de cien años y desestabilizó al país según una interpretación más amplia atribuida al historiador Manuel Caballero.

La Independencia como herida histórica abierta nunca se cerró completamente. El Gloria al Bravo Pueblo quedó como retórica y venda patriótica. La Generación del 28, universitaria y civil, representó junto al descubrimiento de la riqueza petrolera, la vieja aspiración de modernizar a la muy atrasada y militarizada sociedad venezolana. Los gobiernos militares moderados y de apertura política de López Contreras y Medina Angarita entre el lapso 1936 y 1945, representaron los primeros pasos de la asunción a la Democracia. Luego vino el trienio adeco de 1945 a 1948 con importantes avances sociales siendo los más importantes el derecho al voto de las mujeres y la elección presidencial a través del voto directo, secreto y universal.

La reacción de Marcos Pérez Jiménez cuando derrocó a Rómulo Gallegos en 1948 volvió a poner al país bajo la bota militar. El 23 de enero de 1958 representó el retorno a la Democracia y cuarenta años de predominio civil. Quizás sea, con todas sus imperfecciones, los mejores cuarenta años de toda nuestra vida republicana desde que terminó la Independencia.

Esta concatenación de hechos nos lleva a una gran conclusión: el chavismo/madurismo volvió a conectar al país con el período de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez haciendo de la baza militarista el sustento de su hegemonía política. Esto representa una regresión histórica pasmosa caracterizada por la demolición de las rutinas civiles hoy postergadas. Las prácticas pluralistas fueron sustituidas por la confrontación (Diego Bautista Urbaneja).

Esto es lo que explica el éxodo más grande del mundo en el presente: 7.1 millones de venezolanos huyendo de la nueva barbarie impuesta en el país. El indiscriminado saqueo nacional y el predominio de una corrupción sin límites ha desmontado la seguridad social de los venezolanos apuntalado por el quiebre inexorable del modelo rentista petrolero.

Mariano Picón Salas hizo popular el axioma de que Venezuela ingresó al siglo XX en el año 1936 con la muerte del gamonal férreo. Nosotros, habitantes del siglo XXI, aún no hemos ingresado al siglo XXI estando en Venezuela, y esto sólo será posible cuando hayamos recuperado la Democracia bajo el protagonismo de los civiles y la recomposición de la vida social pluralista y tolerante en un sentido político real.

(Versión tomada del portal Noticiero Digital)

Ángel Lombardi Boscán es historiador y profesor universitario.Director del Centro de Estudios Históricos de LUZ

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