“Haga preso a ese carajo (a Caupolicán) (…) esto no se puede admitir; mire, en Venezuela, el presidente que se deje coger por el rabo, lo tumban” ,le dijo Rómulo Betancourt a Carlos Andrés Pérez . CAP intercedió por el poeta quien se exilió en Colombia.
Por Edgardo Rafael Malaspina Guerra
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Cuando Caupolicán Ovalles (1936-2001) publicó en 1962 su poemario ¿Duerme usted señor presidente?, Rómulo Betancourt se molestó tanto que le solicitó a su ministro de Relaciones Interiores, Carlos Andrés Pérez, el encarcelamiento del poeta. CAP no cumplió la orden porque eran tiempos cuando los ministros no eran focas. Con el tiempo el poeta Ovalles y Pérez se hicieron amigos, como debe ser entre venezolanos que entienden que pensar distinto no es motivo para odiarse. A pesar de sus ideas marxistas y de adversar con sus escritos a los gobiernos de turno, Caupolicán Ovalles fue designado secretario general del Instituto Nacional de Bellas Artes y recibió el Premio Nacional de Literatura.
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“Haga preso a ese carajo (a Caupolicán) (…) esto no se puede admitir; mire, en Venezuela, el presidente que se deje coger por el rabo, lo tumban” ,le dijo Rómulo Betancourt a Carlos Andrés Pérez . CAP intercedió por el poeta quien se exilió en Colombia.
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En la entrevista que le hizo Ovalles a Pérez cuando tenía casa por cárcel , CAP le dijo al poeta:
—“Usted me debe esa cárcel” —. Y ese es el título del libro, publicado en 1996, donde el expresidente habla de su vida: infancia, juventud y participación política.
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“Mi prisión no ha sido una prisión inocente, sin consecuencias. Indudablemente, se planificó para sustraerme de la vida política. A pesar de que se decía que yo estaba liquidado, era necesario hacerme preso”. (CAP).
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“CAP y yo fuimos enemigos, y luego nos hicimos amigos en un acto en homenaje a los años 60 de Vicente Gerbasi, en plena campaña electoral de CAP. En ese acto me tocó hablar y dije lo que tenía que decir: que había perdido parte de mi juventud tratando de fundar AD y que me había pasado la segunda parte de mi vida tratando de destruirla, y que creía que lo que se planteaba era un equilibrio: yo debía aceptar esa amistad, a pesar de seguir con mi pensamiento político”. (Ovalles).
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“Yo vengo trabajando desde hace tiempo sobre los 100 años de la incorporación de los andinos a Venezuela. Entonces, en la Gran Papelería del Mundo yo he ido haciendo un repertorio de Gómez, de López Contreras, de Medina, de la Revolución de Octubre. De manera que me planteé que la presencia de Carlos Andrés Pérez y su relación con muchos otros políticos era fundamental”. (“CAP y Caupolicán Ovalles: Enemigos, amigos, exenemigos”. El Nacional, Sección Arte, Cuerpo C, 1996. Entrevista realizada por Cheffi Bor Zacchini).
Fuente: Escobar M. Caupolicán Ovalles. 1 ed. Caracas: Fundación Editorial El perro y la rana; 2019.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra es médico e historiador venezolano. Autor de Diario de Moscú (2010).
No se necesita ser un estadista, para suponer los posibles y devastadores efectos que una contracción mundial en la oferta de bienes alimentarios, podría tener sobre todos aquellos países calificados justamente o no, como importadores netos de alimentos, por la organización mundial de comercio (lamentablemente, Venezuela, por una absurda sin razón, está ubicada en esa desagradable lista Tascon)
Por Jesus Cepeda Villavicencio
“La longevidad y calidad de la vida, tienen en la alimentación al elemento más crucial. Alimentarse no es comer, es nutrirse, porque se puede comer y no alimentarse, y este es un terrible drama en las sociedades actuales, donde la propensión a la obesidad, la malnutrición, la subnutrición y la desnutrición, se han convertido en verdaderos problemas de salud pública.”
Elementos conceptuales: Desnutrición, ocurre cuando una persona tiene un déficit alimentario, es decir , no come todo lo que debería. Subnutrición, ocurre cuando una persona tiene inseguridad alimentaria crónica, su consumo o ingestión de alimentos no cubre sus necesidades energéticas básicas de forma continua. Malnutrición, ocurre cuando una persona tiene un estado patológico resultante por lo general de la insuficiencia o el exceso de uno o varios nutrientes, o de una mala asimilación de los alimentos. Obesidad, ocurre cuando una persona tiene una acumulación excesiva de grasas en el cuerpo. Existen dos conceptos complementarios, que resultan fundamentales, claves, diría yo, en cualquier discusión que se realice en función de analizar el asunto agroalimentario, nos referimos a la seguridad alimentaria y a la soberanía alimentaria, por ahora nos limitaremos a referirnos; al primero como un derecho y al segundo como una capacidad, y a lo largo del desarrollo de la temática, trataremos de ir ampliando sus respectivos significados y grados de dificultades.
No es nuestra intención seguir profundizando en las complejidades de una crisis social que es conocida por todos, y que evolucionó hacia lo que se ha identificado, como una emergencia humanitaria compleja (EHC), aspecto que hemos tratado en escritos anteriores. De lo que se trata, es de seguir contribuyendo con la difusión de criterios, vivencias y análisis, que pueden perfectamente ser objetos de las necesarias críticas y sugerencias pertinentes, porque en el fondo, una de nuestras máximas aspiraciones es que estos planteamientos puedan servir como palanca de acercamiento, no solo en los planos discursivos, sino también de actuación compartida en el rescate de nuestros derechos.
La mayoría de los aspectos cualitativos y cuantitativos que abordaremos en las próximas entregas, han sido extraídos básicamente de dos textos de mi autoría; “La agricultura Venezolana : Desafíos y Perspectivas” editado en el año 2011, y un trabajo en curso que hemos intitulado “Una visión holística del Sistema Agrolimentario venezolano”, que para efectos de su respectiva cita ubicamos como SAV. Hemos tratado hasta donde ha sido posible, de conjugar concepto y política, en un empeño por ayudar a construir pedagogía política, porque no tengo dudas, incluyendome en primer lugar, que una gran mayoría, por no decir todos, los que estamos involucrados en esta difícil tarea de hacer política y actuar como políticos, adolecemos de pedagogía política, lo cual a mi manera de apreciar, complica aún más el panorama que tenemos por delante.
Todo el bombardeo mediático que recibimos a diario, independientemente de cual sea el canal por donde nos informemos, nos indica que estamos acercándonos peligrosamente a unos indefinibles límites, que realmente, nos colocan en una angustiante reflexión sobre la viabilidad de la convivencia a escala global. Las prolongadas crisis económicas globales, la pandemia del covid 19, la guerra rusa ucraniana, el enfrentamiento entre dos maneras de concebir la organización y manejo de las sociedades (administraciones democráticas versus formas de control autoritarios ), crisis climática ( ya pocos niegan los gravísimos efectos del cambio climático en todos los órdenes de la vida humana ), crisis de la diplomacia, la política y la razon, asi como un largo etc, configuran un delicado escenario, incluso más complicado que los aciagos momentos que le tocó vivir a la humanidad, en la última gran conflagración mundial.
No se necesita ser un estadista, para suponer los posibles y devastadores efectos que una contracción mundial en la oferta de bienes alimentarios, podría tener sobre todos aquellos países calificados justamente o no, como importadores netos de alimentos, por la organización mundial de comercio ( lamentablemente, Venezuela, por una absurda sin razón, está ubicada en esa desagradable lista Tascon ). Este incomodo relato de recientes acontecimientos, cobra razón y le da sentido a una histórica lucha, que a lo largo y ancho del país, han librado los hombres y mujeres del campo, muchos analistas e investigadores y no pocos políticos, por hacer del SAV, un espacio para la vida, la economía, una sana, racional y nacional alimentación.
Hemos decidido organizar la discusión de tan sensible tema, en varios capítulos, que desde nuestra óptica prefiguran la necesaria transversalidad que un asunto de tal naturaleza amerita, , en ese sentido la panorámica que aspiramos describir, va desde el análisis del contexto histórico, hasta llegar a nuestras reales perspectivas, como nación que tiene pleno derecho a ser soberana, sin la demagogia, ni el atrevimiento de proponer la autarquía, sino tratando de responder reiteradas interrogaciones históricas, diagnósticos actualizados, aspectos poblacionales, nutricionales, institucionales y políticos, justificaciones, estrategias y reformas, planes de distintos alcances, para finalmente tratar de concientizar acerca del necesario PLAN NACIONAL AGROALIMENTARIO DE LARGO PLAZO, sustentado y protegido por una fuerte legislación, que evite las improvisaciones e intereses encontrados, que la deseada alternabilidad en el ejercicio del poder y los intereses encontrados acarrean.
Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político.
Lameda se convirtió en un comunista hecho preso por otro comunista. Tenía razón Guillermo Cabrera Infante cuando afirmó que "un comunista es un animal que después de leer a Marx ataca al hombre"
Por Edgardo Rafael Malaspina Guerra
El poeta y escritor Alí Lameda(Imagen de Archivo
1 El profesor Daniel Rodríguez solía visitarme de vez en cuando en Las Mercedes del Llano para bebernos unas cervezas y conversar. En una de esas visitas me trajo un obsequio: un libro del poeta comunista venezolano Alí Lameda (Galerón y vidalita: décimas de pampa y llanura) ; y esa tarde de un viernes el profesor Daniel Rodríguez, que también era comunista, me contó la sorprendente e increíble historia del bardo de su partido.
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Alí Lameda (1923-1995) nació en Carora. Estudió Medicina en Bogotá, pero no culminó sus estudios para dedicarse a la escritura. Leyó mucho, viajó bastante y empezó a publicar su obra poética, la cual recibió críticas elogiosas.
Pedro Díaz Seijas lo ubicó entre “el grupo de jóvenes con obra de valor y brillante porvenir” en su monumental tratado “Historia y antología de la literatura venezolana”.
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Lameda se leyó la literatura referente al socialismo, se hizo miembro del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y bajo la protección de Miguel Otero Silva publicaba sus artículos en El Nacional, periódico de cual fue corresponsal en Roma.
Pompeyo Márquez y Carlos Andrés Pérez, en 1974 Archivo de Fotografía Urbana
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El PCV lo envió como como su representante por los países socialista. Viajó por Europa y cumplió su trabajo específicamente en Checoslovaquia y Alemania Oriental. En 1963 ganó el premio de la “Casa de las Américas” de Cuba y su prestigio como intelectual y escritor creció. Y con esa fama empezó su desgracia.
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En 1965 fue contactado por los norcoreanos para traducir al español las obras de su líder Kim II Sung, cuyo cadáver embalsamado sigue siendo el “presidente eterno” , “líder supremo” según la constitución de ese país. Esas expresiones en alguna parte las hemos escuchado.
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Lameda estaba haciendo su trabajo de traductor en Corea del Norte cuando en 1967 fue arrestado por los gendarmes de esa dictadura comunista criminal. Se le acusó de traidor a los ideales del pueblo, agente de la CIA, etc. Las acusaciones se basaban en la correspondencia que le habían violado y revisado, donde el venezolano criticaba los largos discursos del líder supremo y la hambruna a la que sometía a su pueblo. Le dieron veinte años de trabajos forzados. Lo colocaron en una celda donde no podía acostarse y le daban 300 gramos de comida podrida al día.
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Lameda se convirtió en un comunista hecho preso por otro comunista. Tenía razón Guillermo Cabrera Infante cuando afirmó que "un comunista es un animal que después de leer a Marx ataca al hombre".
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Pero sólo cumplió siete años de la pena, el dictador lo liberó gracias a las gestiones del presidente Carlos Andrés Pérez (1974), quien continuó las peticiones que hiciera Rafael Caldera: establecer relaciones diplomáticas con Corea del Norte sólo cuando liberarán al venezolano Alí Lameda.
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La venezolanidad estuvo por encima de la ideología. Lameda fue internado en una clínica europea para restablecer su deteriorada salud. En gobierno venezolano corrió con todos los gastos y luego lo incorporó como agregado cultural en varias embajadas.
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Milagros Socorro es la periodista que mejor ha documentado y divulgado el caso de Alí Lameda.
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La democracia, con su tolerancia, es la cura más efectiva contra el comunismo, donde pasan cosas que son rechazadas, por lo menos, por el 90 % de la gente con sentido común.
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Pedro Beroes escribió: “Después de su larga temporada en el infierno, ha regresado a su lar nativo Alí Lameda”. Aludía, por supuesto, al enigmático, bellísimo pero difícil poema escrito por Jean Arthur Rimbaud bajo el efecto de los narcóticos.
Edgardo Rafael Malaspina Guerraes médico e historiador venezolano. Autor de Diario de Moscú (2010).
Xi Jinping durante su discurso en la ceremonia de apertura del 20º Congreso del Partido Comunista, en Pekín.
Las dictaduras, por lo general, pueden exigir obediencia, pero tienen dificultades para inspirar lealtad.
Por Bret Stephens
Estimado presidente Xi
Por favor, acepte la gratitud y las felicitaciones de mi país ahora que inicia su tercer periodo como secretario general del Partido Comunista de China. Aunque quizá no sea obvio en este momento, creemos que su gestión será reconocida algún día como una de las grandes bendiciones inesperadas en la historia de Estados Unidos, así como de otras naciones libres.
Con algunas excepciones, en términos generales, esto no es lo que se esperaba cuando usted se convirtió en líder supremo hace diez años.
En ese entonces, muchos en Occidente concluyeron que era solo una cuestión de tiempo antes de que China retomara su antiguo lugar como la civilización dominante y la economía más grande del mundo. Las asombrosas tasas de crecimiento anual de su país, que con frecuencia superan el 10 por ciento, dejan en la sombra a nuestro magro progreso económico. En un sector tras otro (telecomunicaciones, banca, redes sociales, bienes raíces), las compañías chinas se fueron convirtiendo en lideresas de la industria. Los ciudadanos extranjeros llegaron por montones para vivir, estudiar y trabajar en Shanghái, Hong Kong y Pekín; los padres estadounidenses presumían de inscribir a sus hijos en clases de inmersión al mandarín.
En el ámbito de creación de leyes, hubo una aceptación general de que una China más rica sería mucho más influyente en el extranjero (y que la influencia se sentiría desde Europa occidental hasta Sudamérica, Asia central y el este de África). Aunque entendíamos que su influencia en ocasiones podía ser de mano dura, había poca voluntad política para frenarla. China parecía ofrecer un modelo único de dinamismo capitalista y eficacia autoritaria. Las decisiones se tomaban y el trabajo se realizaba: qué contraste con el mundo libre, cada vez más anquilosado.
No es que pensáramos que todo estaba bien en China. Su ascenso coincidió con la caída dramática de su rival principal, Bo Xilai, entre rumores de un posible golpe de Estado. Los desafíos a más largo plazo (corrupción generalizada, una población que envejece, el papel del Estado en la economía) requerían una administración prudente. Así como los resentimientos internacionales y la resistencia que invariablemente generan las potencias globales que emergen con rapidez.
Aun así, usted parecía estar a la altura del desafío que suponía el puesto. La amarga experiencia de su familia durante la Revolución Cultural indicaba que comprendía los peligros del totalitarismo. Su determinación a combatir la corrupción parecía ser equivalente a su disposición de liberalizar más la economía (lo cual demostró con la designación del tecnócrata competente Li Keqiang como su primer ministro). Además, su estadía con una familia en Iowa en la década de los ochenta generó esperanza de que podría sentir cierto afecto por Estados Unidos.
Esas esperanzas no solo han sido decepcionadas. Quedaron aplastadas. Si existe algún punto de acuerdo entre Donald Trump y Joe Biden (o Tom Cotton y Nancy Pelosi) es que a usted se le debe poner un alto.
¿Cómo lo hizo?
Su guerra contra la corrupción se ha convertido en una purga en masa. Su represión en Sinkiang rivaliza con la de los gulags soviéticos. Sus “reformas” económicas equivalen al regreso de empresas propiedad del Estado, que suelen ser ineficientes, como actores dominantes.
Su política de facto de espiar, hackear y robar la propiedad intelectual ha hecho radiactivas a las marcas chinas como Huawei en gran parte de Occidente. En 2020, el director del FBI, Christopher Wray destacó en un discurso: “Hemos llegado al punto en que el FBI abre un nuevo caso de contrainteligencia relacionado con China cada diez horas”.
Su política de cero covid, en ocasiones, ha transformado las grandes metrópolis de China en colonias penales vastas e inhabitables. En general, su acoso en la política exterior ha logrado que Japón vuelva a armarse y que Biden prometa que Estados Unidos peleará por Taiwán.
Todo esto podría hacer que su China sea atemorizante. Nada de esto lo hace fuerte. Las dictaduras, por lo general, pueden exigir obediencia, pero tienen dificultades para inspirar lealtad. El poder de coaccionar, como el politólogo Joseph Nye observó de manera célebre, no es el mismo que el poder de atraer. Es una perogrullada que pronto podría venir a perseguirlo (de forma similar a como persigue ahora a Vladimir Putin a medida que su otrora intimidante Ejército es diezmado en Ucrania).
Todavía puede corregir esto. Sin embargo, parece poco probable que lo haga, y no solo porque es poco habitual que los hombres de edad avanzada cambien de parecer. Entre más enemigos haga, mayor represión necesitará. Rodearse de hombres que le dicen que sí a todo, como lo hace ahora, puede brindarle un sentido de seguridad, pero lo aislará de flujos vitales de información veraz, en particular cuando esa información no es agradable.
El talón de Aquiles de los regímenes como el suyo es que las mentiras que le dicen a su pueblo para mantener el poder al final se convierten en mentiras que se dicen a sí mismos. Expulsar a periodistas extranjeros de China empeora el problema, ya que pierde el beneficio de tener un punto de vista externo sobre sus problemas agravantes.
Nada de eso resuelve nuestros problemas aquí en Estados Unidos. De muchas maneras, su truculencia los exacerba, sobre todo ante el creciente riesgo de que algún día lleguemos a enfrentarnos. Sin embargo, en la competencia a largo plazo entre los mundos libres y no libres, sin saberlo, usted está ayudando a defender a los libres. Para adaptar una frase de mi colega Tom Friedman, ¿alguien quiere ser su China por un día? Lo dudo.
Es por eso que queremos decir gracias. Sabemos que nuestra Unión tiene problemas; sabemos que nuestros líderes tienen defectos; sabemos que los límites de nuestra sociedad están desgastados. Mirarlo con detenimiento a usted es preferir todo esto a su triste alternativa.
Bret Louis Stephens es un periodista, editor y columnista conservador estadounidense. Comenzó a trabajar como columnista de opinión para The New York Times en abril de 2017 y como colaborador principal de NBC News en junio de 2017.
Es común en estos días, y por estas calles, escuchar a figuras de la política, las finanzas, la economía y del mundo empresarial y gremial, coincidir con Maduro, en el insólito hecho, de que la causa fundamental de los males que nos aquejan, se deben a la guerra económica, al bloqueo y a las sanciones internacionales.
Por Jesús Cepeda Villavicencio
Dedico este último artículo de una serie de escritos que hemos denominado la unidad de propósito a; Todas aquellas personalidades del mundo de la política, que con su actuación, no sé, si a plenitud de conciencia, o por evidente ingenuidad, han terminado colaborando con el régimen de Nicolás Maduro, contribuyendo de esta forma, con la esquizofrenia de la fractura en la sociedad venezolana. También a los oportunistas de la historia; esos, a los que el bien común les es indiferente, un día pueden estar con dios, y el otro con el diablo, con tal de satisfacer su codicia.
Es común en estos días, y por estas calles, escuchar a figuras de la política, las finanzas, la economía y del mundo empresarial y gremial, coincidir con Maduro, en el insólito hecho, de que la causa fundamental de los males que nos aquejan, se deben a la guerra económica, al bloqueo y a las sanciones internacionales. Estos escritos han estado dirigidos, a demostrar con cifras y planteamientos concretos, que los efectos de esta tragedia tienen un origen, una causa y una etiología, muy difíciles de rebatir. A tales efectos trataremos de presentar una síntesis de los criterios que hemos venido señalando.
Queremos dejar claro testimonio, que desde nuestra perspectiva, las sanciones internacionales pueden haber contribuido a agravar una crisis ya existente, como hemos afirmado, la cual se encontraba en estado de metástasis para el momento en que comienzan a aplicarse en el plano económico en el año 2017, y que las mismas obedecen a las reiteradas inobservancias a la democracia y los incumplimientos de tratados, acuerdos convenios y arreglos internacionales, bajo los que se configuran y tutelan, las reglas de convivencias geopolíticas en todos sus órdenes. En ningún caso y bajo ninguna pretensión se puede alegar, que estas son el resultado de pedidos internos, o de infames deseos. Simplemente el régimen patalea y cacarea, porque se les reduce el margen de maniobras para seguir saqueando esta lastimada nación, y no debería, alguien que se considere ubicado en la oposición democrática del país, contribuir con ese cínico discurso.
En el cuadro síntesis que se muestra a continuación, se puede observar cómo ha evolucionado la economía venezolana, en todo el periodo de la era chavista madurista y con ello se demuestra claramente, que el rostro de la crisis que hoy exhibe el país, no guarda relación alguna en sus orígenes y causalidades, con las sanciones internacionales, estas conjuntamente con la pandemia del Covid 19, constituyeron más bien, la excusa perfecta para la expiación de culpas de los “sres” del régimen, es decir, encontraron en este binomio el chivo expiatorio ideal, para endilgarle a terceros la responsabilidad de tamaño desastre, comportamiento típico de los totalitarismos, las cleptocracias y los Estados fallidos.
CUADRO SÍNTESIS(1)
AÑOS
PIB(MM$)
IPB(MM$)
RI(MM$)
FIEM(MM$)
DE(MM$)
R(DE-PIB)
1998
91.3
9.7
15.4
nota pp
28.5
0.31
2000
117
40.6
20.4
nota pp
40
0.34
2005
112
57.5
30.4
nota pp
40
0.35
2010
235
71
30.3
nota pp
100
0.42
2015
111
37.3
16.3
nota pp
140
1.26
2020
58.8
15.4
6.4
nota pp
160
2.72
Fuente: BCV, datosmacro.com, diversos autores y cálculos propios
En 1998 Venezuela contaba con el fondo de inversiones para la estabilización macroeconómica, al cual la constitución de 1999 le otorgó rango constitucional, con la intencionalidad fallida de darle destino a los excedentes generados por altos precios petroleros. Para el año 2002 el FIEM disponía de 7 MM $, que sumado a los ingresos financieros generados, totalizaron un patrimonio de 8 MM $. Entre los años 2003 y 2015, a pesar de los altos ingresos generados por los elevados precios del petróleo, ese fondo no recibió aportes (cero ahorro), pero si retiros y para el 2012, el fondo había prácticamente desaparecido. No solo se gastaron sus recursos, sino que se consumieron las reservas internacionales del país y su deuda externa creció descomunalmente.
El cuadro refleja el comportamiento quinquenal de seis categorías o estamentos fundamentales para analizar, el comportamiento de la economía de un país. Al respecto en esta apretada síntesis, se puede observar cómo, solo entre los año 2010 y el 2020, una década,; el PIB de la nación decrece en un 75 %, los ingresos petroleros cayeron en un 80 %, las reservas internacionales disminuyeron en un 80 % y la relación deuda pib se incrementó en un 650 %. He ahí la verdadera razón del descalabro económico de la nación. Con una relación deuda externa - pib de 2.72, se ha agravado aún más la capacidad del país para honrar los compromisos derivados de su deuda. Y eso no tiene otro calificativo que irresponsabilidad y cleptocracia de las más severas.
¿A dónde fueron a parar los recursos? Por un lado a un exagerado gasto corriente, una macrocefálica política expansiva de gasto público, calificada como social, pero que en el fondo no ha sido otra cosa que una eufemística manera de ocultar el más grosero populismo del que se tenga conocimiento histórico, y por el otro, a la promoción de opacas y oscuras alianzas internacionales, que han tenido repercusiones leoninas. En ese sentido, según las fuentes consultadas; PDVSA hasta el año 2015 había destinado 225 MM $ a “programas sociales” y a una sumatoria de fondos nada eficaces, pero si muy eficientes en el manejo discrecional y corrupto de los mismos. Los enormes volúmenes de ingresos percibidos por concepto de renta petrolera, fueron utilizados para impulsar el acelerado crecimiento del consumo público y privado, y esto generó a su vez, una explosión en la demanda de bienes y servicios, cubierta en buena parte por las importaciones, desmantelando y sepultando con ello, todo el andamiaje productivo nacional, siendo el sistema agroalimentario un palmario ejemplo de lo que se afirma.
Era imposible no entender que una situación de esta naturaleza, no tuviera severas consecuencias en los planos sociales de la nación, como en efecto sucedió, solo en la perversa mente de los jerarcas del régimen, una situación como esta no ocurriría, de hecho para ellos, está negada la existencia de una emergencia humanitaria compleja, esto último es una fábula creada por la oposición, difícil aceptar humana y políticamente este tipo de conductas.
A la EHC, que ha afectado la calidad de vida de los venezolanos en todos sus órdenes, hay que añadir la gravedad de la violación de los Derechos Humanos (derechos consagrados universalmente). El derecho a la vida, a la libertad de expresión y a la libertad política, amén de los otros múltiples derechos, han sido secuestrados por una dictadura de nuevo rostro, esquemas de gobierno que emergen en la era de la post verdad, los acelerados avances en las tecnologías de la información y el control social, así como la promoción de la antipolítica, y la sustitución de las ideas por stickers. Son tan evidentes y de tal magnitud los grados de violación a los DH, que la corte penal internacional (CPI), ha aperturado ya, de hecho y de derecho, una investigación penal a Nicolás Maduro y toda su cadena de mando, y el sistema de justicia norteamericano, ha ofrecido recompensas por su captura.
Todo lo cual nos lleva a reflexionar, sobre el insólito mundo de las conductas humanas, y nos remite salvaguardando distancias, momentos históricos y magnitudes de daños, a la revisión de la obra, La Banalidad del Mal, de la encumbrada figura de una de las más importantes filósofas políticas del S XX; Hannah Arendt. Expone esta extraordinaria pensadora toda una argumentación filosófica, sobre la insensibilidad, la indiferencia y la no culpa de los criminales, allí se puede observar como la intencionalidad asesina y criminal, trata de esconderse detrás de fachadas ideológicas y legales, que en definitiva sólo pueden ser legales para los partidarios de quienes cometen las fechorías, y a quienes les resultan útiles. No olvidemos la máxima de toda dictadura, independientemente de su modalidad, “ella construye su propia oposición, la que le es útil”.
Maduro y su corte, están siendo enjuiciados en la CPI, por más que pretendan banalizar el mal, como lo hacen de manera consuetudinaria en nuestra sufrida Venezuela. Algún día LA JUSTICIA LOS ALCANZARÁ. Nuestra lucha es de conciencia, pero de conciencia ciudadana, por valores y libertades; por la DEMOCRACIA, como espacio para la libertad.
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Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político.