miércoles, mayo 06, 2020

Entrevista a doña María Tovar, “La guerrillera”.

Por casi 40 años, junto con sus hijos ha conducido los destinos de su Cauchera “El Roble”, en la avenida Las Industrias de Valle de la Pascua, en la salida hacia El Socorro, como dice ella “un poquito más adelantico del hotel San Marco, cerca de donde estuvo un bar que llamaban El Guásimo…”.


FELIPE HERNÁNDEZ G.*



Foto José Antonio Hernández H.

 

Con más de 80 años largos, nació a principio del segundo lustro de los años treinta, a diario la vemos por esas calles de Dios, su atezada figura y menudo tamaño contrasta con su enérgico caminar, siempre apuradita, nunca pasa desapercibida, trajeada con estampadas prendas de vivaces colores y su eterno sombrerito la destacan en cualquier lugar. ¡Ahí va doña María “La Guerrillera” o simplemente “Esa es La Guerrillera”, dicen con respeto y a sotto vocce. Graciosa y jovial, con una eterna sonrisa a flor de labios y la respuesta oportuna y relancina ante cualquier situación, dista mucho del mote que la distingue, porque no concuerda con la mujer respetuosa, noble, afable y dócil que es doña María.

Por casi 40 años, junto con sus hijos ha conducido los destinos de su Cauchera “El Roble”, en la avenida Las Industrias de Valle de la Pascua, en la salida hacia El Socorro, como dice ella “un poquito más adelantico del hotel San Marco, cerca de donde estuvo un bar que llamaban El Guásimo…”. Sus paredes pintadas en dos llamativos tonos de pintura en aceite, en la parte inferior azul oscuro brillante, y en la superior amarillo Caterpillar, ambos muy chillones, para que no pase desapercibida, "y todo el mundo la vea".

Pero esa cauchera es mucho más vieja, la prestación del servicio de reemplazo de válvulas y gusanillos, colocación de parches, servicio de rotación de cauchos, presión de aire de los neumáticos, etc., la estableció su esposo, Esteban Seijas, a principio de los años sesenta cuando se residenciaron en la Princesa del Llano, procedentes de El Socorro. Pero como ella dice, “el mal siempre está al acecho”, y cuenta, que el 28 de agosto de 1982 el establecimiento fue visitado por delincuentes y en el atraco, su propietario, Esteban Seijas fue vilmente asesinado, doña María quedó viuda, y con sus hijos tomó las riendas del modesto negocio. Desde entonces ahí se mantiene, trabajando y atendiendo los clientes que demandan servicio.

Nacida en el pueblo de El Socorro, estado Guárico, a mediado de los años 30 del siglo XX, de la unión matrimonial de José Antonio Tovar y Josefa Cordero de Tovar, campesinos, vivían a la entrada del pueblo, en un descampado que llamaban Colombia (hoy barrio Colombia), sector Barrialote de esa población, dice que su padre era agricultor, labrador, cortador de caña y en las inmediaciones tenía un conuco donde sembraba “de todo”: caña, maíz, topocho, arroz, frijol, caraota, quinchoncho, yuca, auyama, berenjena, ajonjolí…

Creció trabajando, siendo aún una niña, pilaba maíz y arroz, cocinaba, planchaba, tostaba y molía café, cortaba y picaba leña, cargaba agua en burro de las lagunas El Milagro y Mata Verde, a modo de anécdota cuenta que, “para pegar los barriles al sillón del burro, le ponía una horqueta por un lado y lo maneaba para que el animal se mantuviera quieto y no tumbara la carga”… En las noches, en el patio de su casa, alrededor de unas topias encendía una hoguera para que los zorros y rabipelados se alejaran y no se comieran las gallinas. “Yo hacía de todo”.

Aprendió a leer y a escribir en El Socorro, con las misioneras norteamericanas de nombre Perla y Mebor, a quienes recuerda con especial cariño por el afecto que le prodigaban y el interés que ponían en enseñarla; cuenta que las misioneras se residenciaban en las casas de los evangélicos del pueblo.

A los 14 años se enamoró de un “gandolero”, y quedó embarazada, el hombre resultó casado, por lo que la relación se terminó, de él tuvo su primer hijo, Melvin Tovar, quien nació en El Socorro, el 14 de febrero de 1954. Luego se casó con Esteban Seijas, natural del caserío Santo Domingo Requenero, quien trabajaba con el señor Juan Moisés Padra, haciendo el oficio de caletero y peón en su finca “La Guasimita” (carretera nacional El Socorro-Valle de la Pascua), se vienen a vivir a Valle de la Pascua y con mucho esfuerzo construyen una vivienda en la actual Av. Circunvalación de Guamachal, donde todavía vive con algunos de sus hijos; del matrimonio nacen sus hijos: Esteban, Gregorio, Guillermo, Jorge Gustavo y Carlos que es el menor, ya cuenta con 52 años.

Foto José Antonio Hernández H.

Eso era a finales de los años cincuenta, recuerda que Guamachal era un campo, un cujial (muchos árboles de cují) donde además de guamachos, robles y guásimos, abundaban los arbustos de celedonia y algodón de España. En el sector solo tenían viviendas levantadas, Isidora Álvarez, doña María Flores y su hijo Pedro Flores, don Simón Correa y La Quinta de don Manuel Vicente Álvarez, “pero esas quedaban mucho más allá”. No había calles, en época de lluvias “eso eran unos barriales de grea amarilla que imposibilitaban salir”. No contábamos con ningún servicio, “eso fue mucho después, en los sesenta cuando colocaron un tanque donde llegaba el agua, estaba en la calle Guamachal, donde comienza la calle El Peñón, y una pluma debajo de un roble que estaba donde ahora está el parquecito, de ahí la cargábamos en tobos y en carretas hasta nuestros hogares”. Recuerda que el roble lo derribó un rayo un día que cayó un gran aguacero.

 ¿Por qué La Guerrillera? La leyenda y la fantasía unidas al tiempo que vivía Venezuela en los años sesenta del siglo pasado se esconden detrás del apodo, eran años de guerrilla urbana y rural, y, por ende, a todo aquel que recién llegaba a un lugar con un temperamento arisco y avispado le calaba el remoquete, así es doña María, de ahí, que algunos vecinos mayores refieran: “Cuando el Inos puso el tanque para surtir de agua al vecindario, ella llegaba muy temprano, a veces de madrugada, con sus hijos pequeños y muchos envases, hasta que ella no los llenaba todos, no permitía que nadie llenara su envase”, eso generaba permanentes conflictos, discusiones y el adoso del sobrenombre. Ella misma narra el desencuentro con una familia del sector, porque “un hijo [de aquella] le echó tierra en los ojos a uno de sus hijos cuando estaba buscando agua…”.

 En su opinión, el apodo se lo puso una vecina, quien se enamoró de su esposo, y comenzó a molestarla, y amenazarla con hacerle “trabajos de brujería para que la abandonara”, para asustarla “tiraba al techo de mi casa y en el patio, limones cortados en cruz y sustancias, yo la enfrenté y la denuncié en la policía, eso fue un pleito feo… todo por envidia y porque mi esposo era un hombre muy trabajador,… ella se encargó de decirle a todo el mundo que yo era una guerrillera… al final ella se tuvo que mudar…”. Confiesa que no le molesta que la gente le diga así.

Católica practicante, amante de los ritos católicos y de las tradiciones de semana santa, durante muchos años con otros vecinos organizó la quema de Judas en el sector, hacía el monigote, y en un gran roble que estaba al borde de la calle, al lado de su casa lo colocaba, el domingo de resurrección convocaba a las familias, leían el testamento y lo quemaban…

 Con su peculiar sombrerito rojo, amarillo, verde o azul, “siempre los he usado, desde muchacha”, su particular estampa, pintoresca y folclórica, de pronunciados rasgos mestizos, su piel morena oscura la cobija con coloridos collares de semillas y fantasía, vestidos estampados con flores y figuras de vivos colores, zapatos adornados, con abundante colorete y carmín cubre su tez cobriza, “yo me visto y soy así porque me gusta, así era mi mamá”, ¡auténtica! Confiesa que ahora no usa zarcillos, sortijas ni pulseras porque a ella le gustan de oro, pero “cómo siempre ando sola, me las quitaban los malandros”.

 Así es doña María Tovar, “La Guerrillera”, humilde, trabajadora, sencilla, comprometida, altiva y pizpireta. Mujer de pueblo, mujer de fe, dice: “En esta vida yo lo que he hecho es trabajar bastante, y todo se lo encomiendo a Dios para que lo guie, le dé fuerza y se haga realidad”. Quien la quiera conocer, vaya a la cauchera “El Roble”, o en su diario ir y venir desde su casa en la Av. Circunvalación hasta la cauchera en la carretera nacional (Av. Las Industrias), aunque es común mirarla haciendo compras en los establecimientos de Guamachal y por la Av. Libertador de Valle de la Pascua… Un peculiar personaje de mi pueblo.


* UNESR // Cronista del Municipio Leonardo Infante // fhernandezg457@gmail.com


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miércoles, abril 15, 2020

Los muertos vivos


La muerte había llegado nuevamente a Ortiz. Las enfermedades fueron aniquilando la población y, poco a poco, convirtiéndola en una aldea de fantasmas, cuyos rostros exhibían aflicción y tristezas.


Por José Obswaldo Pérez.

Cuando era niño, Arturo Rodríguez se colocaba en las barandas de la Casa Atravesada— una vieja casona ubicada en el camino del Llano—, para contar los muertos que iban desfilando hacia el cementerio. Eso ocurría a tempranas horas de la mañana hasta casi tarde de la noche, hora en que los espíritus y las almas en pena salían a retozar con la vacada en el silencio de la soledad..

—Yo me ponía a contar a los muertos, desde por la mañana hasta las nueve o diez de la noche, cuando todavía seguía la procesión y mi me mamá llamaba adentro—, decía don Arturo, en una vivencia que se quedaba entre amigos perdida en el tiempo..

La muerte había llegado nuevamente a Ortiz. Las enfermedades fueron aniquilando la población y, poco a poco, convirtiéndola en una aldea de fantasmas, cuyos rostros exhibían aflicción y tristezas. El aguijón del aedes había cobrado sus víctimas sin respetar edades y clases sociales. Sin que valieran las medicinas, los rezos ni los más variados menjunjes para espantar aquella diabólica peste..

El pueblo estaba casi deshabitado. Todos habían emigrado. Y eran tantos los moribundos que los muertos los enterraban vivos. Llegaban a la sepultura sin la conformidad de la Ley de Dios. No había tiempo para los sacramentos respectivos. No había el toque de las campanas ni cuanto menos para preparar el difunto..

Eran días del éxodo, decía Doña Evarista, moviéndose en la mecedora. La vieja dama era la abuela de Nicanor y Arturo. Y con ese hablar característico de ella, tan locuaz, iba dibujando un cuadro desalentador que colmaba la historia del pueblo en un relato necrológico de drama, muerte, miseria y ruina..

—La peste vino y dio en toda Venezuela. Pero, aquí fue más terrible porque encontró el terreno abonado. Un pueblo palúdico, con hambre, y en el último estado de abandono como estaba en esa época — señalaba Arturo Rodríguez, bajo la sombra de una mata de mango en el solar de su casa..

—Acabo con lo que quedaba — sentenció..

La mayoría de los pobres eran llevados al cementerio en chinchorro o en la Urna de la Caridad. Esta última era un ataúd negro, fabricado para uso público del Concejo Municipal, con el cual prestaba sus servicios gratuitamente a las desamparadas víctimas del paludismo, la hematuria, el vómito negro y, últimamente, a los de la peste española..

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—A mí me dio dos veces. Y, gracias a Dios, la pase — cuenta Arturo —. En esa época vivíamos en la Casa Crespera, ubicada en la Calle del Ganado, a la que ahora llaman la avenida Doctor Roberto Vargas. Esta casa fue propiedad del general Joaquín Crespo Torres y, por allí, al frente, pasaban los muertos hacia el cementerio..

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Esa noche de 1910, una dama anciana contaba —entre solloza —, en la sala servida de velatorio que la niña Columba Paúl, hija de unos de los generales Paúl, había fallecido postrada por siete días en cama de calentura o de fiebre alta, con el consuelo desconcertante de la muerte.

— Aquí no entierran otro muerto más- dijo el Jefe Civil —. El cementerio está clausurado.

El cuerpo de Columba estaba frío e inerte. El olor a mortina se hacía sentir en el salón apesadumbrado; pero, finamente decorado con flores frescas de los jardines de la casa. Aunque el cadáver de Columba no podía descansar religiosamente junto con las almas del antiguo camposanto, el de los antepasados familiares, el cual llamaban los pobladores el Cementerio de Los Españoles.

Sin embargo, Columba no la enterraron sino a los tres días después. Porque el Jefe Civil del municipio, Ismael Capote, no autorizaba aquel entierro. O porque los familiares de la difunta se empecinaron en que aquella alma de Dios debía ser sepultada en el camposanto viejo de Ortiz.

— El cementerio está clausurada por mandato del general Gimón y no voy a desobedecer sus órdenes y permitir allí otro entierro— sentenció tajantemente Capote, el gernamen del pueblo.

Así fue.

La pobre Columba fue enterrada en el recién inaugurado Cementerio Nuevo o en el " Pate' vacal", como lo llamaba la gente. De nada valieron los reclamos de la familia. Ni las protestas. Todo fue en vano. Todo quedó con el remedio de sepultarla allí.

— La pobre se distraía jugando con las mariposas de colores en el jardín— decía la dama anciana entre solloza, rezos y murmullos de lapida.

Al otro día, al amanecer, todo continúo igual. Colmenares, el sepulturero de las almas de la peste y el conocedor de todas las penurias del pueblo, mantenía su rutina diaria. Era un hombre corpulento, color negro. Y según, quienes lo conocieron, había venido al pueblo proveniente del oriente con una buena estrella, porque no le había caído ni “coquito”. Pues, nunca se enfermó.

Era un hombre saludable para aquel trabajo, poco recomendado y deseado en una ciudad de Apocalipsis. Una noche se le oyó hablar, metido en un chinchorro que los muertos salían en la media noche a deambular y retumbar en el silencio con el torpe paso de las reses.

El enterrador de muertos — y casi muertos—estaba preso por matar a su esposa. La había lapidado en el camposanto. Se llamaba Ángela Escobar, tía de Felipe Ramón Escobar, el último de los Huncal de Ortiz. La trajeron en un chinchorro quejándose de la muerte. Sin embargo, en esos días como no había nadie quien lo sustituyera del oficio, el jefe civil coronel Ignacio Carreño España resolvió anular la pena y soltarlo.

— Es mejor morir, Ángela, que mal estar sufriendo. No te voy a llevar a casa; sé que eres mi esposa, pero tendré que hacerlo, no valdrán tus quejidos; todos los muertos de este pueblo se quejan cuando están cerca del hoyo. Pero, es mejor morir Ángela, que mal estar sufriendo — dijo el negro Colmenares, antes de sentenciarle la muerta a su mujer.

— ¿Qué cuarto es éste? — preguntó Ángela, en su delirio.

Colmenares le hecho la tierra encima y Ángela ese día no volvió a ver la luz. Se marchó esa tarde, dentro de su agonía, olorosa a guarapo de papelón.

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miércoles, abril 08, 2020

Antecedentes de algunas epidemias que han azotado al Guárico

Venezuela y el Guárico siempre ha sido blanco de epidemias y pestes, morbos traídos por los españoles en las bodegas de sus barcos, y que se propagaron en el proceso de colonización y conquista del territorio. El año 1766, una epidemia de viruela atacó agresivamente a los pueblos de  y Ortiz.
(A propósito de la pandemia de coronavirus que hoy padece el mundo…  )


FELIPE HERNÁNDEZ G.*


I.- Los coronavirus son una familia de virus descubiertos en la década de los 60, cuyo origen es todavía desconocido. A finales de diciembre de 2019 se notificaron los primeros casos de un nuevo coronavirus en la ciudad de Wuhan (China), desde entonces el goteo de nuevos infectados por el virus SARS-CoV-2, que provoca el COVID-19, ha sido continuo y su transmisión de persona a persona se ha acelerado. La Organización Mundial de la Salud ha declarado la situación de pandemia. Hay personas infectadas en la mayoría de los países y los profesionales sanitarios insisten en la necesidad de seguir las medidas preventivas y evitar la alarma social. Hasta ahora, el país más afectado en Europa es Italia. En España, las autoridades sanitarias y las sociedades científicas consideran que el país está preparado para contener la transmisión. Desde España llegó a Venezuela.
II.- Desde la colonia, Venezuela y el Guárico siempre ha sido blanco de epidemias y pestes, morbos traídos por los españoles en las bodegas de sus barcos, y que se propagaron en el proceso de colonización y conquista del territorio. El año 1766, una epidemia de viruela atacó agresivamente a los pueblos de Parapara y Ortiz. Informa Oldman Botello (2017): “Hubo muchos muertos, hasta tal punto que hubo que habilitar un decreto en el área rural parapareña para enterrar a las víctimas. Una de las primeras fue el pardo Alejo Ochoa, integrante de una abundante familia de la zona”. En julio de 1766 se publicó el Decreto. (Decisión tomada por la  autoridad competente en materia de su incumbencia, y que se hace pública en las formas prescritas), donde serían enterradas las víctimas de la epidemia. Probablemente en la vía de El Layero o en la de Guamacho… en un sitio alejado de los dos ríos, porque de ahí provenía el agua del consumo y del riego de las siembras.
Luego, la Venezuela decimonónica, caracterizada por las pésimas condiciones médico-sanitarias que aunadas a los múltiples conflictos bélicos, presenta una alta tasa de mortalidad y un negativo crecimiento vegetativo. Su población diezmada implica una baja densidad demográfica; así tenemos:
En 1804 llega a Puerto Cabello la “expedición de la vacuna”, dirigida por Francisco Javier Balmia y enviada por el rey Carlos IV a las colonias para aplicarla contra la viruela. Se inmunizaron 100.000 pobladores y quedó instituida en Caracas la Junta Central de la Vacuna.
Las poblaciones de Calabozo, Chaguaramas, otros pueblos del Guárico, y de la Provincia de Venezuela en general, con una estructura cualitativamente similar a la de Caracas, también sufrieron el terremoto de 1812, la lucha por la Independencia nacional, las emigraciones en masa de 1812, 1814 y 1816, la epidemia de 1818 y la peste en los llanos que se extendió desde 1832 hasta 1838; fenómenos que en su conjunto diezmaron significativamente la población en general en los llanos del Guárico.
Del año 1846, en la Sección Secretaria de Interior y Justicia del Archivo General de la Nación reposa un informe titulado: “Salubridad. Fiebre de Camaguán Provincia de Caracas” que revela la situación que confronta esa población por una epidemia de fiebre, y aunque no se identifica la enfermedad, señala: “pensamos que puede ser la Malaria”… En 1850 una epidemia del Cólera, azotó severamente a la población de El Sombrero… Y en la crisis económica de 1858, año cuando termina la hegemonía de los Monagas y se crea el ambiente para la Guerra Federal, entre otras razones, privan: La confiscación de bienes a quienes se rebelan contra el gobierno. La confiscación ganadera y el abigeato,  que en los llanos hace que la ganadería disminuya, sumado a una epidemia del cólera, que trae por resultado la dificultad de transportar alimentos de las zonas de producción a las de consumo. El resultado directo es el hambre, ante la escasez de maíz, caraotas y arroz, que constituían el alimento de los estratos pobres.
El año 1867 fue llamado “el año del cólera”, porque se produjo en el país una epidemia de esa enfermedad, la cual diezmó la población de gran parte del territorio nacional. En las poblaciones del Guárico causó tantos estragos que no daba tiempo de sepultar a los muertos, la gente huía a los campos para evitar el contagio. Refiere Juan Suárez (1980), que: “morían familias enteras y las casas quedaban desiertas, sin siquiera una persona que contara el fatal suceso del cólera. Se trataba de un vómito negro que destrozaba el alma de los seres… no había tiempo para sepultar los cadáveres de los que iban cayendo, porque eran muchas las defunciones que cada día se producían”.
En 1873, bajo la presidencia del Gral. Antonio Guzmán Blanco, es designado presidente del Guárico el Gral. Joaquín Crespo Torres, quien ante una supuesta amenaza de una epidemia de fiebre que se cernía sobre Calabozo, dispuso trasladar la capital de aquella ciudad a Ortiz, el decreto fue promulgado el 15 de octubre de 1874, siendo legalizada la capital definitivamente en la Constitución del Estado, el 12 de noviembre de 1874. El 11 de marzo de 1875 Ortiz pasa a ser por primera vez capital del Guárico. Decreto dictado por el gobernador Crespo, pretextando una supuesta peste en Calabozo.
En 1885, los pueblos en Altagracia de Orituco, Chaguaramas, Valle de la Pascua y otros vecindarios del Oriente de la entidad, aunado a la plaga de la langosta que durante tres años arruinó los campos… se declaró una epidemia de fiebre amarilla que hizo estragos en la población… Entre finales del siglo XIX y principios del XX, desaparecieron los pueblos: Santa Bárbara de Ipire, San Juan Bautista, San Rafael de Unare, y otros, por las constantes epidemias de paludismo y otras pestes que los asolaron.
Incluso, cuenta la leyenda de José Zambrano –El ánima del Pica-Pica--, supuesto soldado de la revolución Libertadora, que después de la derrota sufrida en la batalla de La Victoria (del 12-10 al 02-11-1902), cuando venía huyendo hacia estos confines guariqueños, murió de fiebre amarilla debajo de un árbol de pica-pica en las sabanas del hato Monte Oscuro, entre Valle de la Pascua y Chaguaramas. 
III.- Corría el año 1918 cuando en el mes de octubre estalló en La Guaira el brote epidémico conocido como "Gripe Española". De allí se extendió a todo el país, siendo especialmente mortal en Caracas, Maracaibo y Puerto Cabello. En el llano la severidad máxima ocurrió en el estado Apure. Los destinos del país regidos por el Gral. Juan Vicente Gómez (1908-1935), presentaban un cuadro clínico caracterizado por altos índices de miseria, insalubridad y analfabetismo. Un dato clave indica que “había apenas un médico por cada 5.000 habitantes, hoy día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como mínimo un médico por cada 333 personas. Condición que sufrían muchos países también en 1918”.
La Venezuela que gobernaba Juan Vicente Gómez, apenas contaba con una población de 2,5 millones de habitantes, de los cuales perdió casi el 1% de la misma al acabar la pandemia entre 1919 y principios de 1920, la tasa de natalidad superaba apenas la de mortalidad, la expectativa de vida era inferior a 45 años (un lastre que se arrastraba desde mediados del siglo XIX), el país era azotado por enfermedades endémicas y brotes de paludismo o malaria, fiebre amarilla, viruela, sífilis, parasitosis, peste bubónica, sarampión, tuberculosis, tifus (tabardillo), hematuria, disentería, bilharzia, difteria, tosferina y hasta lepra.
En 1917 Ortiz contaba con una población de 4.000 habitantes hasta que llegó la gripe española, el toque final, que arrasó con lo poco que quedaba de la antigua Flor de Los Llanos. Cuenta el poeta Arturo Rodríguez, en un testimonio de aquella época, que “la peste española dio en toda Venezuela, pero que en Ortiz fue terrible porque encontró el terreno abonado: un pueblo palúdico, con hambre y en el último estado de abandono. En ese tiempo la juventud orticeña era leprosa, aun cuando estaba preparada con formación cultural, era enferma y se iba muriendo como mosca”18.
Enfermedades prácticamente mortales por la ausencia de servicios sanitarios en una población mayoritariamente rural, lo que hacía más precaria su existencia, a lo que se unían las frecuentes epidemias que se registraban en las diversas poblaciones y que contribuían a diezmar la población.
La gripe española, “que es una variante y pariente del actual COVID-19”, llegó por La Guaira en barco y el primer caso fue un soldado reportado el 16 de octubre de 1918. Al final del día se reportan 40 los soldados contagiados con la gripe y en dos días el caos llegó a Caracas con reportes de más de 500 casos. “Se llamó así a la pandemia –porque fue a nivel universal-, un virus o gripe fortísima que se llevó en noviembre de 1918 a un hijo y a un hermano del general Gómez”. JV Gómez durante la pandemia hizo pocas apariciones públicas e incluso, evitó ver a su hijo predilecto, Alí Gómez, en lecho de enfermo, como medida de precaución ante la enfermedad.
En Concejo Municipal del Distrito Infante en Sesión Extraordinaria del 08-11-1918… con asistencia de los concejales Rafael Zamora Gil, presidente, Miguel Ignacio Méndez Matos, Eusebio Ubieda López, Pedro Augusto Chacín Amaral, Pedro Manuel Escobar Ramírez, Dr. Ernesto Díaz Vargas y Alejandro Moreno; abierta la sesión… El Presidente expuso que el objeto de la reunión… era dar un acuerdo sobre la muerte del Coronel Alí Gómez ocurrida en Maracay... Puesta en consideración … se acordó por unanimidad: secundar al Ejecutivo del Estado al dictar tres días de duelo en el Estado, en consideración que el Cnel. Gómez era hijo del eximio Jefe de la Causa Rehabilitadora y Servidor Intachable de la Patria; publicar por la imprenta el acuerdo; remitir un ejemplar al ciudadano J.V. Gómez, uno al Presidente del Estado Guárico y otro a la Legislatura... y en sesión del 11-11 se acordó erogar la suma de ochenta bolívares mensuales para combatir la gripe… advirtiendo al Administrador que la erogación es mientras exista la epidemia en estas regiones...
En Chaguaramas, Valeriano Tinedo… murió en 1918 por efectos de la gripe española a la edad de 56 años. Nacido en Tucupido en 1862, era de oficio telegrafista.
Enfermedades como el paludismo y la tuberculosis no serían erradicas sino hasta después de finalizada la dictadura gomecista y esto no sucedería por medio de un proceso de continuas mejoras socioeconómicas, sino por la acción de agentes externos, en este caso la tecnología médica, específicamente DDT (diclorodifeniltricloroetano), aplicado por Malariología. De la hematuria, la hidropesía, los pálpitos y las fiebres o calenturas que afectaban desde siempre al Guárico, comenzaron a ser erradicadas a mediados de la década de los años cuarenta cuando Malariología eliminaba los vectores.
Es indeterminado el total de defunciones en el Guárico. Así como en otras regiones, las personas creyentes se colgaban en el pecho un escapulario o relicario con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús con la frase: “Detente, el corazón de Jesús está conmigo” refiriéndose al mal que los azotaba. Los difuntos eran llevados en hamacas y parihuelas a los cementerios y hasta en los patios y en la sabana íngrima eran enterrados. Invalorable fue la contribución del joven médico marroquí (de Tetuán) Aaron Benchetrit, quien con aceite de tártago pudo salvar muchas vidas en estos contornos, así como en La Guaira y Apure. Del mismo modo, el Dr. Rafael Zamora Arévalo, visitaba los enfermos en su casa y les donaba las medicinas de que disponía… Se cuenta que en Maracaibo, el santo guariqueño, Monseñor Arturo Celestino Álvarez, obispo del Zulia desde 1910 hasta 1920, durante el flagelo de la gripe española, iba de casa en casa repartiendo alimentos, medicinas y nobles palabras a los enfermos.  
A menudo la gente al ver fotos antiguas piensa y hasta desea viajar en el tiempo para vivir esos años, pero no hay nada más inocente y peligroso que ir hasta allá y vivir en esas condiciones sin los avances actuales de la medicina, esa que se desarrolló a partir de la Segunda Guerra Mundial.
Finalmente, hoy día, en pleno siglo XXI, aparece el coronavirus, haciendo desastre en el mundo, en donde los pueblos y ciudades, junto a sus pobladores, nos sentimos aterrados y adormecidos... Pidamos al Corazón de Jesus, detenga ese mal, y que nuestra maltratada Venezuela pueda seguir adelante…
REFERENCIAS
ACOSTA, Víctor. (1989): Reformas Liberales y Acumulación Originaria de Capital en América Latina: Colombia y Venezuela en el Siglo XIX. Caracas. UCV. FACES.
AGN: Sección… Interior y Justicia: “Salubridad. Fiebre de Camaguán, Provincia de Caracas”, año 1846.
CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO INFANTE. Valle de la Pascua, Libro de Actas de las Sesiones Extraordinarias del 08-11 y 11-11-1918.
BOTELLO, Oldman. (2017): Papeles en sepia. San Juan de los Morros: Sistema Nacional de Imprentas del Estado Guárico, Fundación Editorial el perro y la rana y Red Nacional de Escritores de Venezuela. pp. 22, 23.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (s/f): Historia Política, Económica y Social del Guárico. Inédito.
LÓPEZ GARCÉS, Carlos. (2012): La Conservación del Patrimonio Histórico Municipal y el Cementerio General de Altagracia de OritucoOrtiz: VIII Encuentro de Historiadores e Investigadores. Complejo Cultura Dr. Juan Germán Roscio Nieves, sábado 25 de agosto de 2012.
MENDOZA, Irma Marina. (2007): Una epidemia en Camaguán. Año 1846… Camaguán: II Encuentro de Cronistas e Historiadores. Asociación de Ganaderos del Municipio Camaguán. Septiembre 2007.
PÉREZ A. José Obswaldo. (1996): Salud Pública: Saneamiento Ambiental en Ortiz en tiempos de Gómez. Zaraza: II Jornada de Cronistas del Estado Guárico. Asociación de Productores Agropecuarios del Distrito Zaraza (AGRODIZA). Octubre de 1996.
SUÁREZ Á Juan. (1980): Historia y Valores de Valle de la Pascua. San Juan de los Morros: Editorial Los Llanos. p. 51.
VALERO P. Gustavo A. (2020): A propósito de la epidemia de COVID-19: Un poco de historia… Facebook, 14 de marzo de 2020…
Valle de la Pascua, 17 de marzo de 2020.
Imagen: Hospital Rafael Zamora Arévalo de Valle de la Pascua.
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Orígenes del fascismo


Los Mussolini eran pobres. Benito Mussolini a los dieciocho años logra el mismo título de la madre, Maestro de Primera Enseñanza con Matrícula de Honor. Benito acompañaba a su padre en las reuniones políticas con sus camaradas


La Historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir.” Miguel de Cervantes.

Por Arcadio Arocha

El dictador Benito Mussolini, al lado del líder nazi Adolf Hitler, en Munich, Alemania, 1938 (Foto AP)
Benito Mussolini (1883-1945) primogénito de tres hermanos, Arnaldo y la niña Edvige, del matrimonio entre Alessandro Mussolini, herrero de profesión y la maestra de Primera Enseñanza Rosa Maltoni, Benito Mussolini nació en Predappio un pueblito para ese tiempo, de la Romagna a dieciséis kilómetros de la ciudad de Forli, Italia. Su padre ateo y admirador de Mijael Bakunin (1814-1876) famoso anarquista, Alessandro se hizo socialista revolucionario y fundó una delegación de la internacional socialista y escritor de artículos políticos en semanarios locales, además logro puestos en la Administración de Predappio como segundo alcalde y concejal, pero mantenía sus actividades subversivas además creó una cooperativa obrera.

Los Mussolini eran pobres. Benito Mussolini a los dieciocho años logra el mismo título de la madre, Maestro de Primera Enseñanza con Matrícula de Honor. Benito acompañaba a su padre en las reuniones políticas con sus camaradas y de esta manera revisaba folletos y material marxista que posteriormente el los ampliaba. Dio clases por poco tiempo, no tenía vocación. Era de carácter violento y agresivo llego a tener confrontaciones con armas blancas. En esta situación sin trabajo decide emigrar a Suiza en 1902 donde se encontraban muchos italianos a los cuales se incorporo.

A los pocos días encontró trabajo como peón en una fábrica cargando piedras con una carretilla hacia la segunda planta en continua ida y vuela subir y bajar de piso, once horas diarias cerca de ciento veintiún viajes por día, al final de la semana su salario fueron 20 liras lo que representaba unos 4 dólares para la época, los italianos eran vejados y explotados por ser extranjeros, al recibir la paga abandono el trabajo por el mísero salario. “Aproximadamente un mes después de su llegada Mussolini escribió el primer artículo para el L´Avvenire Del Lavoratore, periódico de los socialistas italianos en Suiza. El 24 de agosto de 1902 debuto como orador en Montreux. El 30 de agosto fue designado secretario del sindicato italiano de los obreros de la construcción en Lusana”.P.16 Giovanni De Luna.

El ambiente político en Suiza con los italianos estaba del lado de los extremistas y Mussolini se coloco del lado de Constantino Lazzari (1857-1927) revolucionario intolerante quien despreciaba a los reformistas A raíz del apoyo de Mussolini a la huelga local de los carpinteros fue encarcelado en 1903 en Berna y posteriormente expulsado del Cantón.

Escribió en el Proletariado diario editado por Giacinto Menotti Serrati (1872-1926) publicado simultáneamente en Filadelfia y Nueva York. Conoció también a Angélica Balabanoff (1878-1965).Estos dos dirigentes del movimiento italiano le suministraron mayor conocimiento del marxismo ortodoxo.

Se puede afirmar que Mussolini practicaba el eclecticismo y sus principales ideas para entonces eran la lucha de clases, rechazo al militarismo de la guerra y la aventura colonial, odio a la monarquía, al ateísmo y al anticlericalismo.

Entre el 16 y 21 de septiembre de 1904 tuvo gran influencia en la primera huelga general italiana en la participación socialista. Se oponía al gradualismo parlamentario, prefería la práctica de la acción directa y revolucionaria.

El diario Avanti (Adelante) órgano oficial de los socialistas le dedico atención. Pago servicio militar que comenzó en 1904 en el regimiento de Bersagliere.

La Asamblea Nacional Del Partido Socialista De Reggio Emilia 7 De Julio De 1912 Y La División Del Partido


“Durante mucho tiempo Mussolini se había percatado de la existencia de una creciente disensión ideológica en el seno del partido y había visto surgir dos fuertes tendencias contrapuestas: la reformista y la revolucionaria.”P.100 Laura Fermi. En el primer grupo se encontraba uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores Italianos en 1892, del que surgirá el Partido Socialista Italiano el abogado y periodista Filippo Turati (1857-1932) y junto a él se encontraban los socialistas más intelectuales, ellos como reformistas pensaban que la filosofía marxista interpretada como estaba escrita, según la cual el régimen socialista se podría instaurar después de la llamada revolución proletaria para garantizar el porvenir, algo que los reformistas catalogaban como imposible debido a las circunstancias en que se encontraban para la revolución proletaria y planteaban que los trabajadores tampoco podían esperar a que se materializaba, sino que necesitaban mejorar sus condiciones sin tardanza, mediante negociaciones con los gobiernos liberales para lograr obtener algunas ventajas, como lo lograron con el primer ministro liberal, quien estuvo entre 1891 y 1921 cinco veces en el cargo Giovanni Giolitti (1842-1928) que tomo medidas favorables para los trabajadores como sufragio universal 1913 y la reducción de la jornada laboral y opuesto a la entrada de Italia a la guerra.

Mussolini se encontraba del lado de los revolucionados compuestos por un grupo de intolerantes opuestos a descartar los ideales del marxismo, la lucha de clases y a los cambios sociales por medio de la actuación directa, rechazando cualquier tipo de pactos favorables al parlamentarismo y a las estrategias de pacificación. Mussolini en esta asamblea, desde la tribuna pidió la expulsión de los reformistas cosa que logro y de esta forma produjo la división del Partido Socialista. Entre los expulsados estuvieron Leónidas Bissolati (1857-1920) Filippo Turati y Claudio Traves (1869-1933), el director de Avanti, quien presento su dimisión. Estos tres según el Dr. en Historia Moderna y Contemporánea Eduardo Montagut Contreras p. en línea, fueron los fundadores del Partido Socialista en 1892. A raíz de estos hechos toda la obligación de la dirección del partido se traslado a un grupo de dirigentes revolucionarios que estaban muy lejos de la preparación intelectual de sus predecesores. Al poco tiempo Avanti pasó a manos de Mussolini.

Lenin (1870-1924) dudaba de la obligación revolucionaria de los trabajadores y pensaba en una revolución social dirigida por una elite intelectual, los mejores. “Benito Mussolini, que en 1919 fundó el Partido Fascista, pero que antes de la Primera Guerra Mundial había sido líder del ala extrema radical de la socialdemocracia italiana, sostenía en aquella época puntos de vista parecidos” (Richard Pipes,P.49). Y como Lenin despreciaba a los reformistas. Su maestro era Karl Marx (1818-1883). Lenin alabo la expulsión de los elementos moderados por Mussolini. “En otras palabras, la ideología del fundador del Partido Fascista estaba arraigada en el socialismo revolucionario, igualmente enemigo del conservadurismo y del liberalismo.” ( Richard Pipes,p.283).

Para agosto de 1914 Mussolini se oponía a la Guerra Mundial, sin embargo cambio de opinión convencido de que el nacionalismo era más fuerte que la alianza con base en la conciencia de clases. Para finales de 1914 para sorpresa de sus compañeros, se declara a favor de la intervención de Italia en la Guerra y se alisto en el ejército. Estos hechos produjeron la expulsión de Mussolini del Partido Socialista Italiano, pero afirmaba que seguiría siendo socialista, pero al ver que no podía reconquistar a sus partidarios opto por la fundación del Partido Fascista.


BIBLIOGRAFÍAS
Fermi Laura: Mussolini. Biografías Gandesa Barcelona-Mexico D.F 1962.
De Luna Giovanni: Mussolini. Biblioteca Salvat de Grandes Biografías. Salvat Editores, S.A .Barcelona, 1986.
Pipes Richard: Propiedad y libertad. Dos conceptos inseparables a lo largo de la historia.1999.
Pipes Richard: Historia del comunismo. Mondadori 2002 Impreso en España.
Montagut Contreras Eduardo: Origen y desarrollo del socialismo italiano 2017 internet

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El hato Caimán: una utopía en ciernes

Un vasto territorio repartido, casi absolutamente, por aquella oligarquía, desde el siglo XVI. Véase que, a cinco leguas de El Caimán, hacia el sur, en 1780, el dueño es uno de los Tovar. Los mismos que imperan en Paya Abajo hacia 1676


por Adolfo Rodríguez



Grabado en madera después de dibujar por J. Chaffranjon, del siglo XIX

Había muchas razones para que el mantuanaje caraqueño se fascinara con Humboldt. Entre otras el espíritu de convivencia que lo anima. Ese requisito imprescindible para un conocimiento más confiable del entorno. Se esmeran, pues, en identificársele y complacerlo. Propietarios de haciendas y de hatos procuran hacerse contestes con su concepción del mundo y procuran mostrarles avances que el sabio espera de la economía local, pero también del orden justiciero que abriga. Relata que “Don Francisco Montera y su hermano, joven eclesiástico muy ilustrado (que) nos acompañaron para conducirnos a su casa de La Victoria. Casi todas las familias con las que habíamos cultivado en Caracas amistad, los Uztáriz, los Tovares, los Toros, se hallaban reunidas en los hermosos valles de Aragua. Propietarios de las más ricas plantaciones, rivalizaban entre sí para hacernos agradable nuestra permanencia. Antes de internarnos en las selvas del Orinoco, gozamos una vez más de todas las ventajas de una civilización adelantada” (1942, Pp. 70-71).

Elocuente que uno de tales anfitriones se interesase en persuadir a los dos viajeros, acerca de un modelo laboral que confirmaría directamente en El Caimán. Escribe Humboldt que “el continente de la América española puede producir azúcar, algodón y añil por medio de manos libres, y que los malaventurados esclavos pueden hacerse campesinos, hacendados y propietarios (1942, P. 96).

No obstante, que algunos de esas mejorías no provienen de iniciativa propietaria, si no de una dinámica social que, forzosamente, toleran y admiten. A saber: la mayordomía de hatos en manos de esclavos, hasta el punto de que su autoridad es reconocida incluso por blancos. Un ascenso verificado ya, a comienzos del siglo XVIII, en una finca de Don Juan Ascanio, en Mesa de Paya, cerca del Hato El Caimán, ya existente. Desconozco quien disfrutaba éste, pero cuando Bolívar pasa por allí en 1818, lo detenta uno de los Ustáriz (Pérez, J. O. 2010, p. 12).

Un vasto territorio repartido, casi absolutamente, por aquella oligarquía, desde el siglo XVI. Véase que, a cinco leguas de El Caimán, hacia el sur, en 1780, el dueño es uno de los Tovar.
Los mismos que imperan en Paya Abajo hacia 1676 en que la propietaria es doña Melchorana Tovar y B. de Solórzano, casada con el Segundo Conde de San Xavier, Juan Jacinto Pacheco y Mijares, pariente de don Juan, el Primer Marqués de Mijares, señor de Las Lajas, hato que, en un momento dado, tiene tanta importancia como El Caimán (*).

Etnógrafo cabal, Humboldt ofrece la más amplia idea de lo que es aquel conglomerado más o menos homogéneo. Radiografía por primera vez una institución clave en el proceso de consolidación de la neoetnia llanera.

Estado, entonces, verificable en el modo de relacionar interacciones igualitarias, entre las distintas etnicidades que convergen alrededor de uno los puntales de aquella pujante economía.

Como componente básico hace un exhaustivo comentario sobre la territorialidad donde se enclava aquella institución con antecedentes en la historia de la península ibérica. Organismo conformado por una ganadería de igual procedencia y que se aclimata en el Nuevo Mundo con su denominación hispana (hato).

Las fricciones entre el factor biótico con la geografía encontrada define el medio ambiente en el que se gesta la cultura llanera. Un neoecosistema que se constituye, de manera inconfundible para la transfiguración de los aportes hispánicos: el neohato que asumo como hato llanero.

Humboldt no usa dicha terminología, pero de su descripción se infiere la índole inusitada y diferencial de una actividad que había conocido, bajo otras circunstancias. en regiones planas de Europa así como del Asia, por referencias o posteriores visitas.

Asimismo deja constancia del agente principal de la culturalidad resultante cuando lo nombra con el vocablo escogido. Y que, por lo tanto, insurge como etnonimia definitiva en la historia colombo—venezolana. Existía, sin duda, antes de que Humboldt haga constar su existencia ante sus interlocutores venezolanos, desde que los visualiza en 1799 por Cumaná. Más de un siglo de existencia bojo el obvio rechazo por parte de una clase dominante que no admite igualdades ni autosuficiencias. Esas cualidades inherentes a toda agrupación de índole étnica.

Tras el ecosistema transfigurado por el caballo y la res y, estos, a su vez, por ese medio, emerge la etnicidad, que Humboldt denomina “peones llaneros” y que, por los rasgos que ofrece, es algo más que “trabajador” y más que un nativo, como los asume varias veces. Más bien alternativa histórico cultural, con inobjetable originalidad, legitimada por la emergencia ecológica explicada.

Engranaje de factores que refuerzan principios universales de que cualquier etnicidad se reviste en beneficio de un orden convivencial. Modelo que no descarta flora, fauna, variaciones climáticas, diversidad ecológica, etc. Unos y otros compartiendo el pequeño universo otorgado. De donde esa paideia, ante la cual Humboldt aparenta disconformidad, pero que conviene al narrarla.

Particularidades del modo de estar y ser en un hato veranero que presenta con una verosimilitud a menudo corroborada en estudios sobre el llano, el hato y los llaneros.

La veracidad que, en aquel instante, era riesgosa para quienes se resistían a los imperativos de adscripción de una etnicidad requerida de legitimación. Inevitable en virtud de una dialéctica, por la cual, presuntos antagonistas resultan aculturizados por las razones de origen que asiste a toda etnia.
Envolvió a Humboldt, al relatar encuentro en el que luce naturalizado por aquella tierra y su cultura. Consustanciación que tal vez no concientiza, porque se trata de una interacción que, casi siempre, transita silenciosamente o establece conexiones invisibles que también hermanan. Y que -de acuerdo con ideas del mismo Humbuldt-, quizá intuía.

NOTAS
(*) En 1687 existían capellanías en los hatos Las Lajas, El Caimán (al sur de Morrocoyes) y Tiznados, sitio éste donde ejerce en l7O2 el Pbro. Juan Antonio Fernández, posteriormente cura de Lezama (Castillo Lara, l975) En el justificativo del Obispo Dn Diego de Baños y Sotomayor para una vicefeligresía en el "Partido de Paya, la cañada, Ortiz, Parapara y Güecipo en los llanos distrito de ocho leguas...", el l8 de setiembre de l696, puntualiza que "ai treinta y un hatos de ganado bacuno ...", entre cuyos dueños nombra a doña Melchorana y a Juan Liendo, ascendientes de los Ascanio que figuraban como dueños de hatos en el sitio de Paya Abajo en las matrículas de l752 (Pinto, M., 1967).


BIBLIOGRAFÍA

CASTILLO LARA, L. G. La Villa de Todos los Santos de Cablabozo: el derecho de existir bajo el sol, Caracas: Italgráfica, 1975.

HUMBOLDT, Alejandro De. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente hecho en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 Y 1804 por Alejandro de Humboldt y A. Bonpland. Caracas: Biblioteca Venezolana de Cultura (Colección “Viajes y Naturaleza”) (Traducción de Lisandro Alvarado), 1942.


PÉREZ, José Obswaldo. El hato El Caimán. Sitio y Lugar. Su importancia histórica. Ortiz: Ediciones Fuego Cotidiano, 2010.
PINTO C. Manuel. Principio y Formación e San Juan de los Morros. Caracas: Congreso Nacional, 1967.

RODRIGUEZ, Adolfo. Los llaneros: una utopía que cabalga entre Colombia y Venezuela .Caracas: Fondo Editorial Ipasme, 2012.

RODRIGUEZ, Adolfo. Los Llanos: enigma y explicación de Venezuela. Caracas: editorial El Perro y La Rana, 2010.


*Docente e historiador venezolano


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