VENEZUELA

José David Rondón: la mirada que une al llano con la evolución de la fotografía

José David Rondón, jurado del I Concurso de Fotografía Digital Amateur Apure y Guárico


Por José Obswaldo Pérez

San Juan de los Morros, marzo de 2026. El comunicador social, coach y profesor universitario José David Rondón, jurado del I Concurso de Fotografía Digital Amateur Apure y Guárico, habla del llano como quien vuelve a casa: con memoria, con arraigo y con una sensibilidad que ha marcado su trayectoria profesional. Su historia personal —nacido en Caracas, formado en San Juan de los Morros y profundamente ligado a Las Mercedes del Llano, Valle de la Pascua y Espino— es también la historia de un país que se mueve entre la ciudad y la sabana, entre la modernidad y la tradición.

Rondón no duda al definir su identidad: su esencia está en el llano. Allí están sus abuelos campesinos, las casas de barro y bloque que simbolizan esfuerzo y humildad, y los primeros recuerdos visuales que moldearon su sensibilidad.

De niño, los viajes desde Caracas hacia Las Mercedes del Llano eran una revelación: la siembra de maíz y sorgo extendiéndose hasta tocar el cielo, la profundidad de campo natural que parecía infinita, la emoción de llegar a casa de los abuelos. Esas imágenes tempranas se convirtieron en su primera escuela de observación.

La fotografía: de la magia del cuarto oscuro a la inmediatez digital

Su relación con la fotografía comenzó desde abajo: archivando periódicos, ayudando en laboratorios de blanco y negro, revelando rollos en cuartos oscuros y aprendiendo a medir la luz sin fotómetro, solo con intuición y técnica. Rondón recuerda: La fotografía se constituye como una manera de escribir y congelar la historia en tiempo presente…

Esa convicción lo llevó al fotoperiodismo, donde desarrolló habilidades de comunicación gráfica que luego complementó con estudios de Comunicación Social.

Hoy observa con claridad la transformación del oficio: del cálculo manual del diafragma y el obturador al procesamiento instantáneo de los teléfonos inteligentes; de esperar horas por un rollo enviado “en un carrito por puesto” a recibir imágenes en segundos; de los químicos del laboratorio a la inteligencia artificial.

Para él, estos cambios no sólo han acelerado los tiempos: han redefinido las reglas del juego.

Naturaleza, sentidos y espiritualidad llanera

Rondón describe el Llano como un territorio que activa todos los sentidos: la tierra amarilla y caliente, la brisa de la sabana al amanecer, el horizonte que invita a respirar profundo. En sus palabras:

Esa tierra amarilla característica tiene una fuerza… cuando la pisas descalzo sientes esa energía…

Esa conexión sensorial es, para él, un símbolo gráfico de vida, libertad y creación.

Si algo destaca en su relato es la humanidad llanera: gente amable, trabajadora, cariñosa, capaz de ofrecer su cuarto, su chinchorro y una taza de café sin pedir nada a cambio. Rostros tostados por el sol, manos marcadas por el trabajo agrícola, una nobleza que —como recordaba Cicerón— convierte la agricultura en una de las labores más dignas del ser humano.

Asimismo, la gastronomía llanera aparece en su discurso como un acto cultural: la carne asada no es solo alimento, sino un espacio de encuentro donde se mezclan generaciones, cantos, bebidas y bailes. Un símbolo de identidad que une y celebra.

Finalmente, Rondón invita a mirar el entorno con atención: el café caliente en taza de peltre, el sonido de las hojas, el color de una ciruela recién tomada del árbol, el vaivén del chinchorro, los animales que marcan el ritmo del día. Inspirado en Eduardo Rodríguez Giolitti, recuerda que el secreto está en las letras pequeñas.

Como jurado del Primer Concurso de Fotografía Digital Amateur Apure y Guárico, Rondón aporta no solo su experiencia técnica, sino una mirada profundamente arraigada en el territorio. Su historia personal —entre la sabana y el laboratorio fotográfico, entre la nostalgia y la innovación— lo convierte en un referente para quienes buscan capturar la esencia del Llano contemporáneo.