martes, abril 29, 2008

Los nombres de África en Ortiz

La historia de los nombre de los lugares está ampliamente impresa en todas las vicisitudes de nuestra historia colonial. Antes de la llegada del colonizador, cada lugar fue designado, según el uso del discurso local y el de los usuarios como una suerte de reliquias toponímicas. A su llegada, una doble actitud había sido adoptada.


POR JOSÉ OBSWALDO PEREZ

CUMBITO. Ese fue el primer sonido que escuche en Ortiz. Luego, Cumbote y Mocundo. Y, en cada palabra, me hacía una pregunta: ¿Qué significan? No es fácil para un historiador y, me imagino más aún, para un comunicador social, descifrar sus significados. La región histórica de Ortiz es muy vasta en territorio y con características geográficas muy definidas. Al adestrase a los sabores de esos lugares, uno tiene que hacer una expedición intelectual con la ayuda de otras ciencias interdisciplinarias. Antropología, lingüística e historia.

La historia de los nombre de los lugares está ampliamente impresa en todas las vicisitudes de nuestra historia colonial. Antes de la llegada del colonizador, cada lugar fue designado, según el uso del discurso local y el de los usuarios como una suerte de reliquias toponímicas. A su llegada, una doble actitud había sido adoptada. Ciertos lugares mantuvieron los nombres endógenos, no sin algunas torsiones antropoculturales de la cosmovisión autóctona; mientras otras recibieron los harapos de la dominación española y portuguesa. Por ello que la toponimia en Ortiz es, como en otros sectores de nuestra cultura, mestiza.


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jueves, abril 17, 2008

Ensayo sobre lo complejo y lo pedagógico

La educación es como una receta de cocina. Es como el alimento que debe prepararse cada día. Es necesario cuidar con esmero los ingredientes, atender sigilosamente su guiso y estar alertas durante la degustación. Para hacerlo bien, hay que mantener conciencia clara de que las recetas son apenas una guía de trabajo, que no resuelven nada en la situación concreta ni para siempre, que la experiencia sólo nos sirve para iluminar mejor el inevitable empezar de nuevo, porque el ser humano no es materia inerte ni moldeable.



Cultivarse es una aventura peligrosa
Edgar Morin

Por JOSÉ OBSWALDO PÉREZ

Desde los años sesenta se comenzó a utilizar, en particular en los Estados Unidos y en Europa, el discurso de lo complejo con una acepción tan amplia que condujo a incluir en esta denominación casi todo lo que se consideraba llamativo y de actualidad. En realidad, aparte de aceptar que lo complejo es lo conjuntamente entrelazado, no parece fácil llegar a un consenso final al respecto. Lo único acerca de lo cual existe certeza es que lo complejo apunta más a una comprensión que a una disciplina, teoría o nueva religión. Lo anterior, nos permite avanzar que existen pensadores complejos más no especialistas en lo complejo, es decir existen personas que formadas en una disciplina se proponen una comprensión compleja.


Uno de estos pensadores es Edgar Morín[1], quien construye su teoría apoyándose especialmente en la sistémica, la cibernética de segundo orden y la teoría de la comunicación. Este recorrido intelectual le permitió constituir y proponer un modo de pensamiento que integra la incertidumbre y concibe la organización; reúne, contextualiza y globaliza, reconociendo lo singular y lo concreto; preconiza reunir, sin dejar de distinguir. Este modo de pensamiento es, en esencia, el pensamiento complejo, producto de un método de complejización del conocimiento que pasa por una reforma del pensamiento. Lo realmente complejo es la realidad, pero el pensamiento puede ser complejo en la medida en que se cure de simplificar lo real.


Su perspectiva de complejidad puede llamarse paradigmática en varios sentidos: se articula a partir de los nuevos paradigmas de las ciencias, reordena el conocimiento y se aplica a todo tipo de realidad. Su matiz no sólo sirve para entender la complejidad de la naturaleza, sino que especialmente, a diferencia de otras perspectivas, se concentra en la complejidad humana y social, realidad en la que se encuentra el mayor grado de complejidad. Aunque, por sus grandes alcances, esta perspectiva ha sido comúnmente mal entendida.


El pensamiento es el arte de navegar entre confusión y abstracción, el arte de distinguir sin aislar, es decir, hacer que se comunique lo que está distinguido. La distinción requiere la conexión, que requiere a su vez la distinción, entre otros aspectos. No están jerarquizadas la una a la otra. En este sentido los procedimientos de la simplificación forman parte del pensamiento complejo, tanto como éste segrega los antídotos contra la simplificación. Lo importante es saber permanentemente, acordarse de que simplificamos por razones prácticas, heurísticas y no para extraer la quintaesencia de la realidad (Morin 1984: 305).


El pensamiento de Edgar Morín hace parte de un modo de pensar el mundo que (por oposición al modo de pensar que busca lo simple, lo elemental, la unidad y la totalidad) se ha venido designando con el término pensamiento complejo. Ahora bien: este modo de pensar se inscribe en la vieja y las nuevas culturas científicas, pero no es un ingreso pasivo, acrítico. Por el contrario, es un pensar sumamente activo y crítico. Crítico, en el sentido de repensar las cosas de la ciencia desde perspectiva meta que va construyendo con el propio método que construye su modo propio de desenvolverse. Activo, porque su pensamiento no sólo toma y critica, sino que además transforma los conceptos científicos que toma en consideración. Igualmente es activo porque toma y usa los diversos ámbitos de la ciencia como yacimientos para fabricar conceptos y principios con el propósito de insertarlos en la arquitectura de sus propios métodos, los mismos que pone al servicio de una poderosa voluntad de articulación. El modo de pensar de Edgar Morín es más que activo, es intencionadamente sensible, un gran afecto, un enorme sentido de las alianzas subterráneas y secretas entre los diferentes saberes lo orienta en las tierras de nadie y en las tierras de todos.


Un nuevo paradigma


La educación es como una receta de cocina. Es como el alimento que debe prepararse cada día. Es necesario cuidar con esmero los ingredientes, atender sigilosamente su guiso y estar alertas durante la degustación. Para hacerlo bien, hay que mantener conciencia clara de que las recetas son apenas una guía de trabajo, que no resuelven nada en la situación concreta ni para siempre, que la experiencia sólo nos sirve para iluminar mejor el inevitable empezar de nuevo, porque el ser humano no es materia inerte ni moldeable.


Pero, con todo lo móvil, no domesticable y siempre cambiante del proceso de enseñanza y aprendizaje, es posible hacer reflexiones que nos sirvan de referencia en el momento de resolver problemas, ofrecer pautas o trazar políticas para la educación en un país. Al respecto el Dr. Juan Mari Lois (2006) señala que: "El proceso educativo es correlacionar la ideología con las necesidades y expectativas de los ciudadanos y a partir de esta correspondencia, trazar las finalidades esenciales que deben atravesar. Permear todo el sistema educativo."


Por otra parte, Gabriel Ugas Fermín (2000) señala que los nuevos campos del conocimiento constituyen una imagen del mundo distinta al proyecto educativo que nos legó la Modernidad en el cual, la Escuela se auto justificaba: “todo niño tiene que ir a la Escuela” es una consigna compartida por las masas populares y los grupos hegemónicos. La Educación se convierte en un “gran proyecto”, en un metarrelato, equiparable a la Libertad y la Igualdad que se alcanzarían en algún momento de la Historia dada su relación lineal con otros bienes, por ejemplo: “por la educación se alcanza el desarrollo”.


El estudiante es un actor social forzado a recibir un contenido que lo constituye en sujeto pedagógico mediante una práctica: la escolaridad, ella es una problemática que se le plantea a los individuos mismos, es la construcción de “la experiencia de uno mismo” como estudiante, delimitado temporalmente (el horario escolar) en una institución (la escuela) que lo permea socialmente para un desempeño laboral (el profesional). Esta metamorfosis le va conformando nuevas subjetividades para su desarrollo e integración vital– cognoscitiva en la que haciéndose va “haciendo ser” su individuación.


La ética pedagógica, según el Dr. Juan Mari Lois en su libro Ética Pedagógica, es la que se encarga de estudiar las particularidades de la conciencia moral, de la actividad moral y de las relaciones morales que surgen en el proceso docente – educativo, debe formular y fundamentar las exigencias morales que plantea la sociedad al maestro, debe investigar y fundamentar el contenido y la acción de los principios y normas morales en el trabajo docente – educativo concreto.


La complejidad de lo educativo rebasa ampliamente cualquier visión disciplinaria; no es sólo psicología o sociología, economía, lingüística, etc. lo que nos puede acercar a la construcción del conocimiento de lo educativo, sino la posibilidad de ver lo esencial de las relaciones en juego y el tipo y nivel de conocimientos que involucra.


La posibilidad de pensar y conocer lo educativo como totalidad, el reintroducir al sujeto que conoce, la posibilidad de pensar varias relaciones y niveles, el saber que la posibilidad de pensar más relaciones de lo educativo es lo que nos posibilitará ir construyendo una ciencia de la educación. Creo que estos y otros elementos de este paradigma son importantes para el futuro.

NOTAS

[1] Edgar Morín nació en 1921 en Francia, en el seno de una familia judía originaria de Livorno (Italia). Durante la segunda guerra mundial participó en la Resistencia francesa y cambió sus apellidos de familia: Nahum Beressi, por el de Morin.

BIBLIOGRAFIA


LOIS, MARI JUAN (2006). Filosofía y Educación. Hacia un nuevo horizonte educativo mediante un cambio de paradigma. Bolivia: Editorial Los Amigos del Libro.
____________________ (1989). Ética pedagógica / Juan Mari Lois, Maricela González Pérez. _ La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1989.

MORIN, EDGAR (1990). Introducción al Pensamiento Complejo. España: Gedisa Editorial.
_________________(1999). La Cabeza Bien Puesta: Repensar la reforma, reformar el pensamiento. Argentina: Ediciones Nueva Visión.
UGAS FERMÍN, GABRIEL (2000, Febrero).El fin de la escuela como metarrelato. ¿Discutir la pedagogía como ciencia es hoy un falso problema? En: Educere, Año 2, Nº 8.
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viernes, marzo 28, 2008

LA FULANA POLITICA

A papá se le conoce y recuerda como el fundador del Partido Socialcristiano Copei aquí el el Guarico en 1946, pero lo que muy pocos saben es que lo hizo sin mucha convicción y, para ser más sinceros, le huyó al compromiso.
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Por Daniel R Scott Papá me balbuceó una serie de sonidos que yo, tras ordenarlos trabajosamente en mi mente como quien arma un rompecabezas, interpreté como un "lo único que lamento de irme es no haberlos dejado arreglados". Él solo tiene y nos deja la ya clásica casa montonera como única posesión. Posesión de todos y de nadie. La vieja casa de medio siglo, la casona de las tejas siempre rotas y de las goteras eternas. Él mismo y no otro diseñó los planos, la construyó sobre un montón de piedras que mamá y él trajeron de los ríos cercanos en un Jeep. Fundador de periódicos y de un partido político que llevó a dos hombres a la presidencia de la Republica, no acumuló posesiones ni nadie pudo jamás señalarle de corrupto. Siempre se cuidó de eso. Y cuando Lorenzo Fernández propuso a papá como gobernador del Estado Guárico, el presidente Caldera se opuso. Al todo suficiente presidente del primer mandato le disgustaba la falta de diplomacia y el inevitable tono intrigante de las denuncias de papá, por lo que siempre le mantenía al margen y hasta tomó alguna represalia contra él. Pero en sus afanes patológicos de conquistar la presidencia en 1983, (en una visita electoral que le hizo al municipio Mellado en octubre de 1982), puso una mano sobre el hombro de papá y le dijo a los presentes lo suficientemente alto como para que todos oyeran: "¿Antonio? Siempre escuchen lo que tenga que decir. ¡No se equivoca!". Pero papá nunca le perdono su altivez, ni su pase a la reserva de 1988, ni la controversial frase de "ya sea que voten blanco o nulo", ni su ruptura con COPEI, ni sus aventuras con el partido "Convergencia", ni el sobreseimiento a los militares de la intentona golpista de 1992.
A papá se le conoce y recuerda como el fundador del Partido Socialcristiano Copei aquí el el Guarico en 1946, pero lo que muy pocos saben es que lo hizo sin mucha convicción y, para ser más sinceros, le huyó al compromiso. El me dijo: "En una oportunidad me encontré con mi hermano Daniel Scott. Venía acompañado con el Dr. Pedro del Corral, Ezpinosa Sánchez, y Marco Antonio Angeli. Me hablaron de fundar el partido Copei, solicitaron mi ayuda y me dieron el lugar y la fecha para el evento. Como yo no quería fundar nada me fui de cacería por los lados de Tiznado. Cuando regresé volvieron a buscarme con la misma propuesta. Finalmente accedí y busqué unos trece o catorce personas entre amigos y familiares y procedimos a fundar Copei acá en San Juan de los Morros".Cuando le preguntaba a papá la razón de su renuencia a la hora de proponérsele la fundación del Partido Copei esto fue lo que respondió: "A mí no me gustaba Copei ni Caldera. Yo era buen amigo de Leoncio Martínez, director del semanario Fantoches. Un día el caricaturista del viejo Leoncio publico una caricatura que ridiculizaba a Rafael Caldera. Bueno hijo, la respuesta no se hizo esperar ¡y de que manera! Asaltaron la dirección del diario, destrozándola, y apalearon a Leoncio Martínez, partiéndole la cara. Para mí Leoncio Martínez era como un anciano que mas duraba en la rotunda combatiendo a Gómez que libre en la calle. No se merecía semejante trato. Por eso no me gustaba ni Caldera ni Copei". Y sin embargo papá fundo y militó en el Partido, llegando a ser Secretario General del mismo, hasta el día que se retiro, simbólicamente apaleado por Caldera, y sin un centavo en los bolsillos.
Mi tío Daniel sí que sabía bajarle los humos al aristocrático político venezolano, vengando de alguna manera a papá. Ocupó la gobernación del Estado Miranda y el Ministerio de Agricultura y Cría. Un día que Rafael Caldera le anunció una visita a la casa de su hacienda "Carrizales" ubicada en las afueras de El Sombrero, mi tío Daniel, que era un tarambana sin redención, mando a retirar de los baños el papel higiénico y puso en su lugar resmas de papel periódico recortado en pequeños cuadros. Cuando Caldera salió del baño protestando, mi tío contesto: "Es que así se limpia el culo el pobre, Doctor Caldera". Tengo entendido por mi primo Horacio Alfredo (hasta no hace mucho secretario de política de Enrique Mendoza) que se creó en una de las salas de la gobernación del estado Miranda la biblioteca "Daniel Scott Cuervo"; habría que ver si el tornado de la revolución no barrió el nombre del atolondrado ex gobernador, sustituyéndole por el nombre de algún prócer del marxismo-leninismo.
Papá, pues, no nos deja nada, salvo la honestidad de su vida pública. Cuando supo de las inclinaciones políticas de uno de sus nietos, lo sentó un día y le dijo: "Me hubiera gustado dejarles bienes de fortuna, pero les dejo algo mejor: mi apellido, el que he sabido llevar con dignidad y honor. Te lo entrego para que lo multipliques y lo cuides". Cuando veo tanto odio y negación de nuestro pasado inmediato digo que siempre existió el copeyano y el adeco honesto, pero los hicieron a un lado a la hora de gobernar o gobernaron por poco tiempo. Las ideas y los proyectos políticos no son responsables de la mala conducta de sus seguidores. Pero esa es la tragedia de nuestras sociedades: las ideas van por un lado y la conducta ciudadana va por el sentido contrario. Vivimos de retórica pero se ignora esa praxis que es lo que, en última instancia, trae progreso a un país. 11 de Marzo de 2008
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lunes, marzo 24, 2008

Sobre Julio César Sánchez Olivo y su presencia en Valle de la Pascua

El intelectual, escritor, periodista, poeta y político apureño Julio César Sánchez Olivo por lo menos que se sepa vivió en Valle de la Pascua en dos momentos de su vida, el primero en 1936 cuando estuvo hospitalizado en el viejo Hospital Guásco de esta ciudad, en ocasión de la mordida de una baba en Apure, razón que le obligó a trasladarse a Valle de la Pascua en busca de alivio y mejoría para su padecimiento.


Julio César Sánchez Olivo
por Felipe Hernández G*


A Argenis Méndez Echenique. Eminente historiador apureño, estudioso de la vida y obra de Don Julio César Sánchez Olivo.

Don Julio César Sánchez Olivo nació en un hato cercano a la población de Guachara, estado Apure, el 21 de octubre del año 1909. Hijo de Don Teodoro Sánchez Ostos y Doña Maria Josefina Olivo. La carencia de facilidades para instruirse en un medio como el de Apure de ese tiempo la suplió la propia madre, pues el padre había muerto en 1913. En ese sentido, ella se empeñó en que escribiera una plana diaria, copiando regularmente del "Consejero de la Juventud" o del "Manual de Urbanidad y Buenas Maneras" de Manuel Antonio Carreño, además que leyera sobre gramática, historia, geografía, aritmética y algunos otros libros escolares. De esa manera logró inculcarle el hábito de la lectura.

Se puede decir, que fue Sánchez Olivo un autodidacta con una basta cultura que le permitió ocupar importantes cargos, escribir y publicar importantes obras especialmente sobre la historia y las costumbres apureñas.

Afirma Méndez Echenique, que en 1937 fue nombrado Secretario de la Corte Suprema del Estado Apure. Ese mismo año publicó su primer artículo de prensa. "Gobernadores y Prefectos" en el semanario Cordura, dirigido por el Dr. Ángel Domingo Beroes, uno de sus principales mentores y quien lo encaminó hacia el periodismo critico, combativo y social. Entre los años 1938 y 1969, Sánchez Olivo realizó un sin número de actividades económicas, políticas, sociales y culturales en pro del estado Apure, entre las cuales destacan: fundador de la Asociación de Pequeños Criadores del Estado Apure; Secretario General de Gobierno en varias ocasiones; Fiscal del Ministerio Publico; autor de la conocida columna "Camino Real", Promotor y fundador del Comité Pro establecimiento de las Vías Fluviales en Apure; Senador de la Republica por el Estado Apure (1959-64); funda en Caracas el Comité Amigos de Apure; programa radial en Radio Continente titulado "Apure en Marcha"; funda en Apure el quincenario "El Apureño"; y el primero de junio de 1969 inicia un Programa Radial Dominical en la emisora "La Voz de Apure" llamado "El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre".manteniéndolo durante 19 años hasta casi su muerte.

En el año 1977, por iniciativa suya, el gobernador del Estado Elías Castro Correa, creó por decreto, "La Bibliotecas de Autores y Temas Apureños", nombrándolo Presidente de la Comisión Editora. Al año siguiente fue designado Cronista Oficial del Estado Apure e inicia la publicación de una serie de trabajos relacionados con la historia y las tradiciones de Apure, alcanzado más de cuarenta los títulos publicados.

Fue nombrado Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua en Febrero de 1982 y el 17 de octubre de 1986 la Universidad Nacional Experimental "Simón Rodríguez" lo nombró "Profesor Honorario". Tres días más tarde, el 20 de octubre de 1986, la Academia Nacional de la Historia lo nombra Miembro Correspondiente por el Estado Apure.

PRESENCIA DE J. C. SÁNCHEZ OLIVO EN VALLE DE LA PASCUA
El intelectual, escritor, periodista, poeta y político apureño Julio César Sánchez Olivo por lo menos que se sepa vivió en Valle de la Pascua en dos momentos de su vida, el primero en 1936 cuando estuvo hospitalizado en el viejo Hospital Guásco de esta ciudad, en ocasión de la mordida de una baba en Apure, razón que le obligó a trasladarse a Valle de la Pascua en busca de alivio y mejoría para su padecimiento. En esa ocasión dado su precario estado de salud por la amenaza de una posible gangrena, llegó a creer que iba a morir sin volver a su amado Apure, y en un momento de nostalgia y evocación compuso su célebre canción “Cajón de Arauca Apureño”, que a mi modo de ver constituye un himno a esa tierra, a su gente y todo lo que implica el ser llanero y la llaneridad. Además de ser un clásico de la música llanera venezolana.

Indudablemente que la letra de la canción “Cajón de Arauca Apureño” constituye una remembranza nostálgica del poeta, que se corresponde con sus vivencias, tal como lo señala en sus investigaciones el historiador Argenis Méndez Echenique: “Julio Cesar vivió sus primeros veinte años en los hatos "Chaparralito" y "Los Cañitos", en pleno Cajón de Arauca, por lo que en su niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado llanero toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño”.

Una segunda ocasión en que Julio César Sánchez Olivo vivió en Valle de la Pascua, fue en el año 1952, entonces vino aquí como preso político de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que lo expulsó de Apure, enviándolo a esta ciudad, la cual le puso como cárcel, desde entonces se radico aquí hasta poco después de la caída del dictador, el 23 de enero de 1958. Refiere el ingeniero Manuel Soto Arbeláez en un artículo publicado en el diario Jornada de Valle de la Pascua el 03/11/2007, lo siguiente:

“De muchacho yo tuve la suerte de ver al “Indio” en Valle de la Pascua, en el cine Manapire. Cargaba a otro indio cantante llamado Delfín Curuco, no muy bueno para grabaciones, pero se defendía con su voz hombruna y ademanes de hombre de campo, de monte adentro, con manos callosas y dedos deformes, seguramente por el uso continuado de la soga de enlazar en labores de vaquerías. Tal vez sería en esa época cuando “El Indio” se enamoró allí, como ha contado en diferentes ocasiones, dándoselas de galán, al igual que su papá. En ese entonces vivía en La Pascua, en calidad de preso político con “La Ciudad como Cárcel”, el poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, gran amigo del músico y a quien éste compuso un joropo en su honor, incluido en uno de los últimos discos que grabó el cunavichero arpista, cantado por su hijo Alix. Sánchez Olivo era primo del Dr. Alfredo Plessman Sánchez, también apureño y de grata recordación en Valle de la Pascua, donde ejerció por muchos años. Dentro de esta familia también se cuenta a José “Pepito” Garbi Sánchez quien es nombrado varias veces por “El Indio” en sus joropos y por Sánchez Olivo en sus coplas. “Pepito”, según se cuenta en el Apure, fue combatiente contra la tiranía de Juan Vicente Gómez. En algunos corridos llaneros se le recuerda por su arrojo y valentía. Entre los cantores que lo nombran –además del “Indio”- están Juan de los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” y Ángel Custodio Loyola. “Pepito” sólo contaba con 21 años de edad cuando fue encarcelado por oponerse al régimen gomero. Su nombre completo fue José Amadeo Garbi Sánchez, hijo de Amadeo Garbi Galli -autor del Himno del Estado Apure- quien cumplió funciones públicas en ese estado llanero. La señora Alicia Garbi Fuentes, sobrina nieta de “Pepito”, niega completamente la versión de que aquel hubiera estado incurso en las acciones guerrilleras de Pedro Pérez Delgado “Maisanta”, cuando éste trató de tomar por asalto a San Fernando ocasionando una refriega sangrienta. Versión que consigno aquí según un E-Mail que amablemente me enviara la señora Garbi Fuentes en febrero del corriente”.

En Valle de la Pascua, Sánchez Olivo vivió con su esposa doña Guillermina de Sánchez en una vivienda ubicada en la calle Descanso entre las calles Retumbo y Camaleones. En esta ciudad hizo amistades, entre las que se cuenta la maestra Luisa Julieta Hernández Barrios y su sobrina Gladis Hernández Zamora, así como el escritor y poeta Víctor Vera Morales, Teodomiro Loreto y su esposa Zoraida Moreno de Loreto, el Dr. Emilio Carpio Castillo, Eduardo Clavo, Benito Bolívar y la profesora Luisa de Bolívar, los Zamora, los Hitcher Pérez, los Higuera Loreto, los Moreno, los Vargas, los Salomón, los Azuaje, los Matos Marrero, entre otros. Es decir que don Julio César Sánchez Olivo durante su estancia en Valle de la Pascua se relacionó con la gente más granada y selecta de la ciudad de ese entonces. Haciéndose un asiduo visitante del Country Club que funcionaba en esta población; además trabajó en Radiodifusora La Pascua.

La relación de Sánchez Olivo con Gladis Hernández Zamora la estableció por intermedio de su primo hermano, el doctor Alfredo Plessman Sánchez, médico apureño que vivió y ejerció por muchos años en Valle de la Pascua, casado con doña Rosita Ron Martínez de Plessman, guariqueña, natural de Zaraza, con quienes Gladis tenía gran amistad ya que vivían al frente, en la calle Juan González Padrón. La familia Plessman Sánchez vivía en el edificio de la Clínica Plessman (hoy Clínica Guárico) de la cual era accionista-propietario, junto con los médicos Carlos Eduardo Clavo y Antonio Malavé. Gladis Hernández vivía al frente. Fue Gladis la madrina de la hija mayor del médico, Neyda Plessman Ron, también eran compadres del Negro Arzola y doña Elsa Salazar de Arzola que fueron los padrinos de Ibellice Plessman.

En Valle de la Pascua los esposos Plessman – Ron tuvieron cuatro hijos, a saber: Neyda, Alfredo, Ibellice y Marilyn. Merece recordarse a Neyda y Marilyn, vallepascuenses que en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, obtuvieron importante renombre y fama nacional como modelos, locutoras, actrices y miss en el caso de Marilyn. Después que se mudaron para Caracas tuvieron a Ricardo que es su único hijo varón.

Refiere don Elio Velásquez, que en los años cincuenta Sánchez Olivo era asiduo del Bar Royal, donde acudía de manera regular cada noche a “echarse unas cervecitas” y mientras las consumía, en viejos papeles escribía canciones y poemas, sin que las interrupciones y el intercambio con los contertulios le apagasen la musa. El Bar Royal quedaba en la calle Atarraya cruce con Descanso, donde después fue construido el Cine Royal, y hoy está el edificio “La Elegancia”.

Don Julio César Sánchez Olivo, murió el 22 de abril de 1988, y sus restos reposan en el viejo cementerio de San Fernando de Apure. Entre las obras publicadas que escribió se cuentan: Bongos y Canoas; Vaqueros y Vaquerías, La langosta (1916) y La Humareda (1926), Relatos Apureños; La Cultura y el Desarrollo General de Apure, entre otras.
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*Profesor Titular. UNESR
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miércoles, marzo 12, 2008

Microbiografía/Jesús María Camejo González

Don Jesús María Camejo fue un hombre de contextura fuerte. Tenía una altura aproximada de 1,75, era moreno, de cabello blanco, ojos claros; era de fácil diálogo con las personas.

Por José Obswaldo Pérez

De profesión farmacéutico, cursó estudios de farmacia y botánica (en los Laboratorios Vargas en Caracas). Nació el 17de abril de 1903, en el Estado Miranda, San José de Río Chico (Barlovento), donde pasó gran parte de su niñez. Hijo de don José Gabriel Camejo y doña Natalis María González.

A la edad de 14 años, tuvo la oportunidad de trabajar en una farmacia, en el Estado Miranda. Allí comenzó a germinar una pasión por los estudios de medicina botánica y farmacia, los cuales le permitirán desarrollar grandes conocimientos para atender y ayudar a sus semejantes. Bajo este ambiente de trabajo le permitió relacionarse con diferentes laboratorios del centro del país, debido a que con frecuencia viajaba a la Capital caraqueña, lo que le permitió estar actualizado.

Tenía una gran sensibilidad para atender y compartir con las necesidades de los más desprovistos. “De Jesús María Camejo González, decían que el era más suave que un guante de seda y más fuerte que el odio”, nos cuenta su hijo José Camejo Castillo.

Don Jesús María Camejo fue un hombre de contextura fuerte. Tenía una altura aproximada de 1,75, era moreno, de cabello blanco, ojos claros; era de fácil diálogo con las personas.

Vivió en Macaira, en Altagracia de Orituco. Más tarde, en San José y San Francisco de Tiznados y finalmente en Ortiz, donde se residenció y se estableció dedicándose al comercio con una farmacia que tuvo ubicada en la avenida Bolívar. Allí, en el patio trasero tenía su gallera y algunas matas de árboles.

Casó en primera nupcias con doña Rosa Medina Rodríguez González, de cuya unión hubo un hijo: Carmelo Camejo González; y en segundo matrimonio con Guillermina Lourdes Castillo Mier y Terán, de cuya unión hay cinco hijos: Dila, Gisela, Socor, José y Pedro Camejo Castillo.

En la población de Ortiz fue encargado de los dispensarios de San José de Tiznados y San Francisco de Tiznados, por el Ministerio de Sanidad. En la década de los años 50, trabajó en la organización del censo nacional.

Fue un gran lector de los medios de comunicación, y se expresaba por escrito con una buena ortografía. Era amante de tocar tambor e ir a fiestas de parrandas; así como compartir con sus amistades y amigos. Era aficionado al deporte hípico, visitaba el hipódromo con frecuencia, e incluso llegó a tener caballos de carreras.

Entre otras de la facetas de su vida, le gustaba el manejó de los asuntos jurídicos en materia de tierras.

Don Jesús María Camejo falleció en el Hospital Guárico en San Juan de los Morros, el 21 de Septiembre de 1973 y sepultado en el Cementerio Municipal de Ortiz, justo al lado de la tumba del General y Doctor Roberto Vargas.jo
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