jueves, diciembre 29, 2011

Vargas Llosa: América Latina debe alejarse de “dictaduras mesiánicas”

El  escritor peruano Mario Vargas Llosa

El escritor peruano Mario Vargas Llosa sentenció hoy que América Latina será más libre en la medida en que sea más culta, aunque advirtió que países como Cuba, Venezuela y Ecuador se están quedando atrás en la región debido a Gobiernos de “dictaduras mesiánicas” y “populismos catastróficos”.

El Premio Nobel de Literatura 2010 consideró que es “innegable” el progreso exhibido por Latinoamérica en las últimas décadas, como lo demuestra el crecimiento económico registrado en naciones como Brasil, Colombia, Chile, República Dominicana y Perú, a pesar de la “catástrofe” registrada en la economía mundial.

“Atrás han quedado, afortunadamente, los tiempos en que Latinoamérica apostaba por su futuro sobre la base del desorden, autoritarismo y la anarquía que representan la bomba y el fusil”, expuso en Santo Domingo el novelista momentos después de ser investido “Doctor Honoris Causa” por la Universidad APEC.

Consideró, por el contrario, que el camino hacia la libertad es el del trabajo, la democracia y la educación.

“Los jóvenes latinoamericanos, a muchos de los que afecta la inequidad y la desigualdad, no deben sentirse deprimidos porque ahora los pueblos tienen la oportunidad de elegir si son pobres o prósperos; si hacen lo que tienen que hacer y ese camino es el de la globalización”, afirmó.

Vargas Llosa dijo que en las oportunidades en que ha sido profesor en universidades de naciones desarrolladas ha comprobado el “abismo” que separa a esos centros de sus iguales en América Latina.

“Es por esto que digo que las universidades son de una importancia neurálgica para la transformación de un país (…) se ha avanzado enormemente en Latinoamérica, pero aún existen diferencias intolerables”, opinó el autor de “Pantaleón y las visitadoras”, para quien la libertad es el mejor aliado que tiene la Justicia.

El creador literario dijo confiar en que los jóvenes latinoamericanos sabrán cumplir con el rol que le corresponde a la hora de asumir los destinos de la región y a ellos dedicó unas reflexiones del filósofo austríaco-inglés Karl Popper, cuando fue inquirido por periodistas sobre las complejidades del mundo moderno.

“Popper decía que nunca como ahora el mundo había estado mejor, pues ahora se conoce mejor sobre cómo mejorar los alimentos, las medicinas, sobre cómo combatir con más eficacia las enfermedades, y se tienen a mano las experiencias de miles de años que servirán para no repetir errores pasados y hacer de este un mundo mejor”.

Vargas Llosa, por otra parte, pasó revista a sus más de 30 años de relación con la República Dominicana, pueblo que enalteció porque “nunca” perdió su entereza a pesar de sufrir una “sanguinaria” dictadura como fue la de Rafael Trujillo.

El escritor, que también ostenta las nacionalidades española y dominicana, disfrutó a carcajadas cuando quien leía su semblanza recordó que el propio autor reveló en una oportunidad que su esposa, Patricia Llosa, que maneja prácticamente todo lo relacionado a su carrera, le dijo: “Mario, tu solo sabes escribir”.

EFE
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sábado, diciembre 24, 2011

El lado oscuro de una epopeya

No odio a aquellos a quienes combato / Ni amo a quienes resguardo", reza un célebre verso del laureado poeta irlandés W.B.Yeats -"Those that I fight I do not hate / Those that I guard I do not love - que bien podría ser el lema regimental de tantos irlandeses que vinieron a morir a las actuales Venezuela y Colombia y de quienes tan poco sabemos los contemporáneos.
EL MUNDO

IBSEN MARTÍNEZ |EL MUNDO
El relato canónico acerca de la llamada "Legión Británica" quiere que los extranjeros que vinieron de Europa a ponerse a la órdenes de Bolívar en Angostura a partir de 1817, lo hayan hecho movidos por intensos sentimientos de simpatía por la causa independentista.

Así, es frecuente leer que tal o cual oficial inglés, irlandés, alemán o francés, quiso venir a morir en nuestros cangilones imbuido del mismo espíritu romántico que llevó a Lord Byron a morir en la batalla de Missolonghi, luchando por independizar al pueblo griego del yugo otomano.

La verdad, sin embargo, parece haber sido muy otra, como sugieren los más recientes estudios. Uno de ellos, sumamente notable, lo ha escrito Matthew Brown, un historiador militar de quien no sabría yo asegurar si es inglés o irlandés, pero sí que enseña historia hispanoamericana en la Universidad de Bristol y que el suyo es un libro sencillamente estremecedor. Un libro que echa por tierra toda mistificación lírica acerca de los legionarios extranjeros en las guerras de Colombia. Se titula: Aventuras en las Colonias Españolas: Simón Bolívar, los mercenarios extranjeros y el nacimiento de nuevas naciones" ( Adventuring through Spanish Colonies: Simón Bolívar, Foreing Mercenaries and the Birth of New Nations, Liverpool University Press, 2006).

Brown ha logrado elaborar una base de datos que puede consultarse "en línea" y que permite hacerse una idea muy distinta de los motivos de, y el papel jugado por, los combatientes extranjeros en nuestra guerra de independencia.

Se calcula, sobre bases sólidas, que entre 1810 y 1825, más de 7.000 -no unos cuantos centenares- mercenarios ingleses e irlandeses zarparon de Inglaterra a combatir en los ejércitos de la Gran Colombia. Estas cifras no pueden explicarse sino por una deliberada y vasta operación de reclutamiento de soldados de fortuna ordenada desde la más alta posición de mando. Y por la necesidad de oponer a las curtidas y disciplinadas tropas profesionales de don Pablo Morillo -quien ganó su rango de general combatiendo a las tropas invasoras napoléonicas- recursos humanos mejor preparados que las antiguas hordas de Boves trocadas, luego de la llegada del cuerpo expedicionario español en 1815, en fuerzas irregulares a las órdenes de Páez.

En sus páginas nos enteramos de algunos sorprendentes hechos capitales: a la mayoría de los reclutados provenían de la famélica Irlanda, b un número crecídisimo de ellos no había tenido ninguna experiencia bélica anterior. Esto contraría la afirmación de que se trataba, en su mayoría, de oficiales y tropas desmovilizados y a media paga, luego del fin de las guerras napoleónicas en 1815, c se atrajo a los combatientes con ofrecimientos más económicos que políticos, tales como doscientos dólares, no bien desembarcasen en Angostura, promoción a rangos superiores de los ostentados en el ejército inglés y proporcionales al número de hombres atraídos por dichos oficiales, incluso tierras cultivables. Como cabe suponer, tales ofrecimientos fueron incumplidos las más de las veces.

Muy pocos títulos se ocupan de esta cuestión, notablemente el de Clèment Thibaud (Repúblicas en Armas, Planeta, 2003). Por eso, es muy de celebrar la aparición en Venezuela de un libro necesario y fascinante: El lado oscuro de una epopeya: Los legionarios británicos en Venezuela (Editorial Alfa), del brillante historiador Edgardo Mondolfi Gudat.

Mondolfi es rara ave como historiador: escribe alarmantemente bien, a diferencia de muchos de sus colegas, como puede constatarse al leer sus biografías de Boves y del Gran Reclutador en Londres, Luis López Méndez.

Y, al tratar el tema de los legionarios, mercenarios, aventureros o voluntarios combatientes de la libertad, según sea el caso de cada uno de ellos, Mondolfi no está en terreno desconocido para él. El estudio de las relaciones entre la naciente Venezuela y el Imperio Británico informan buena parte de su obra pero, esta vez, ha logrado un resultado magnífico que se beneficia de un delicado equilibrio entre la probidad académica con que Mondolfi se acerca a sus datos y el amigable talante didáctico que tiene su prosa.

Los motines, los duelos, el choque cultural que para un hijo de Donegal o Yorkshire ha debido ser la travesía Orinoco y Apure arriba hasta llegar a Achaguas están tratados en su libro con exhaustiva nitidez.

Leyendo a Mondolfi, recordé que, justamente en la región de Achaguas, prevalece un rasgo genético estabilizado: el color claro, grisáceo, de los ojos. A esa característica los lugareños la llaman "el paso del inglés".

El extraordinario libro de Mondolfi rinde tributo a aquellos extranjeros que, embaucados o no, merecen la atención de los lectores venezolanos interesados en poner en claro cómo se forjaron los primeros días de nuestra nacionalidad.
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jueves, diciembre 22, 2011

Por qué hablo poco de política

Por Daniel R Scott

Días atrás alguien me preguntó extrañado: "¿Por qué no escribes sobre la política y su acontecer nacional? ¿Por qué no ponderas a este o aquel candidato?". Sucede que los temas y contenidos aparecidos en el "Nacionalista", a excepción de dos o tres que me han sido ineludibles, hablan de cualquier cosa menos del activismo político o candidatos a la presidencia. Siendo hijo del fundador de un partido otrora relevante en el país (papá fue co-fundador del partido Socialcristiano en 1946) y pariente de personas que se han destacados en la política nacional y regional, la pregunta es válida. No se equivoquen. Podría escribir sobre lo que me preguntan. Tengo mi opinión, por ejemplo, sobre asuntos tales como las de un confuso Elías Jaua pregonando que la propiedad privada es antinatural y un "invento de occidente", o del contradictorio "Capitalismo Popular" de Corina Machado, o de las publicitadas y bulliciosas propagandas de las elecciones primarias de la Oposición, o de si el socialismo es o no es cristiano, o de si Cristo fue o no el primer comunista o, para no alargar la lista (cosa que detesto), del concepto que tengo de la validez o no de la norma jurídica dentro del contexto político, económico y social nacional, pero deliberadamente, al menos por los momentos, me abstengo de hacerlo. Pero repito: no se equivoquen. Creo de vital importancia que el ciudadano esté muy bien informado de todas estas cosas enumeradas arriba, de todo aquello de lo cual depende el destino de la patria, mucho más cuando tenemos en puertas un proceso electoral delicado que configurará el panorama político, social y económico del país. Sí, hay que estar atento a ello, participar de ello, y cuidarnos de no cometer errores. Revestirnos de formación cívica y sentido común para decidir bien y mejor. Desde ya, mis parabienes a ambos bandos.

Pero también creo que ese mismo ciudadano está desde hace tiempo saturando de lo político o, mejor dicho, de la diatriba política Está harto.. El quehacer político, entendido sencillamente y sin adornos como la forma racional de la sociedad para alcanzar las metas e intereses que beneficien a los diversos sectores de la vida nacional, no es malo y es muy loable. No hay otro camino. Pero el ataque, el insulto y la ofensa es cosa extenuante. Es una guerra civil sin armas ni bajas.
Los medios de comunicación nos bombardean a diario y a quemarropa con la noticia de la diatriba política: enciendo la TV. y me acalora el verbo incendiario del diputado tal, y si abro el prensa nacional veo alcaldes y gobernadores descalificándose mutuamente. Esto cansa. Como dijo Spurgeon: "La mente se cansa si se fija en una sola cosa". O como me dijo un humilde taxista: "Repugna".

Por eso yo escojo hablar de otras materias olvidadas o relegadas a un segundo o último plano. No puede ser que la ignorancia sea tal, que un buen amigo mío vea una foto de Gandhi colgada en la pared de mi estudio y la confunda con una foto de mi papá, u otro amigo crea que Martín Luther King recibió en 1964 un Óscar y no el premio Nobel de la Paz. No lo sabemos todo, es cierto, pero tampoco podemos ignorarlo todo.. Estoy cansado de la fina oratoria de las vidas que carecen de virtud. La fatal ausencia de los valores más elementales me preocupan más que un Hugo Chávez o un Leopoldo López porque dicha ausencia entraña un peligro para el país y por eso cuando escribo hago un llamado a retomar esos valores. Hablo de hombres imperfectos pero buenos que lucharon por dignificar a toda costa al prójimo. Hablo de Dios, del amor al hombre, de la fe que humaniza. De un Antonio Pérez Esclarín que dice: "No permitamos que nos dominen el desaliento y la desesperanza. Desoigamos los gritos que nos invitan a la intolerancia, el odio y la violencia". Hablo de seres de carne y hueso que sacrificaron sus vidas en el altar del amor a sus semejantes. Porque es un craso error creer que todos nuestros problemas son esencialmente políticos. No lo son.

No se me entienda mal. No soy un utópico indocto. Creo en la Nación, en el Territorio, en el Estado y los Poderes que lo conforman. Doy gracias al Creador por no pertenecer a algún grupo étnico carente de territorio. También doy gracias por nuestra independencia y los próceres que la hicieron posible. Creo en esos principios de la Ilustración (¿Otro invento de occidente que hay que abolir?) que dieron origen a nuestras repúblicas e instituciones republicanas. Prefiero la División de Poderes de Locke al sistema de castas de la India. Pero cuando estamos presenciando la desintegración de occidente, debemos hacer un alto y retomar aquellos elementos o factores éticos y espirituales que le dieron su verdadera grandeza y desarrollo a la humanidad.
7 Noviembre 2011
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Llegamos a este Valle

Por Daniel R Scott
Tras caminar larga y trabajosamente por esta inhóspita pero fértil superficie poblada de árboles, arbustos y alta maleza, al fin decido descansar sobre la cima de este cerro solitario donde solo me habla el viento en el silencio de esta tarde de junio. Mis acompañantes quedaron abajo, agotados. No quisieron ascender. No los culpo. La travesía ha sido larga. Desde este mirador, tengo una visión total de lo que parece ser un valle alternado de lomas, el mismo que arduamente anduve y exploré antes de sentarme sobre esta especie de atalaya natural. Se puede ver todo a mis pies: una superficie o explanada irregular de verdor donde yo y otros hemos dejado nuestras humanas huellas. Creo que ya antes algunos más vinieron y siguieron de largo. La flora y la fauna de estas inexploradas regiones nos tienen atónitos e intrigados. Hasta la teología enseñada por nuestros padres y sacerdotes se ve socavada con todo lo visto. Pienso en mi madre, tan lejos de donde estoy...tan lejos... A esta hora de seguro humedece su rosario con lágrimas.

Desde acá el paisaje se nota despoblado pero al mismo tiempo hermoso y sobrecogedor. El valle parece una enorme y aterciopelada piedra turquesa. Arboles de tamaños varios, arbustos en abundancia, alta maleza y, muy a lo lejos, entronizado sobre lomas, como vigilando la dilatada extensión deshabitada, esa impresionante, elevada y enigmática formación rocosa que parece las ruinas que sirvieron de refugio a feroces cíclopes extintos. O un gran animal yacente petrificado. Tiene un nombre que los naturales le asignaron pero que no he podido memorizar. Algunos de mis hombres, los más supersticiosos, le tienen ojeriza a esta imponente masa pétrea: se les antoja, mientras se santiguan, a un tétrico y oscuro lugar donde se dan cita seres maléficos que no se pueden exorcizar con las milenarias artes europeas. Los pobres diablos alzan la vista al cielo y cada quien se encomienda a su santo o a la lejana Madre Iglesia.

Apenas unos días atrás llegamos a estos rumbos. Cruzamos ríos que braman como acuosos animales mitológicos o riachuelos de mansas aguas cristalinas; nos abrimos paso entre áspera floresta, caminamos pequeños valles y, ahora, observo el tupido y exuberante verdor de estos parajes que parecen salidos de los primeros capítulos del génesis. Al menor movimiento o ruido de nuestras armas se elevaban despavoridas bandadas de aves sin nombre que para nosotros son totalmente desconocidas. Sus extraños graznidos, semejantes a quejidos, perforan y quiebran el silencio de estos cielos primitivos. Soplaba un viento que parecía provenir de unas lejanas montañas arboladas que me hacen recordar a los de Europa. Habrá que explorarlas. Ya nos organizaremos para ello. Mi cuerpo cansado, ahora lo noto, deja ver picaduras de insectos y hormigas. Espero no ser atacado de fiebres y temblores. Pero a mi la tierra me parece buena. Tierra de ríos y manantiales como para radicarnos en ella. Vengo de lejos, muy lejos y esta tierra parece buena para la labranza y el pastoreo. No todos opinan lo mismo pero a mi me lo parece.

Vengo del otro lado del mar, poseído por el espíritu de conquista. Aquí hay de todo: peninsulares, canarios o nacidos en estas tierras. De muy lejos vengo, de una tierra de soldados, de curas, de abogados y de religión. Y aquí estamos. ¿Que nos motiva? Traemos la cruz y la espada para conquistarlo todo. Enclavaremos nuestras costumbres en estas soledades. Injertaremos en paisaje agreste el poderío del Imperio Español. Someter con la espada y persuadir con la cruz. Nadie pensó ni quiso fundar nada en esta región. Otros, lo dije, llegaron y pasaron de largo. Pero se tiene noticia que hay oro en estas formaciones rocosas y se establecerá una aldea. La noticia causo revuelo. A esta gente mía, a los de mi raza, la mueve la codicia y el oro, pero yo lo único que he visto en mis incursiones es aguas sulfurosas...

Pero, ¿quien sabe? de aquí a unas centurias, desde este mismo mirador, otro podrá observar rectas calles empedradas y casas coloniales que prosperen con la bendición de la virgen y todos los santos. Ciudad como las nuestras allende al mar, cuadricula de calles paralelas donde viviremos y lucharemos.

"En el caso específico del pueblo de San Juan de los Morros se tiene conocimiento de la existencia de una documentación gráfica fechada en el año de 1714 en la cual se señala e identifica la ubicación geográfica de las minas y el sitio con el nombre de San Juan, especialmente se demarca el hito natural que representan los morros conocidos por los aborígenes como Paurario" (Miguel Funes, en: Concreción Histórica y Urbana de San Juan De Los Morros)
20 Julio 2011
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jueves, noviembre 03, 2011

El Quejido

Imagen de  Flor de Acantilado

Por Daniel R Scott


"Percibimos allá en el fondo el quejido y las protestas por lo que tenemos 
y por lo que ocurre en el día a día".
(André Lima)

Suena en el bar de los suburbios de la populosa capital del país una vieja canción de amor y de despechos. Frente a la barra desconchada, simétricamente ordenados, hay ocho taburetes de madera gastada por mil culos de mil borrachos anónimos que han desfilado cada uno en su momento y día por estos recintos de opaca luz. Unos viven aún, otros ya han muerto. Muchos sin un hijo o una esposa que le cerraran los ojos, como aquel señor ya mayor de abdomen inflamado por la cirrosis hepática que leía revistas y periódicos: pasó vaya usted a saber cuántos días en la morgue antes de que su hijo al fin se presentara para identificarlo. No se sabe que es peor: si ser hijo o padre.

Uno de los taburetes está ocupado por un hombre de mediana edad de gafas maltrechas y gastadas. Escribe algunos garabatos de amor sobre un papel arrugado que tomó del suelo. Su amor, una mujer de cerro arriba, lo leerá y quizá ni lo entenderá. Cerca de su mano derecha, como musa, dos cervezas vacías y una tercera a medio terminar. Pronto ira por la cuarta. Dos chiripas diminutas y cobrizas aparecen de la nada y exploran cautelosas el codo derecho del poeta que escribe su ridícula esquela de amor. Justo atrás de él, en una de las dos mesas de formica, el dueño del bar se sienta en pétreo y fastidiado silencio, esperando que alguien diga el ya gastado "Me das otra" o se arme alguna reyerta. Se ha sentado junto al sempiterno bebedor tocado de sombrero rojo que noche tras noches se bebe y fuma la misma cantidad de cervezas y cigarros.

Un gato negro camina sobre la barra, ahuyenta a las chiripas, salta al piso de granito y se detiene hierático ante la reja oxidada que protege al negocio del hampa incontrolada que azota la zona, observando con proverbial impavidez gatuna a los transeúntes y al tráfico automotor copioso a esas primeras horas de la noche. La entrada del negocio está flanqueada por dos arbustos marchitos que la contaminación ambiental no ha dejado crecer.

Suena otra canción. Esta vez el cantante informa que "Villa está sepultado en los suelos de Chiguaguas". Pero a nadie le interesa. Más tarde entran a la taberna unos dos o tres parroquianos con sus rostros de nacimiento cansados no de las sanas labores del día a día sino de los duros e inmisericordes avatares de los años amontonados. Este es un lugar de evasión donde se intenta suprimir la desilusión, el dolor y los desengaños. Cada botella vacía encierra una historia, un suceso, un pesar.
El poeta deja de escribir y fija su mirada en una pared empotrada con viejas botellas de licor cubiertas con el rocío del polvo sin limpiar. El hombre de sombrero rojo sale del local dando tumbos y traspié, total y definitivamente ebrio. Todos se han preguntado cómo hará este buen hombre para que sus pasos tambaleantes lo hagan llegar a su casa sin que lo asalten por el camino.

Cesó la música. Se produce un breve y hondo silencio. Entonces, y solo en ese instante, una garganta suelta un inconfundible y pesaroso quejido etílico que encierra en su brevedad todo el cansancio y todo el hastío de todos los hombres que han existido sobre la faz de la tierra. Se trata del quejido de un hombre apesadumbrado y su sueño roto. Un hombre que en su juventud, aun no invadida de arrugas y canas, soñaba despierto con un futuro que no se cumplió y que jamás le ofreció un "plan B".

Dejé de escribir, hice pedazos la nota de amor y abandoné el lugar

Abril de 2009
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lunes, octubre 31, 2011

Y ahora Fidel se nos hizo pacifista

por Martín Guevara
Fidel Castro,  líder de la Revolución Cubana

Todos huyen de mi blues, nena, parecía decir en estos días el máximo líder de la revolución cubana.

Y en realidad es que ya está quedándose solo con sus incondicionales.

Otros tiempos corrían en que las huestes cansadas de comer en la misma mesa con el mismo mantel corrían delante de las consignas que desde su tribuna en la isla lanzaban los dirigentes a propios y extraños.

Y por ellas perecían, soportaban dolor, encanecían en una prisión hostil. Consiguiendo en efecto, otro mantel y otra mesa, y no encontrando en el fondo del plato de sopa a ningún Fidel tangible, a ningún discurso salvador que lo fuese a rescatar, ni una arenga alimenticia.

En cada selva una patada en el trasero, y en el babero, El blues del abandono, nena.

En algún medio de difusión propagandista, escuché durante la semana que el máximo líder de la revolución cubana hacía un alegato antibelicista, al juzgar el acoso, asedio y posterior asesinato del tirano Muammar el Gadafi, por los rebeldes libios, apoyados por las tropas de la OTAN, como un acto de destrucción imperialista.

Concediendo que no dejaron correr demasiado tiempo los buenos aliados para, apenas conocida la noticia de la última bocanada de aire de Gadafi a causa de su brutal linchamiento, acudir raudos a cubrir los apetitosos pozos de petróleo, me pregunto:

¿Se trata de los mismos dirigentes, de barba y verde olivo, que encendían cuanta tibia mecha hubiese, cercana a algún barril de pólvora en el Tercer Mundo?

¿Los mismos que mandaban tropas a cuanto país africano las solicitase, fraternal y desinteresadamente?

¿Quiénes abrazaron la carrera armamentista de la URSS, e incluso se plegaron a los modos y modales del poco refinado Jruschov en aquel octubre tormentoso de 1962, y seis años más tarde encubrieron la invasión de tanques en la Primavera de Praga, y apoyaron todos los desmanes que el uso de la fuerza imperialista soviética produjo y amenazó con causar?

Estoy convencido de que me los han cambiado.

Algún truco nacido de la novísima tecnología de los últimos días habrán usado para colocar a unas pésimas réplicas, de los grandes revolucionarios inclaudicables, que cualquier cosa soportarían antes de ver caer los pilares del socialismo estalinista, de la dictadura del proletariado, antes de entregar los principios leninistas a cambio de cualquier solución que los mantenga vivos y en la poltrona.

Siempre fieles a aquel lema marxista, pero no de Carlos sino de Groucho, que rezaba:

- ¡Estos son mis principios!, si no le gustan, tengo otros.

Algo habrá hecho la CIA me temo.

Hoy en Cuba se puede comprar lo que sea con una buena suma de dinero capitalista. Casas, coches, empresas. Campos de golf.

Revolución be bop.

Se prefiere el comprador extranjero.

Es el paraíso de las empresas. No existen huelgas, los salarios son bajísimos, y no hay sindicatos.

Sigue habiendo partido único, y dictadura, aunque ya ni se molestan en decir que pertenece al proletariado.

Y ahora se nos hacen pacifistas.

Solo nos faltan unos comandantes adalides de la democracia, abanderando a los indignados por la escasez de participación de los pueblos, en la oxidada costumbre de votar tan solamente cada dos años.

Un comandante de Wikileaks, y de Green Peace, y de Amnesty levantando su voz por los presos de conciencia.

Y también uno, con una guitarra bajo un framboyán, cantando su blues: Nobody's fault but mine.


  • Martín Guevara es argentino, pero se crió en Cuba donde su familia se refugió huyendo de la dictadura de Videla (1976-1983). Desilusionado por el castrismo que dejó un país arrasado, hoy vive en España. Está escribiendo un libro sobre la situación en la isla y sobre su célebre tío, Ernesto Che Guevara


Publicado originalmente en el blog de Martín Guevara
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miércoles, octubre 19, 2011

Las mulas en los llanos en el tiempo colonial y la gesta de independencia

Recordamos que Luis Jara, nuestro abuelo materno, solía contar las largas jornadas que en su arreo hacía transportando víveres y cosechas desde Paujicito, Uveral, Yacurito, en los campos de Píritu y Turén, estado Portuguesa, hasta Acarigua, Barquisimeto y Valencia, hasta mediado del sigo XX en jornadas que duraban ocho a diez días hasta dos meses de ida y vuelta cuando no existían vehículos de carga.


por Armando González Segovia
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora

I
Sobre mulas y arreos
La mula resulta del cruce biológico entre un burro u asno y una yegua; cuando se cruzan un caballo y una burra o asna, resulta unmulo,macho romo, burreño o burdégano. Ambos son creados por el ser humano, se diferencian en que el primero se parece más a burro y el segundo al caballo.La mula posee una resistencia y fuerza superior a sus progenitores y erautilizada en tiempo cuando no había transporte mecánico, para los transportes de carga, para arar los sembradíos, y mover los ejes de las máquinas, ya para sacar agua o para trapiches. Asume características de sus creadores: paciencia, resistencia, valor y fuerza.[1]

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miércoles, octubre 12, 2011

El avance del idioma español en China

En los años 90, y especialmente con la llegada del siglo XXI, el desarrollo de las relaciones bilaterales entre China y América Latina llegó a un apogeo sin precedente en rapidez, profundidad y envergadura, desarrollándose en diferentes terrenos y niveles, tanto gubernamentales como populares.


Por Sun Hongbo
Al principio de la fundación de la República Popular China, poca gente sabía español y América Latina seguía siendo una región desconocida para esa Nación. Así, desde los años 50 y con el propósito de establecer relaciones diplomáticas con los países hispanohablantes, empezó la formación de profesionales de la lengua española. Como testigos, participantes y constructores del desarrollo de diversos terrenos entre China y América Latina, estos profesionales del español han sido un motor intelectual y una parte indispensable del desarrollo de las relaciones bilaterales sino-latinoamericanas.

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Libertad religiosa: el mundo está peor

La investigación ha sido sobre las restricciones a la libertad religiosa en 198 países del mundo: tanto sobre las que imponen los gobiernos, como sobre las producidas por las violencias de personas y grupos.



Por Sandro Magister
Una investigación mundial del Pew Forum registra un aumento de restricciones y violencias. La primacía en lo negativo es para Egipto, Pakistán e India. Entre los países musulmanes, el único en tendencia contraria es Turquía. Los más maltratados: los cristianos.

La investigación del Pew Forum es anterior a las revueltas que sacuden el norte de África y Medio Oriente. Pero no promete nada bueno sobre sus desarrollos futuros. De hecho, ya desde antes del desarrollo de las revueltas, los indicadores señalaban un empeoramiento en todas partes.

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domingo, septiembre 25, 2011

¿Puede el ser humano vivir al margen de la civilización?

El joven hallado en Berlín tras pasar cinco años en el bosque no es el primero que decide apartarse de la sociedad | El cine y la literatura han tratado el tema de diversas maneras

Fotograma de la película "Into the wild" dirigida por Sean Penn
por DIEGO GIMÉNEZ


El 5 de septiembre un joven fue hallado en Berlín tras pasar con su padre cinco años apartado de la civilización. Aparentemente, a la edad de doce años, y tras la muerte de la madre por un accidente de tráfico, el padre decidió llevarse a su hijo a vivir aislado de la sociedad. Según el relato del joven llegaron a vivir en madrigueras que ellos mismos construían.
En las primeras páginas de la Política Aristótelesdefine al ser humano como aquel "animal que habla", "que tiene logos". Para el estagirita la intersubjetividad humana pone de manifiesto que el hombre es un ser social que sólo puede alcanzar la excelencia en convivencia con otros seres humanos. El lenguaje constituye la base de la sociedad y en su historia va plasmando la vida y, concretamente, vida cultural, en un sentido amplio del término, que trasciende el sustrato animal. Es decir, que va más allá de los instintos, para bien y para mal.
La del joven de Berlín, no es la primera historia de personas que viven al margen de la sociedad. El cine y la literatura han tratado el tema de maneras diversas. Unas de las películas más conocidas es L'enfant sauvage de Truffaut que recoge la historia real de Víctor, un niño francés que fue hallado en Saint-Sernin. Aparentemente se crió en el bosque y era incapaz de pronunciar palabra alguna. El doctor Jean-Marc-Gaspard Itard intentó "socializarlo". El caso planteó muchos interrogantes filosóficos como el efecto del contacto social durante los años de formación o si las ideas y características que no definen al ser humano son innatas o adquiridas.
En España, por los años cincuenta, también hubo un caso de enfant sauvage con Marcos Rodríguez Pantoja, que vivió sólo desde los siete años hasta los diecinueve en una zona apartada de Sierra Morena y donde su único referente social fue una manada de lobos. El director de cine, Gerardo Olivares, llevó la historia a la gran pantalla con Entrelobos.
Aunque podríamos decir que éste no es el caso del joven hallado en Berlín, las historias de personas que deciden dejar la sociedad y que terminan con un final trágico tampoco faltan. En 2005 el director alemán Werner Herzog realizó Grizzly Man (atención con los spoilers) un documental sobre Timothy Treadwell, un ecologista entusiasta de los osos grizzly que abandonó la sociedad para ir a vivir en una isla de Alaska. El joven acabó siendo devorado junto a su novia por los osos. En el documental Herzog traza con maestría la líena que separa naturaleza, humanidad, sociedad y locura.
En la misma línea, en 2007 Sean Penn filmó Into the wild, una película basada en la historia de Christopher McCandless (atención con los spoilers), un joven norteamericano que en 1990, tras terminar sus estudios universitarios, decidió alejarse de la sociedad. De forma progresiva el joven se fue aislando socialmente cada vez más hasta que terminar en Alaska sólo. Murió de inanición después de comer unas plantas venenosas.
La película de Sean Penn está basada en un libro que recoge la historia de McCandless. La literatura no carece de ejemplos en este sentido, desde Enkidu en la Epopeya de Gilgamesh a Mowgli en El libro de la selva pasando por Robinson Crusoe, la ficción no ha dejado de reflexionar sobre la relación entre hombre, sociedad y el lugar que ocupa en ella.
En el caso del joven de Berlín, la historia ha acabado bien para él y parece estar adaptándose bien a la sociedad. No es el caso que relata el último premi llibreter de literatura, Sukkwan Island de David Vann que presenta la terrible historia de un padre y un hijo que deciden convivir en una isla solitaria, otra vez, de Alaska. El padre arrastra a su primogénito a una espiral de autodestrucción que marca el ritmo y el tono de la obra. Así, se lee, "tenía miedo de caer, él también, como si su padre lo arrastrara." En el libro, hay una escena en la que el padre, en un ejercicio despreciable de egoísmo, intenta llamar la atención de su hijo fingiendo un suicidio y se lanza por un barranco. No fallece y el hijo lo atiende hasta que se recupera. En la historia presumiblemente real del joven de Berlín, éste decide volver a la sociedaddespués de que el padre falleciera tras una caída. ¿Cómo ha de estar una persona para privar a su hijo de cinco años de sociedad? Cinco años que pueden llegar a ser básicos en la formación y estabilidad de una persona.
En la Ética Nicomáquea Aristóteles afirma que las virtudes no se producen "ni por naturaleza ni contra naturaleza, sino que nuestro natural (esencia) puede recibirlas y perfeccionarlas mediante la costumbre". Para el filósofo, ética y política van de la mano. Sólo en sociedad el hombre puede llegar a la virtud propia de su esencia como animal político. Así, afirma "el hombre es un ser social y dispuesto por naturaleza a vivir con otros... Y si el ser feliz radica en vivir y actuar, y la actividad del hombre bueno es por sí misma buena y agradable -como hemos dicho al principio- y lo que es nuestro es también agradable, somos capaces de percibir a nuestros prójimos más que a nosotros mismos".



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martes, septiembre 20, 2011

La voz de las mujeres libias

Las mujeres aspiran a incorporarse con plenos poderes en el Gobierno de transición y a desempeñar un papel más relevante en la sociedad


Una maestra sostiene una bandera libia del bando rebelde,
en el primer día de colegio en Trípoli.- JOSEPH EID (AFP)
FRANCISCO PEREGIL /Elpais.com
Respeto. Esa es la palabra que más se oye estos días en la boca de muchas mujeres libias. Dado que muchas arriesgaron la vida y la libertad durante la revuelta, transportando municiones o asistiendo a heridos, ahora intentan organizarse para reclamar su parte en el nuevo Gobierno de transición que se está fraguando estos días en Bengasi. Saben que con el poder será más fácil combatir los agravios.


"Mi problema es que sonrío mucho y los hombres pueden pensar que quiero algo con ellos", comenta Ibtihal el Mgeri, de 21 años. "Tengo que esforzarme siempre en mantenerme seria para que no se malinterpreten mis intenciones". Su amiga Nahla Mukasabi, le dice: "No te preocupes, tú hazte la seria ahora y cuando te cases ya podrás reírte todo lo que quieras".

Nahla, que vivió tres años en el norte de Europa, es una de las pocas mujeres que llevan en Trípoli el cabello descubierto. "Mi sueño es viajar sola por el mundo. Y llegar a Libia y que me respeten, que no me estigmaticen". El de su amiga Sarah Omar, de 24, es hablar sin miedo. "Las mujeres aquí no teníamos derechos. Toda la gente hablaba por nosotras, pero no podíamos decidir. A mí me echaron de la universidad donde estudiaba Turismo porque dije que Trípoli era una ciudad que debería cuidar mejor su patrimonio y limpiar sus calles".
Todas se quejan de lo que llaman una sociedad asfixiante. "Tengo una amiga que cuando ya no puede más en su casa se monta en cualquier taxi y pide que le den una vuelta por la ciudad. Simplemente, para respirar", comenta Nahla. Andar a solas no siempre resulta aconsejable. Hacer deporte, ni se menciona. "Aquí, por el hecho de andar por la calle sola ya te insultan", señala Alaa Murabit, de 22 años. "En estos días la gente trata de ser mejor persona. Por eso ayer nos ocurrió lo que nunca antes había pasado: un hombre nos dijo algo y otro le recriminó su conducta. Antes eso era inconcebible. Aunque vayas tapada de la cabeza a los pies, te dicen algo. Has de ir acompañada, aunque sea por un niño".

Alaa Murabit, de 22 años, y Sofia Alharezi, de 25, registraron el 16 de septiembre una ONG con el nombre de La Voz de las Mujeres Libias. Ambas son creyentes, llevan el velo en la cabeza, se criaron en Canadá, pero viven en Libia desde hace 12 y 3 años. "Aquí a la mujer se la empieza a respetar cuando tiene un hijo, no una hija. Cuando vine de Canadá a los 16 años mi madre me decía que saliera a la calle con mi hermano de cinco años. Y yo me reía, porque él no iba a impedir que nadie me violase. Pero cuando la gente empezó a llamar a casa diciendo que me habían visto en el coche por la ciudad, mis padres les callaban la boca diciéndoles: 'iba con el hermano".

Ahora, Sofia y Alaa pretenden darles un espacio a las mujeres para que cuenten sus casos de violencia machista. "En Libia, una de cada tres mujeres, según la ONU, ha sido golpeada o violada o se ha abusado de ellas. Y muchas no saben siquiera que eso está mal. Si vas a contarle a otra mujer que tu marido te ha pegado te dirá que es por tu culpa. Y en cuanto a las denuncias de violaciones... Esto no es como El Cairo, donde viven ocho millones de personas. Aquí somos seis millones en todo el país. Nos conocemos todos. Si denuncias una violación estás marcando también a tu hermana, que ya no podrá casarse nunca", indica Alaa.
-Tal vez Gadafi no era el culpable de todo esto, -sugiere Sofia-. La situación de la mujer ya era mala antes de que llegase él.
-¡Claro que lo es!-, le contesta Alaa. -Gadafi puso a los hombres en una situación degradante y ellos, para sentirse superiores, degradaban aún más a la mujer. Mi madre me enseñaba fotos de ella, cuando vivía el rey, en las que iba con falda por las rodillas en Trípoli y en la calle nadie te decía nada. Gadafi trajo la cultura del irrespeto.
Farida A. Kobar, de 67 años, esposa de un antiguo diplomático, recuerda que Gadafi siempre hablaba en defensa de la integración de la mujer en todos los puestos de trabajo. "Las ponía de guardaespaldas y hasta nombró a cuatro o cinco ministras. Pero, en realidad, eran sus amantes. En la sociedad nunca se vieron esos cambios", comenta. "Ojalá ahora no ocurra lo mismo. Nosotras somos el 60% de la población de este país. Pero me temo que el presidente Abdel Yalil tiene miedo de los radicales religiosos. Y ellos no quieren a las mujeres. Pretenden que sigamos haciendo las mismas labores de siempre: enseñar en las escuelas y cuidar a los pobres, que es lo que hago yo".
En el mismo discurso público donde el presidente prometió un país con ministras y embajadoras, Mustafá Abdel Yalil anunció que la base jurídica del país iba a ser la sharía, o ley islámica. En principio, la implantación de este código basado en el Corán, implica para las mujeres la prohibición de actos como fumar o viajar sin la compañía de un hombre en distancias largas. A excepción de Farida y Nahla, todas las mujeres consultadas en este artículo se mostraron a favor de la sharía.
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lunes, septiembre 19, 2011

Educación e Historia

por José Obswaldo Pérez
La educación, dentro el devenir histórico, constituyen un fenómeno social enmarcado dentro de una relación sincrónica y discontinua del saber-poder, como proceso del pensamiento originadas de prácticas sociales[1]. Ambas categorías están fundamentadas en las teorías sobre historia epistemológica de las ciencias de Canguilhem y la historia del saber de Foucault. Presupuestos teóricos que nos acercan a una analogía entre la educación y la historia, a través del acontecimiento[2] y el análisis arqueológico como experiencia histórica; que,  a su vez,  plantean  una reescritura y una mirada retrospectiva, geometral y sistemática del hecho educativo a través de su producción historiográfica.

Entre esa relación de ciencia y  saber se recorre un dominio de cientificidad y un territorio arqueológico que busca una nueva vertiente epistemológica para abordar el objeto de estudio a través de lo que hoy llamamos Historia de la Educación como campo disciplinar. Pensando más allá de toda una vanidad de conocimientos, tal como Michel Serres lo ha señalado, después de la bomba nuclear de Hiroshima, la ciencia como fetiche benefactor del género humano se se derrumbó y “por primera vez quedaba cuestionada la ciencia: no era forzosamente productora de bienestar… fue el primer golpe al narcisismo científico[3].

La educación, como episteme del saber, constituye un discurso y un objeto que, según Foucault  conforma un pensamiento implícito en la sociedad, un pensamiento anónimo configurado a partir de ciertas reglas de formación y transformación, y que resulta condición de posibilidad tanto de una teoría como de una práctica o de una ciencia, en particular[4].

Comprender la educación como un fenómeno histórico es concebirla como una de las instituciones encargadas de la preservación de la conciencia social y cultural, por lo tanto, se le debe considerar inserta en la matriz referencial de los pueblos y sociedades. La educación – y debemos reiterarlo- es un hecho socialmente histórico y, como tal, los hechos sociales son en esencia el objeto de investigación de las Ciencias humanas. Es decir,  en la dialéctica del oficio de historiar, nada hay más importante  que el centro de la realidad social, materia prima sobre la cual el científico trabaja para construir los hechos u objetos de estudios[5]. La realidad social -expresada por la vía espiritual o material- son los elementos sobre los cuales actúa el investigador, cuando estos forman parte del entorno de una comunidad.

La educación, también como documento de reflexión y constitución orgánica de sistemas escolares,  no es solamente un espacio para el desarrollo sostenible del saber pedagógico sino que, más bien complementa la noción de sustentabilidad histórica[6]que, más allá de una apreciación semántica, está basada en la necesidad social de una conciencia sobre valores del pasado; es  decir,  un modelo de tipificaciones que justifiquen su institucionalidad a través del tiempo. Esto implica ver a la historia de la educación como una reactualización hermenéutica (interpretación) de las reliquias de su discurso, más allá del mero conocimiento filológico del significado del texto o los archivos estudiados.




Notas Bibliográficas

[1]VILLAMIZAR, CARLOS (2008,17 Abril).El papel de la historia de la educación en la construcción del objeto histórico "relación saber poder" en los subsistemas de Investigación de la universidad venezolana actual. ULA: Revista Evaluación e Investigación - Vol. 002, No. 001
[2] Acontecimiento es aquí definido como herramienta metodológica y crítica del análisis histórico de la arqueología. Ver  CASTRO, EDGARDO (2006).El vocabulario de Michel Foucault. Un recorrido alfabético por sus temas, conceptos y autores. Editorial Prometeo.
[3] SERRES, Michel. (1993) La Travesía de los Saberes. En: Revista de la Universidad Autónoma Latinoamericana, Unaula Nro 13. Medellín, p. 22.
[4]Foucault, MICHEL (1969).La Arqueología del Saber. México: Siglo XXI Editores, p.322-3; ver también su trabajo El Sujeto y El Poder.
[5] BRADUEL, FERNAND (1970). La historia  y las Ciencias Sociales. España  Alianza Editorial
[6] El concepto es desarrollado por el autor como una tesis sobre la preservación de la memoria histórica y como un presupuesto complementario de la noción de desarrollo.
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martes, septiembre 13, 2011

Propiedad en tiempos bicentenarios

No pocos gritaron: La soberanía regresa al pueblo de donde salió. Pero otros, más avispados, precisaron que en verdad no era al pueblo donde debía retornar la soberanía sino a la “propiedad suficiente”.

Por: HÉCTOR ACOSTA PRIETO

Parte de la historiografía española atribuye a los inadecuados manejos de Carlos IV y el intrépido Manuel Godoy la ocupación francesa de la península ibérica en 1808. Aunque algunos le echan toda la culpa a Godoy, ambos fueron entrampados en el Tratado de Fontainebleau, enmarañado acuerdo firmado en la ciudad del mismo nombre, según el cual Francia y España se repartirían Portugal, como castigo a este último por su alianza con Inglaterra. A cambio, España dejaría pasar las tropas francesas por su territorio.

Como las tropas de Napoleón se detenían en las ciudades y pueblos de las provincias hispanas más tiempo del necesario, los hombres y mujeres de a pie, el rey, su séquito y asesores ­incluido Godoy­ poco a poco se convencieron que los 100.000 soldados franceses no tenían ningún interés en proseguir hacia su pactado destino.

El 17 de marzo, un motín preparado por la gente del príncipe Fernando le estalla a Carlos IV en Aranjuez y le obliga a abdicar en favor del primero. Los franceses aprovechan el desbarajuste y le tienden a los 2 una emboscada en Bayona, y provocan un inequívoco vacío de poder.

Los vivos de entonces se apresuraron a preguntarse en manos de quién o de quiénes quedaba entonces la soberanía, si Carlos y Fernando estaban poniendo la cómica ante Napoleón.

No pocos gritaron: La soberanía regresa al pueblo de donde salió. Pero otros, más avispados, precisaron que en verdad no era al pueblo donde debía retornar la soberanía sino a la “propiedad suficiente”. Ecuación aparentemente sencilla, la soberanía se traslada desde el rey, dueño y señor de bienes y súbditos, a los poseedores de propiedades suficientes, a los señores dueños de bienes y personas.

La Caracas de 1810 recogerá estos criterios de soberanía. En el Censo General levantado para la elección de los diputados del 11, no sólo se especifica la “calidad de cada individuo, su edad, estado, patria, vecindario, oficio, condición, sino también, y muy especialmente, “si es o no propietario de bienes raíces o muebles”.

El Congreso, que se reunirá en marzo del año siguiente, no quiere limpios en su seno. Ni los electores se salvan: Aquel que no viva en casa propia y quiera votar deberá tener el apoyo del vecindario, que certifique que es propietario “por lo menos de 2.000 pesos en bienes muebles o raíces libres”.

En 1830 la cosa se hará más exigente. Ningún elector podrá serlo si no demuestra ser dueño de una propiedad raíz que alcance el valor libre de 100 pesos. Si quiere ser elegido, la propiedad deberá ser de 2.000 pesos, o tener “una renta o usufructo de 500 pesos anuales…”. José Tomás Pereira, electo diputado por Coro en el Congreso separatista de Valencia de aquel año, no pudo demostrar que tuviera esa renta por lo que, a solicitud de 10 vecinos, su elección le fue anulada.


@hectoracostap

Fuente: Diario EL NACIONAL



Héctor Acosta Prieto es Licenciado en Historia por la Universidad de Venezuela (1986).Actualmente se desempeña como Profesor de la Maestría de Historia de Venezuela Republicana, adscrita a la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Es Profesor Agregado en el escalafón universitario.
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miércoles, septiembre 07, 2011

Crónica de un tiempo difícil

Me estoy cansando de argumentar y tengo más deseos de discurrir sin pretensiones de tener que demostrar la lógica de mis argumentos.

Por Fernando Henrique Cardoso*
A veces me dan ganas de ser más cronista que articulista. Me explico: de un articulista se espera que argumente, de manera lógica y concatenada, sobre un asunto cualquiera. Ahora bien, el cronista puede divagar. Me estoy cansando de argumentar y tengo más deseos de discurrir sin pretensiones de tener que demostrar la lógica de mis argumentos.

Empiezo por hacer una confesión. El jueves 1º de septiembre, después de un placentero almuerzo con los buenos amigos que todavía se toman el trabajo de seguir celebrando mis ya cumplidos 80 años, llegué al Instituto a las 5.30 p.m. Recibí a un antiguo colaborador y amigo, a quien no veía en mucho tiempo (actualmente general del Ejército, para más señas) y me dispuse a mostrarle la exposición sobre el Brasil de antes y después del Plan Real, que preparó el Instituto FHC para servir a las nuevas generaciones y, quién sabe, despertar el interés de algún investigador. A las 7 p.m., terminada la visita a la exposición, recibí un recado de una de mis asesoras: que no me olvidara del artículo para el primer domingo de septiembre.

Más grave aún: el viernes, a las 7 a.m., debía salir de la casa rumbo al aeropuerto para ir a Montevideo, a invitación de mi amigo el ex presidente de Uruguay (1985-1990), Julio Sanguinetti. ¿Qué hacer?

Tenía en mente dos temas para este artículo. Algunas reflexiones sobre la crisis de la economía de los países ricos y nuestra experiencia en lidiar con la cuestión o, algo más candente, los límites de la "limpieza" llevada a cabo por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y mis declaraciones al respecto.

Temas serios. Lo confieso, me faltó energía para discutir a fondo esas cuestiones en dos horas -que era el tiempo que me quedaba- aunque no me faltaba el apetito para emitir algunas opiniones como cronista (sin querer ofender los bríos de los verdaderos cronistas).

Vamos pues. Primero, la crisis financiera de los países ricos y nuestro "legado", palabra pretenciosa y tan engañosa como la expresión que estuvo de moda, "herencia maldita".

En el caso de los países ricos, es indiscutible que lo que causó la crisis fueron más los excesos del sistema financiero y la creencia ciega en las autocorrecciones del mercado, que el gasto gubernamental y la crisis fiscal, si bien ésta también existe.

En el caso de Brasil durante los años '90, fueron las dificultades en las cuentas externas y, sobre todo, las especulaciones contra la moneda nacional - el "contagio" - complicadas también por las fragilidades fiscales. Allá como aquí, por las mismas razones o sin razón aparente, las agencias evaluadoras del riesgo desempeñaron un papel importante para suscitar dudas sobre la liquidez y la solvencia.

Pero hasta ahí llegan las similitudes. Ni teníamos la posibilidad de picar y transformar las hipotecas en "derivados", pues el crédito inmobiliario era pequeño, ni de impulsar hacia el Banco Central el desastre financiero de bancos y similares.

En nuestro caso, también hubo cierta "socialización de las pérdidas", es decir, la tesorería (y todos los contribuyentes) acabó pagando parte de los desatinos de los banqueros y especuladores. Pero en pequeña proporción: El grueso fue pagado por los propios banqueros audaces. Sus bienes quedaron indisponibles y perdieron sus bancos. Eso fue el Programa de Estímulo a la Reestructuración y Fortalecimiento del Sistema Financiero Nacional (PROER).

Y los bancos públicos estatales, cuando los gobernadores tomaban dinero prestado y no pagaban, fueron privatizados o cerrados. En esos casos también hubo algo de aumento de la deuda pública federal, justificable para impedir la posibilidad de excesos futuros. Eso fue el Programa de Incentivos para la Reducción del Sector Público Estatal en la Actividad Bancaria (PROES).

En los Estados Unidos y Europa ¿qué vemos? Inundación de dinero público a través de los bancos centrales para salvar al sistema financiero, sin penalización alguna contra los responsables. Y, aun por encima, cortes drásticos en los presupuestos, sin aumento de impuestos, ¡haciendo que los menos favorecidos pagaran por los desvaríos de los más ricos! Peor aún: todo esto sin que la economía recupere su dinamismo.

En Europa, hay un tumulto para ver si algún país paga por los empréstitos que sus bancos hicieron a los países ahora en dificultades, o si sería el Banco Central Europeo -es decir, todos- el que pagaría. Siempre, además de eso, hay recortes drásticos en el presupuesto para poner en orden las cuentas fiscales. Resultado: pocas posibilidades de crecimiento en los próximos años. ¿Basta para entender?

Cuando desde aquí gritábamos contra la desregulación (llegué a apoyar la tasa Tobin, un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales - que casi todos los economistas condenan - para crear un fondo de solvencia de los países endeudados), nos vienen con la misma receta: restricciones fiscales y nada más, salvo uno que otro empréstito del Fondo Monetario Internacional cuando la situación ya estaba desesperada. Quien a hierro mata, a hierro muere.

La confusión, ahora es "de ellos" y, como es "de ellos" y ya no existen ellos sin nosotros, hay que poner las barbas a remojar pues la recesión en marcha acabará por alcanzarnos. En cuanto a eso, los sueños de un Grupo de los 20 (países industrializados y emergentes) que actuara para regular el mercado financiero murieron en la recta final.

No aprendimos nuestra lección: además de las pregonadas restricciones fiscales, seguimos las reglas de Basilea, esto es, nuestro Banco Central puso freno a las especulaciones y la irresponsabilidad en el sistema financiero desde tiempos del PROER y el PROES. Y no descuidamos tener un Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), activo en los programas de transferencia de ingresos a los más pobres y de aumento real del salario mínimo desde 1994 a la fecha.

En cambio, deberíamos aprender de los países ricos que no se debe jugar con la corrupción pública. En Alemania, el gran consolidador de la Unión Europea, Helmut Kohl, pagó un precio muy alto de perder el voto en 1998 por no querer decir quién lo ayudó en las elecciones. Y recientemente un importante ministro se vio obligado a renunciar, acusado de plagio académico.

Así, ahora que se empezó a hablar de la limpieza, creo que en Brasil debemos apoyar las iniciativas en ese sentido (desde una Comisión Parlamentaria de Investigación hasta los actos de la presidente, estimulándola para llegar más allá), sin dejar que ningún gobierno o partido, ni siquiera de la oposición, se apodere de la bandera de la moralización. Eso sería visto luego como maniobra política y perdería apoyos en la sociedad, que está cansada de tanta impunidad.

De ahí a pensar, como piensan algunos, que estamos queriendo apoyar gobiernos o salir bien en la foto, es desconocimiento de las motivaciones reales o insensatez de quien no ve más lejos: las fuerzas de la corrupción están más arraigadas en el poder de lo que parece. Sin táctica, persistencia y visión del futuro, será difícil contenerlas.

© 2011 Agencia O Globo

(distribuido por The New York Times Syndicate)

Fernando Henrique Cardoso es sociólogo y escritor, fue presidente de Brasil de 1995 a 2003
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